Y es su domicilio particular la oficiosa sede de una federación que, de forma oficial, se encuentra en el Club de Campo K7 de Paterna. Donde Álex da clases particulares y difunde las bondades de un deporte que se lo ha dado todo, como reconoce sin tapujos durante la entrevista con Yosoynoticia.es.

El fútbol y el atletismo no fueron rivales para el squash

Primero fue portero y jugador en un club de fútbol de su Castellón natal, y posteriormente llegó a brillar en el fondo y medio fondo con el equipo de Cross (fueron campeones de España) del circuito Diputación Penyeta Roja, la cantera del prestigioso y laureado Playas de Castellón de Atletismo.

Pero el squash siempre estaba ahí, desde que veía jugar a su padre siendo un niño. Lo compaginaba con estos otros dos deportes hasta que tuvo que tomar una única senda, y Álex siempre lo tuvo clarísimo.

“Entras un día y luego ya no sales. Tienes como adicción a volver a jugar”, relata sobre su interés inicial por esta práctica deportiva. Así que a las puertas de poder acudir al Campeonato del Mundo Junior de Cross dejó atrás el fútbol y el atletismo y abrazó definitivamente el squash, donde su entrenador Enrique Flor le insistía una y otra vez en prepararse más y mejor para llegar al más alto nivel con la pala en la mano.

Lo tuve claro desde el principio, soy de este deporte 100% y no se muy bien por qué explicarlo. A mí el squash me lo ha dado todo, desde la educación, la cultura o los idiomas”, confiesa el castellonense.

Una brillante trayectoria

Álex lleva casi dos décadas jugando al más alto nivel tanto nacional como internacional. Ha pisado el circuito profesional, donde los mejores sí que pueden vivir de este deporte de una forma más holgada, y eso que ha sido el único jugador que ha tenido que compaginar entrenamientos propios y los viajes de la competición con las clases a sus alumnos. La única forma de seguir ganándose la vida con su gran pasión deportiva.

Mis clases siempre me han sustentado para poder dedicarme a lo que me gustaba, que era el squash”, señala, y tal vez por eso la figura de Álex Garbí es todavía más valorada dentro del mundillo.

En su currículum brillan 3 subcampeonatos de España de forma individual, ya que por equipos ha sido campeón de España más de 5 veces, y con la selección de la Comunitat Valenciana ha sido campeón de España 2 veces junto a sus compañeros. Este año 2019 ha sumado a su palmarés un subcampeonato de Europa como integrante reserva de la selección española de squash, y además puede presumir de haber viajado hasta a 6 mundiales con el combinado nacional.

Nadie en el squash valenciano ha logrado tanto, ni ha jugado tantos años o en tantas competiciones con una recompensa tan grande en forma de medallas.

Y todo ello en un país donde el squash es minoritario (en Inglaterra o Francia la popularidad es mayor, siendo Egipto la gran potencia mundial) especialmente en lo relativo a federados y visibilidad de sus competiciones. Practicantes hay muchos, pero no salen en los medios ni dan el siguiente paso de buscar una carrera deportiva, como sí que hizo nuestro protagonista.

La federación de las 100 licencias

La Comunitat Valenciana goza actualmente de apenas 100 licencias, aunque practicantes hay muchos. Es justo reconocerlo y correcto insistir en ello porque aunque la visibilidad y crecimiento es mucho menor que el del pádel, hay muchas más de 100 personas que juegan a squash en los diferentes clubes repartidos por todo el territorio valenciano.

“Es complicado llegar a la gente porque no tienes los medios para poner en marcha un circuito autonómico potente, y que eso te lleve a que tengas más jugadores que quieran federarse para poder participar. Muchos juegan, pero competir es otra cosa”, reconoce Álex, la cara visible de este deporte en un centro de referencia como el Club de Campo K7 de Paterna, donde ha situado la sede de la Federación que él ahora preside desde hace pocos meses.

Además de éste encontramos el Club de Squash Valencia, que engloba a jugadores con cualquier objetivo a la hora de jugar, ya sea lúdico o de competición, y además en la provincia también atesora un gran prestigio el Olympia de Alboraya.

Unos pocos clubes más en Castellón y Alicante elevan la cifra total a 8, “la señal que nos dice en qué momento está la federación de Squash en comparación con otras”.

El gran paso

Se podría decir que la realidad actual es de estancamiento. Por eso mismo Álex Garbí, referencia autonómica y nacional de squash, dio el paso adelante, ante la ausencia total de otros candidatos, para llevar las riendas de una federación que languidecía y que debe entrar de una vez en el siglo XXI.

Con 5 meses en el cargo ya tiene una planificación que en los próximos 4 años debe hacer crecer el número de usuarios. Aumentar el número de licencias femeninas ya ha sido el primer triunfo, creciendo de la única que existía hasta las 10 de la actualidad. Un pequeño paso para la mujer, un gran paso para el squash de la Comunitat Valenciana.

¿Cómo llevar a este deporte al siguiente nivel? “Se hace acercándose a la gente, viajando mucho y potenciando la imagen del squash. Si se hacen bien las cosas debemos de seguir creciendo”, apunta un esperanzado, motivado y trabajador presidente.

Él conoce de primera mano todo el sacrificio físico y psicológico que hay que poner sobre la pista para llegar a la élite, y esa experiencia es la que está ahora trasladando a una presidencia que compagina de la mejor forma entre clases, entrenamientos y obligaciones familiares. La ayuda no es mucha y la soledad de su domicilio a veces cuesta de sobrellevar cuando las gestiones y la burocracia se ponen difíciles, siendo la ilusión su mejor aliado.

“Estoy ilusionado por esto de ser presidente de la federación. Nadie quería ser presidente, y aunque no hubiera desaparecido como tal sí que se puede decir que lo mejor y necesario era un cambio”, indica.

Es difícil crecer siendo uno solo en la federación de squash, como es mi caso”, añade.

La joya de la corona

Tras el tercer puesto del año pasado en el Campeonato del Mundo de Veteranos (+35), Álex Garbí quiere quitarse esa espina con el oro al que va a aspirar el próximo mes de agosto en el Campeonato de Europa de Viena.

Y después ya pondrá todo su cariño y atención en su ‘niño mimado’, el PSA Valencia que tiene casi una década de vida como referencia nacional en lo que a torneos de squash se refiere. El castellonense es su director, y el principal responsable de que grandes jugadores internacionales se sientan como en casa cuando pisan la capital del Turia para jugar a su deporte predilecto.

“Valencia necesitaba tener un torneo de esta envergadura. Va a ser la novena edición, a celebrar entre octubre y noviembre. Vienen jugadores de todo el mundo, y el espíritu y filosofía del torneo es la de cuidar a la gente y dar muchas facilidades por parte de la organización”, explica sobre un evento que cuenta con una dotación de 10.000 dólares, y que todavía no tiene sede confirmada para una edición 2019 que volverá a situar a Valencia como capital nacional del squash por unos días.

El nuevo reto de Álex Garbí es que este impulso, y su personalidad ganadora, aúpen a una federación de la Comunitat Valenciana que se aferró a su figura para seguir a flote.

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