FOTOS: Omar Rasjido

Pablo Andújar se deja caer. Se desploma en la tierra batida del Racket Club de Buenos Aires y con él se deshace de todos los miedos. Los mismos que no le dejaban ver más allá a causa del dolor de las lesiones. El conquense afincado en Valencia comenzó el 2018 con la posibilidad de que éste fuera su último año.

Pero mucho ha pasado desde enero. Desde su primer partido con derrota en India ante Nicolás Jarry a ser campeón en Buenos Aires luego de vencer a la promesa local, Pedro Cachín. De sus lágrimas de alegría por volver a ganar en la máxima categoría en Río de Janeiro ante el austriaco Gerald Melzer a consagrarse en el Challenger de Alicante, y posteriormente en Marruecos por tercera vez en su carrera.

De estar 1824 en el ranking a estar dentro de los top 100. El español se sacó todos los fantasmas de encima en los bosques de Palermo, tras superar a un prometedor Cachín en un partido mucho más parejo de lo que el resultado final de 6-3 y 6-1 sugiere. Andújar atravesó la semana sin ceder ningún set y se adjudicó su tercer título del año. Un 2018 que parece un sueño y que, con el nacimiento de su segundo hijo en el horizonte, obliga a la pregunta…

– ¿Es este 2018 el mejor año de tu carrera?

– Sin duda ha sido el mejor año de mi carrera. Después de todo lo que pasé, no esperaba terminar dentro de los cien mejores. Lo único que me propuse fue terminar sin lesiones… De pensar: ‘dejo de jugar al tenis y es mi último año’ a estar dentro de Australia y entre los cien primeros… y luego salir campeón en Buenos Aires, una ciudad tan especial para mí, donde me hacen sentir siempre como en casa, sin duda es la guinda del pastel.

– Un verdadero año de ensueño has tenido. ¿Cuál ha sido la clave?

– Estoy muy contento, cuando comencé el 2018 no sabía si iba a ser mi último año por delante. Gracias a Dios he podido recuperarme de mi lesión en el codo y poder jugar mejor. He podido jugar bien y desplegar mi tenis sin ataduras, eso me ha ayudado a jugar más tranquilo.

– Fueron tres operaciones en el codo que nublaron mucho el futuro…

Han sido cuatro operaciones en el codo porque este año me volví a operar otra vez pero de la articulación, no del mismo problema que había tenido en la zona interna. Esta fue en la zona externa y ha sido bastante rápida, pero las más duras han sido esas tres anteriores.

En la tercera, en vez de tocar el tendón, que aparentemente era ese el problema, me movieron el nervio cubital que es el que pasa por al lado de la epitróclea. Me lo movieron porque se luxaba cada vez que yo flexionaba y eso me dolía. Con una rehabilitación y jugando con dolor un poquito, logré zafar y desde hace cinco meses ya no tengo ningún tipo de dolor.

– Los resultados avalan que te sientes más cómodo y jugando tu tenis.

– Dentro de todo sí, porque ha sido un año duro por lo de la operación del codo, que me hizo estar seis semanas parado, después una rotura en el isquio también me mantuvo otras seis semanas lejos del circuito. A principio de año, en el Open de Río, estaba jugando segunda ronda y me rompí el pectoral mayor y eso me tomó otro mes en el dique seco… Pero son lesiones de la falta de costumbre, de la falta de competencia, solo restaba tranquilidad.

– En 2016, a Juan Martín Del Potro le tocó atravesar algo muy parecido a tu 2018… ¿Sientes una similitud con él?

– Claro que sí, por supuesto salvando las distancias porque él es un grandísimo campeón, para mí un número uno, hemos vivido situaciones muy parecidas. Recuerdo una conversación con él en Indian Wells que estaba con Marcel (Granollers) y se nos unió y nos comentó que no lo tenía claro. De hecho él dijo que podía llegar a retirarse. Yo también creí que no lo tenía claro y la estaba pasando muy mal.

En los primeros seis meses creí que me recuperaba y que ya estaba hecho, pero conforme avanzaba el tiempo y la cosa no mejoraba comienzas a plantearte que no puedes volver a jugar al 100%. Eso es muy duro, y esa inquietud de no saber cuándo vas a volver y si estarás en plenas condiciones es lo más complicado.

“Tantos años en el circuito te aleja de la realidad”

Sin duda no es el mismo Pablo Andújar. Y se le nota en la pista. Quizá tenga la misma intensidad, dinámica y técnica, pero trabaja cada punto y cada bola con una mentalidad y una paciencia mucho más férrea que la de hace un par de años. Lo ha demostrado en todo el torneo con un nivel superlativo.

El camino inició con la victoria ante el argentino Facundo Mena (6-2 y 6-1), al belga Arthur De Greef por (6-4 y 6-3) y en cuartos al serbio PedjaKristin (7-5 y 6-4). En semifinales, superó a Federico Coria por 7-6 (5) y 7-5 para alcanzar la final de un torneo por tercera vez y consagrarse ante Pedro Cachín en la capital porteña.

Pero no sólo las lesiones le han hecho madurar más como jugador, hay un evento fundamental que le hecho cambiar la mentalidad a la hora de enfrentar el circuito.

– ¿Cuánto ha tenido que ver el nacimiento de tu hijo y esta familia que has formado y que se va agrandando?

– Muchísimo, porque valoras otras cosas y juegas con otra tranquilidad. Si tuviera dolor, por más hijo que tuviera no estaría aquí compitiendo. Pero si es cierto que me ha hecho valorar mucho más las cosas, pensar que el tenis no es mi vida, el tenis forma parte de ella. Yo sé que digo mucho, pero es la realidad.

Antes yo solo pensaba en tenis todo el tiempo, y estos tres años que he estado fuera he visto otras cosas y he vivido otros momentos. Ya no he vivido de hotel en hotel de cinco estrellas. He sido Pablo Andújar con su bebé, con sus amigos y con su familia… tantos años en el circuito te aleja de la realidad.

Ahora lo valoro mucho más, soy feliz. Ahora lo echo de menos cuando viejo, obviamente, pero también me permite dormir un poquito más (risas).

– Imagino que en algún momento se suma al circuito y te acompaña…

– Este año viajaron a Australia, y como he dicho, no sabía si iba a acabar este año porque no sabía si estaría al 100% y le dije a mi mujer que se trajera al nene porque Australia era un viaje que ella nunca había hecho. Estuvieron en Melbourne, ella y el nene que tendría allí cinco meses. Ahora que tiene 15 meses, mi mujer vuelve a estar embarazada y con dos va a ser más complicado.

En Europa es menos complicado, alguna semanita que son vuelos de solamente dos horas y lo tienes más cerca de casa sí… pero los transoceánicos es más complicado…

– ¿Ambos del Levante? ¿La familia ‘granota’ se agranda?

– A full… (risas)

– ¿Has podido llevarlo al Ciutat de València?

– El nano, con un año o dos, ya le plantamos la bufanda y lo llevamos al fútbol. Estoy muy contento porque hay un ambiente en el equipo que es tremendo. Es muy bonito como todos reman a una. Como el equipo juega bien al fútbol, como el equipo propone, y ver eso es satisfactorio. Quico (Catalán, presidente del Levante UD) y todo el consejo, la dirección deportiva y el entrenador han hecho un trabajo espectacular.

– Paco López ha sido fundamental en este cambio de conciencia desde el año pasado…

– Exacto. Es increíble cómo cambió la mentalidad de los jugadores, cómo empezaron a creer en ellos mismos. Cómo han sabido sobrellevar ese miedo, lógico, a descender a Segunda… Y uno que es deportista lo siente, empezaron a jugar bien al fútbol, a tirar para adelante, a ser agresivos y valientes. Eso ha continuado, que es lo difícil, y creo que jugadores como Morales, Coke Andújar o Pedro López en la plantilla le dan mucho carácter al equipo, son pilares y referentes. Además de Oier que es un portero tremendo. La cantidad de goles que ha salvado ha sido increíble.

“El Challenger de Alicante me devolvió la confianza”

El Circuito del ATP Challenger suele ser mucho más competitivo y parejo de lo que pueden ser los más altos torneos, con tenistas que hacen sus primeras armas o jugadores que desean recuperar el nivel. Y el torneo de Alicante de la categoría, ha sido el punto de inflexión para esta gran temporada.

– No es casualidad que tus tres mejores momentos hayan sido en Alicante, en Marruecos y en Buenos Aires…

– El hecho de que Juan Carlos (Ferrero) me invitara dándome un wild card es algo que yo se lo voy a agradecer siempre porque no tenía ranking. Juan Carlos además de ser un referente y una magnífica persona, es un amigo. Gracias a él y a Toni Cascales (Presidente de la Federación de Tenis de la Comunitat Valenciana), tuve la oportunidad de jugar el Challenger. Ahí obtuve la confianza para después poder ganar Marruecos.

Si Ferrero no me hubiera dado el Wild Card, estaríamos hablando de otro Pablo Andújar... ese Challenger me dio la confianza para creer un poco más en mí mismo y para decirme que le podía ganar a cualquiera, ya que después de una lesión cuesta mucho volver.

– Le has devuelto con creces ese gesto de confianza que ha depositado en ti.

– Juan Carlos contento y Toni también. Toda la academia Equelite también. Yo había ido varias semanas allí con mi primer entrenador. Tengo una relación magnífica con todos. Pero da la casualidad que no solo jugué bien sino que también gané… es cojonudo ¿no?

– El año que viene se suma el ATP de Córdoba además del de Buenos Aires. ¿Planeas jugar ambos torneos?

– La idea es que sí. Tengo el nacimiento de mi hijo a finales de febrero pero ambos torneos son al principio así que intentaré hacer la gira de dos emanas o tres, y espero poder volver porque siempre me encuentro muy a gusto aquí. La gente es muy amable conmigo, me siento casi como en casa. Para uno que está siempre viajando lo nota, lo agradece mucho y espero que el año que viene la gente venga a verme en el Lawn Tennis como lo hicieron aquí en el Racket.

– ¿Cuál es tu objetivo en 2019?

– El mismo que el de 2018, jugar sin dolor. Tratar de no tener dolor y desplegar mi tenis sin molestias, sin rankings ni historias. Si juego sin dolor, mi mente está libre de esa carga y espero seguir subiendo en el ranking.

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