La temporada 2019 tenística se va apagando poco a poco. Los jugadores han ido devorando el calendario y quedan las últimas migajas, ya sin Grand Slams por el medio que quiten el sueño a más de uno. Eso ha dado la tranquilidad necesaria a Sara Sorribes Tormo (Vall d’Uixò, 8 de octubre de 1996) para detenerse a tiempo, respirar y tomar la decisión de priorizar una buena pretemporada y de ponerlo todo a punto de cara a enero de 2020, donde la noria volverá a girar.

No me iba a dar tiempo a jugar nada, así que lo más importante es recuperarme y llegar en buenas condiciones al inicio del nuevo año”.

Asentada entre las mejores raquetas del mundo en los dos últimos años, la tenista valenciana tiene claro que ha dado un par de pasos adelante en su carrera en los últimos meses. “Ahora entro a la pista pensando en que puedo ganar a cualquier jugadora y si no lo siento así, cuando empieza el partido sí tengo esa sensación”, cuenta a Yo Soy Noticia la protagonista.

Es algo que hace tiempo no tenía y ahora sé que no estoy tan lejos como pensaba”, reflexiona en voz alta.

Lesión a final de año

Pero su progresión ha sufrido una pausa en esta parte final de la temporada por una lesión en el pie que la ha dejado sin opciones de participar en los últimos torneos. “En principio creían que era una fractura de estrés en el quinto metatarsiano, pero luego hicimos más pruebas y vimos que no había nada roto, pero sí mucho líquido dentro. Así que he tenido que parar y llevo sin entrar en pista un tiempo, haciendo gimnasio y tal, pero nada de impacto”, va describiendo Sorribes, una de las mejores tenistas nacionales de la actualidad.

Llegados a este punto, es momento de reflexionar sobre lo que ha sido este 2019, un curso de crecimiento y de confianza para ella, en definitiva una “buena temporada”, aunque sabe que todavía puede ir a más. “He conseguido ganar buenos partidos, he jugado bien ante grandes jugadoras y han llegado buenos resultados en torneos mejores, sin embargo, al final el ranking ha sido más o menos el mismo que el año pasado, pero sí creo que he dado un paso importante».

Estoy en una buena línea, aunque todavía no he conseguido ese gran resultado que sí me gustaría tener”, añade.

Además, tiene clara la receta para poder echar la puerta abajo. “Mira, me faltan muchas cosas y yo lo sé. Tengo que mejorar mi tenis, mi mentalidad, mi cabeza. Y también mi físico, claro. Tengo que ser capaz de juntar todo esto y así creérmelo más. Entrenar y saber que puedo tirar cada bola donde quiero. Eso es lo que te lleva a ganar más partidos y a tener cada vez más confianza”, resume perfectamente.

Este pasado 2019 ha vivido varios momentos de esos, de acariciar esa gran victoria que podría haber cambiado el curso de la temporada o haber supuesto un punto de inflexión. “Yo estoy bien, ilusionada y con ganas, y que no haya llegado ese triunfo no me impide seguir trabajando, pero es verdad que me vendría bien, sobre todo para saber que puedo conseguir cualquier cosa, que estoy mejorando. Esa ayuda extra me vendría bien, pero ya digo que mi ilusión y mis ganas están ahí, totalmente intactas y yo me veo cada vez mejor”.

“Solamente de escuchar Tokio 2020 se me pone la piel de gallina. Para mí es lo máximo, sería increíble poder estar allí”

Cuando piensa en lo que viene a partir de ahora, se le “pone la piel de gallina” solamente de escuchar las palabras Tokio 2020. “Para mí es lo máximo, poder representar a tu país, en un evento así, no hay nada como eso”, cuenta emocionada.

Es una competición que no se puede comparar con ninguna otra y mi idea es intentar estar allí porque sería increíble”.

Aunque también asume que en el tenis los Juegos “no es lo más importante”, y por eso sabe perfectamente que “hay jugadores que prefieren los Grand Slams”, aunque como ella misma explica y siente, no es su caso.

Más allá de esa gran cita del deporte mundial que será Tokio 2020, Sara Sorribes tiene claro que ella trabaja y entrena al máximo por ser una de las mejores del mundo, por estar entre las 20 o las 30 mejores del planeta. “Es con lo que sueño y creo que puedo hacerlo. Hay una parte de mí que sabe que puedo, pero si ahora mismo no lo estoy es por algo. Tengo que seguir mi camino, ir por esta línea y ver hasta dónde puedo llegar. Hay que ir mejorando cosas y lo que llegue será consecuencia de todo esto”.

Ahora está sin entrar en pista, haciendo trabajo de recuperación y con tiempo para pensar y reflexionar, por eso es capaz de reconocer que la “temporada se hace larga, sobre todo esta última gira”. Sin embargo, quita hierro al asunto. “A ver, no es tan, tan duro, estamos haciendo lo que nos gusta y en la batalla del día a día normalmente no te da tiempo a pensar en ello, vas a la tuya, pensando en qué cosas puedes mejorar, en hacer un buen entrenamiento».

Pero sí que es verdad que hay momentos en los que pierdes en una primera ronda, estás en China y te tienes que quedar allí porque el lunes siguiente empiezas otro torneo”.

“Jugar en Madrid es muy especial para mí. Me encanta estar ahí con mi gente, con mi familia y con el público apoyándome”

Más placentero y feliz es el sentimiento de jugar en España, algo que Sorribes a día de hoy solo hace en Madrid como gran plaza. “A mí es que me encanta, es una sensación única y por eso creo que siempre doy un puntito más, un extra. Estoy ahí con mi gente, con mi familia, que no pueden venir a otros torneos. Y además compito con el público a favor, que no suele ocurrir en otros torneos. Es muy especial”.

Sorribes, por otra parte, se siente afortunada de poder dedicarse a un deporte del que puede vivir pese a no estar entre las 15 o 20 mejores del mundo. “Todo cambia cuando puedes empezar a jugar los cuadros finales de los Grand Slams”, explica la de la Vall d’Uixò.

También se considera afortunada por tener en su equipo a un entrenador como Germán Puentes, quien para ella “es fundamental no, lo siguiente”. Su llegada al equipo hace dos años lo cambió todo, pero Sara se adaptó y ahora es una “jugadora nueva, diferente”. Y gran importancia tiene también su preparador físico, Carlos Aguilar porque “entre los dos han conseguido que mejore muchísimo y que haya cambiado la manera de hacer las cosas, tanto dentro como fuera de la pista».

Vamos por el buen camino y aunque nos gustaría llegar a mucho más, sé que estamos en el buen camino”, apunta con sinceridad.

“Estoy a favor del ‘coaching’, pero creo que tendría que ser solo para el jugador, que no se pudiera escuchar”

Sobre la figura del entrenador hay para hablar largo y tendido, si tenemos en cuenta que uno de los grandes debates del tenis mundial ahora mismo versa sobre la permisibilidad o no de que el entrenador pueda ayudar al jugador en los partidos, algo de lo que sí disfrutan las chicas en ciertos torneos, aunque no en los Grand Slams.

“Yo estoy a favor, a mí me ayuda mucho poder hablar con él, pero quizá me gustaría que fuese algo solo para el jugador, que no se pudiera escuchar. Tendría que ser algo más íntimo porque sí lo está escuchando todo el mundo es más complicado, y hay cosas que se pueden malinterpretar”.

Y es que el mundo del deporte en general y del tenis en particular vive una época de cambios e innovaciones; es el caso de la nueva Laver Cup o del novedoso formato de Copa Davis que se estrenará el próximo mes de noviembre en Madrid. “La verdad es que no me fijo mucho en estos temas, pero todo lo nuevo que aporte algo al tenis, es bueno».

Es verdad que en la Davis se va a perder un poco la esencia, que era una competición muy bonita. Como la Fed Cup y la Laver Cup es diferente, es espectáculo puro y duro y gusta mucho. Son cosas distintas», apunta.

“Rafa Nadal es el mejor de la historia”

Esta charla no se podía cerrar sin hablar de Rafa Nadal y David Ferrer, dos jugadores que han marcado y siguen haciéndolo el tenis español en las dos últimas décadas. Sara Sorribes tiene muy clara su opinión al respecto. “Yo siempre he tenido claro que Nadal era el mejor tenista de la historia, ya lo decía cuando tenía muchos menos Grand Slams que Federer y la gente me decía que no».

Es una auténtica barbaridad cómo entrena, cómo juega, cómo hace todo. Impacta muchísimo verlo desde la primera bola que toca en cualquier entrenamiento. Es una locura, nunca veremos algo igual, es algo fuera de lo normal, un verdadero extraterrestre”, se deshace en elogios hacia el balear.

Sin embargo, aunque su sombra será cada vez más alargada con el paso del tiempo, la joven tenista valenciana explica que no hay que obsesionarse con esas cosas y “cada uno debe hacer su camino”. Ahí recurre a David Ferrer como ejemplo. “Ha sido menos que Nadal, claro, pero es que ha sido muy grande, eh. Y al final todo el mundo se lo ha terminado reconociendo y ha tenido una despedida como merecía».

Es muy importante que cada uno haga su camino, su carrera deportiva y al final terminar satisfecho. Eso siempre lo reconocerá la gente”, cierra Sara Sorribes.

Así es, así piensa y así se comporta la mejor tenista valenciana de la actualidad, una jugadora “ilusionada”, que no deja de crecer, que ya no tiene miedo a nadie y que sigue soñando con estar lo más arriba posible en el ranking. Una buena pretemporada, un descanso reparador y a afrontar 2020 con más confianza que nunca. Su momento ya ha llegado.

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