Dos choques que se saldaron con importantes victorias para un combinado español que es segundo en la clasificación del Rugby Europe Championship, que está reconstruyendo tras un 2018 que supuso un antes y un después e inmerso en un proceso que va a ser largo hasta el próximo Mundial, pero donde cada vez tienen más peso jóvenes como nuestro protagonista.

Una rareza si tenemos en cuenta la nacionalidad y sobre todo procedencia de la mayoría de integrantes fijos en el XV español: unos son extranjeros ya residentes el tiempo suficiente como para ser seleccionables, otros poseen raíces españolas pero son de padres extranjeros o directamente nacieron fuera, y también están los que han crecido aquí pero han tenido que emigrar para adquirir el nivel de juego que más tarde les ha impulsado hasta la absoluta española.

Nada de eso ocurre con Àlvar Gimeno, uno de los nombres llamados a liderar el auge del rugby en España desde el prudente descaro, si es que se puede llamar así, que ofrecen sus 21 años de edad. Criado desde bien pequeño y hasta la mayoría de edad en el CAU Rugby Valencia, con la excepción de unos meses en Nueva Zelanda siendo un adolescente que le sirvieron para comprobar cómo era el rugby de alta competición, siempre ha mejorado su rugby sin salir de las fronteras españolas.

Su constancia le ha permitido lograr un importante status en el prestigioso VRAC Quesos Entrepinares de Valladolid, y su presencia en las listas de los Leones confirman que la Liga Heineken cada vez tiene más hueco e importancia en un XV absoluto que se beneficia del auge local.

Ya era una de las joyas de futuro en la recámara del grupo que luchó hasta el último suspiro por acudir al Mundial de Japón hace casi un año, hasta que en Bruselas se rompió el corazón de toda la familia rugbier en España, y ahora está abanderando junto a otros jóvenes talentos como Jordi Jorba, Jon Zabala, Aurrekoetxea o Asier Usárraga la semi regeneración que el técnico de los Leones ha impulsado en el XV español.

Suyo es el presente pero también el futuro, luciendo las virtudes físicas, psicológicas y de compromiso que se exigen a los deportistas modernos y mucho más en un deporte como el rugby, sacrificado como pocos. Un entorno de valores y de creencias muy arraigadas en el que Àlvar Gimeno sirve de perfecto referente para esos niños, que cada vez son más delante del televisor o sentados en las gradas, que juegan con un balón ovalado en vez de uno redondo.

Su fortaleza mental y su evolución en el juego

De él destacan “su mentalidad competitiva, su fortaleza psicológica para ir quemando etapas desde la base y siempre dentro del rugby español. Creo que siempre ha sido lo que más le ha distinguido y separado de otros chavales de su edad, que quizá tenían mejores condiciones físicas o técnicas”.

Así lo ve Paco Soler, leyenda del rugby valenciano y español vinculado durante su carrera al Valencia Rugby Club (Tecnidex por razones de patrocinio), que le ha visto crecer siendo parte fundamental de una legendaria e irrepetible ‘Generación del 97’ del CAU Rugby Valencia. Una hornada que durante muchos años lo ganó todo a nivel nacional.

Soler también destaca lo difícil que es seguir los pasos de Àlvar Gimeno, y ganarse titularidad en club y selección estando rodeado de importantes y caros jugadores extranjeros que llegan mucho más curtidos hasta nuestras fronteras. “Àlvar siempre ha tenido un gran entorno de rugby tanto en su familia como en su formación en el CAU, y esa dedicación total a este deporte es lo que ahora se ve cuando sale a jugar al campo”, resalta Soler.

La evolución en su juego es lo que señala como digno de elogio Tomás Pardo, otra leyendaza valenciana y española del balón ovalado. Su hijo Yannick emigró a Francia para adquirir mayor nivel y estar en contacto con un entorno de rugby más competitivo que el existente en España, y a sus 22 años ya ha sido compañero de Àlvar en los Leones.

Y precisamente por saber de primera mano lo habitual que es eso que vive su hijo, así como muchos otros emigrantes del oval que salen para continuar con su crecimiento deportivo en ecosistemas más profesionales, es “admirable y casi único” lo que está protagonizando el valenciano, para muchos y tras lo visto recientemente ante Rumanía y Bélgica el primer centro de los Leones venga quien venga.

“Es muy buen placador que es algo que sorprende en un apertura como él, y en la absoluta ha ido ampliando su repertorio técnico. Es buen pasador, juega y se sacrifica físicamente y ahora es un verdadero primer centro. No tenía esas características cuando empezó, donde llamaba la atención las diferencias que marcaba gracias a su pie de oro. Ha ido completándose y todo eso ‘made in Spain’, no se ha ido fuera a formarse porque lo suyo es formación 100% valenciana”.

Pardo elogia la madurez demostrada desde siempre por este crack del rugby español, ya casi indiscutible en la absoluta española. “Es fácil caer en la tentación de muchos chicos jóvenes que se creen el rey del mambo a nivel local, cuando no te das cuenta de todo lo que hay por encima y de las muchas etapas que superar”. Àlvar no tomó ese camino, sino que agachó la cabeza y esperó su oportunidad sin perder ni un segundo en cada entrenamiento, partido o minuto en el gimnasio.

Su “voluntad de hierro” es un rasgo que al igual que Paco Soler, también pone en valor Tomás Pardo a la hora de referirse al joven Àlvar Gimeno, un claro exponente de esa hornada de chicos que están pidiendo paso en los planes mundialistas a medio y largo plazo del seleccionador Santiago Santos. Valencianos como Guillermo Domínguez o Vicente del Hoyo, también criados en el CAU, desean seguir sus pasos y ya han sido otros de los muchos debutantes que en los últimos meses ha llevado a la lista el madrileño, continuando con su plan de reconstrucción post fiasco en Bruselas.

 

Su aportación defensiva también es algo en lo que fijarse, y su nivel de juego actual lo ha alcanzado en condiciones que todavía suponen un desafío mayor para jóvenes españoles como él. “El ritmo de juego en la liga española para un tres cuartos como él es un poco lento, comparado con el juego en Francia”.

Saber reaccionar en décimas de segundo es muy valioso porque él lo ha conseguido quedándose aquí, rodeado de extranjeros en su club y sin desentonar comparado con la gente de su alrededor que viene de fuera y que están en la selección, con un nivel de rugby mucho más alto en su día a día”, añade.

Los datos no se discuten

A los 17 años, tras ganar todo lo posible que uno puede ganar en España a nivel de formación, ya fue el más joven de la temporada en debutar en División de Honor enrolado en las filas del Cisneros madrileño antes de cumplir la mayoría de edad, y actualmente complementa su carrera deportiva con los estudios a distancia del Máster en Gestión Deportiva.

La etapa de 2 años en la capital con Cisneros fue clave para completar su madurez deportiva y personal, y en los madrileños realizó dos muy buenas temporadas junto a sus compañeros, formando un bloque competitivo que llegó a las eliminatorias por el título en DH.

Ya en Senior y dentro del VRAC los éxitos no han dejado de llegar, a nivel colectivo con uno muy especial siendo la Copa del Rey en su ciudad de Valencia el pasado año 2018, y a nivel individual estando actualmente en el XV ideal de la temporada de DHA a falta de pocas jornadas para el final de la liga regular.

Eso, sumado a sus titularidades en estos nuevos y algo más imberbes Leones de España, le convierten en un nombre llamado a liderar al XV del León durante muchos años. Una figura por la que apostar y que luce con orgullo la bandera de la Comunitat Valenciana allá donde va, desde los tiempos de las inferiores nacionales cuando tocó metal en Europeos o World Trophy Rugby sub 20 hasta la actualidad, cuando ya está en el núcleo de confianza del seleccionador Santiago Santos.

Es una de las grandes joyas del rugby español, una firme realidad. No tenemos muchos como él porque es de los pocos que ha llegado hasta arriba tras formarse en España. Es una rareza y ojalá que pudiéramos sacar mas jugadores del nivel de Àlvar que se hayan formado aquí, que a día de hoy es casi único”, remarca Tomás Pardo. Y él sabe algo de esto del rugby…

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