Son casi las 8 de la tarde, y el cielo tan negro sobre los Campos Jorge Diego Pantera del polideportivo de Quatre Carreres amenaza lluvia. Comienzan a caer las primeras gotas, pero va a hacer falta mucho más, quizá un huracán, para suspender la jornada de entrenamiento que está planificada.

Van llegando los jóvenes africanos a la instalación y se les despierta una sonrisa en el rostro cuando ven a Gonzalo Álvarez, uno de sus entrenadores en Les Abelles, y a los miembros de Cruz Roja que movieron cielo y tierra para encontrarles acomodo en alguna entidad deportiva de la ciudad.

Llamaron a muchas puertas, pero ninguna respuesta fue tan positiva como la de este ejemplar club de rugby, curtido en abrazar la diversidad en torno al balón ovalado y que sabe dar cabida en su seno a gente de toda clase, condición y procedencia.

Aquí se empieza a ganar el primer Mundial de rugby en España

Ahí está su sección de rugby inclusivo para dar buena fe de ello, con Gonzalo Álvarez también al frente junto a otros colaboradores del club. Además, las secciones de running, pádel, triatlón o ciclismo que conforman este espíritu polideportivo de un club que es rugby, pero también mucho más, otorgan el contexto ideal para ofrecer una luz en el duro camino vital que recorren los jóvenes africanos que aquí encontramos.

La integración en su máxima expresión

Se cambian y comienzan a pasarse el balón. Un calentamiento que también les tiene haciendo bromas, pero sobre todo concentrados en pulir la técnica de pase y recepción del oval. De un lado a otro del verde, empapados de una lluvia que les sabe a diversión y libertad.

No tardan en entrar a formar parte del entrenamiento de uno de los equipos Senior masculinos de Les Abelles, y enseguida destacan a ojos del espectador por sus excelentes condiciones físicas.

Aquí son uno más de la familia abejorra, haciendo buena esa máxima de ‘la familia del rugby’. Sintiendo lo que son esos valores de respeto, convivencia e integración que tantas veces repetimos en torno a este deporte, cada vez más popular entre los jóvenes.

Gonzalo Álvarez, su entrenador aquí tres días a la semana, y Javier López, uno de los responsables de Cruz Roja que cuida de ellos y vela porque todo salga a pedir de boca, nos hablan de lo beneficioso que es para ambas partes esta convivencia.

Al club, a sus técnicos y jugadores, les pone en contacto con una realidad dura y muy diferente a la nuestra en una ciudad como Valencia. Unas situaciones que sólo vemos por la televisión y apenas prestamos atención.

A los migrantes llegados desde diferentes puntos de África, algunos en el famoso barco ‘Aquarius’ que atracó en Valencia el pasado mes de junio, y que sueñan con regularizar su situación para poder quedarse en un lugar que les ofrece un mejor futuro, esta experiencia en Les Abelles les aleja por unas horas de sus sufrimientos y preocupaciones.

Les ata al deporte, a una sociedad muy distinta a la suya y les abre una puerta que algunos quieren aprovechar.

Entrada en la competición

Para unos el rugby no es su mejor opción y ya han pedido practicar, si fuera posible, otro deporte dentro del club, pero para muchos de los aquí presentes el balón ovalado se ha convertido en su mejor amigo. Por eso la opción de federarse, si pueden regularizar su situación, cobra fuerza con el paso de los días y conforme van aprendiendo los aspectos más técnicos del juego.

“Aquí, si desean seguir jugando al rugby de una manera más seria, siempre van a tener una salida en alguno de los equipos Senior que tenemos. Ellos tienen las condiciones físicas, tienen ilusión y ganas que es lo más importante, y un club como Les Abelles también sirve como vehículo de integración en la sociedad valenciana”, apunta Gonzalo.

De la mano de Cruz Roja esta colaboración no ha hecho más que comenzar, y por eso hay que ir habituándose a ver más chicos de África jugando a rugby en Quatre Carreres. Es una saludable y divertida forma de integrarse, ayuda a sobrellevar los problemas mientras están en Valencia y sobre todo manda un potente mensaje a toda la sociedad: juntos es más fácil y mejor.

De eso no cabe duda, tras vivir una jornada con el proyecto solidario de este club valenciano.

Solidaridad también fuera del campo

La entidad abejorra se vuelca tanto, que su apoyo va más allá de abrir sus puertas para que conozcan el rugby los migrantes llegados a Valencia. Desde el primer día han iniciado campañas a nivel interno y externo de recogida de material (botas, camisetas, pantalones…) que donar a sus nuevos miembros.

Un paso más en una acogida de la que, como ya hemos comentado, se benefician ambas partes, pero especialmente unos chavales africanos que han pasado por toda clase de penurias en la vida. Gente que ha dejado atrás familias y amigos para estar aquí, con la esperanza de una existencia mejor.

Eso es precisamente lo que durante 6 horas a la semana les puede ofrecer Les Abelles, con el rugby y sus valores como gran regalo.

 

VÍDEO Y FOTOS: Carlos Martínez y Les Abelles

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información ‘aquí’.

Aceptar Cookies