De momento ya han podido probar el césped de Picanya tanto los jugadores y representantes del Tatami Rugby Club, familiarizándose con el recinto que debe servir de punto de inflexión en su historia y actuar como acelerador de su proyecto deportivo e institucional, como más recientemente también lo han hecho otros clubes valencianos. «Este es el campo que necesitamos, y nos va a ayudar a conseguir nuestros objetivos», resumieron tras la visita.

El esfuerzo del Tatami Rugby Club, el ayuntamiento de Picanya y la Fundación Trinidad Alfonso, personificado en la figura del rugbier César Sempere, ha cristalizado en un recinto que era más que necesario para Tatami, pero también para el rugby en la ciudad de València y otras poblaciones cercanas.

La saturación de las instalaciones es una dolorosa realidad, incompatible con el crecimiento que están sufriendo las canteras de los clubes. Y aunque ahora la pandemia ha congelado un poco este proceso, es de esperar que cuando el COVID-19 se marche de nuestras vidas el potencial en cuanto a cantidad y calidad de las Escuelas de rugby vuelva a brillar con fuerza.

Para ayudar a canalizar todo este auge ha llegado ahora el campo de juego y entrenamiento de Picanya, donde aún falta apuntalar detalles de la iluminación y las gradas entre otros aspectos, y tanto el Tatami RC como el resto de clubes valencianos ya han podido sentir ‘in situ’ todas las posibilidades que atesora este mágico lugar.

Un acelerador para un rugby valenciano muy ambicioso

El apoyo financiero y estratégico de la Fundación Trinidad Alfonso ha dado sus frutos, con un campazo de juego y entrenamiento exclusivo para el rugby. Donde habrá restauración y más comodidades para los asistentes, y que se suma al Campo del Río y Quatre Carreres (ambos en València ciudad) como lugar de referencia en el entorno cuando se trata de hablar del balón ovalado.

Tatami, que además paga por ello, tiene prioridad de uso y sus actuales 150 licencias entre Senior masculino y femenino, más la cantera, se distribuirán en el calendario de horas del nuevo campo de Picanya. El resto, hasta ocupar las 1000 licencias que se ha estipulado que puede albergar, esperan ir rellenándolo con un crecimiento de su proyecto además de ir acogiendo al resto de entidades deportivas de la provincia que lo necesiten.

Con esta noticia, el rugby de Valencia tiene un aliado más para su desarrollo. Y aunque en época de pandemia todo cuesta más, en medio de la oscuridad a la que nos ha abocado el virus también aparecen rayos de luz y esperanza como el originado en Picanya.

Un lugar que ya es la casa del Tatami, que tenía esta urgencia histórica, y una localidad que fue la que albergó el primer partido de la entidad allá por los años 60.

Estaban destinados a encontrarse, como nos cuentan protagonistas del club en el podcast de esta semana, y a partir de ahora todos los agentes implicados de la localidad van a trabajar conjuntamente con Tatami y con la instalación de CAMPOVAL (así se denomina la empresa encargada de su gestión, y la que ha cedido el uso prioritario a Tatami al carecer de un terreno de juego propio) para que Picanya abrace con fuerza este maravilloso deporte. Seguro que de su mano también veremos brotes verdes en otros municipios cercanos.

PODCAST Rugby: punto de inflexión para Tatami, DH y DHB a fondo, Tomás Pardo y emoción con Toni Núñez

Divulgación y captación

Por ahora son más de 100 las licencias que va a ubicar aquí Tatami, que tampoco abandona por completo su actual ubicación en el campo del Río de València. Hay espacio y horas de sobra para ayudar a descongestionar otros lugares de trabajo de los clubes de Valencia, y que a partir de ahora se integren aquí junto al Tatami Rugby Club.

Pero la maquinaria para crecer ya está en marcha, y los de amarillo y negro no quieren perder el tiempo en lo relativo a sacarle el máximo partido a la instalación que ya pueden llamar casa. Una que considerar propia por primera vez en sus más de 50 años de vida.

Está previsto comenzar cuando antes, cuando la pandemia lo permita en el corto plazo, la divulgación de este deporte en la zona y la captación de nuevos aficionados/practicantes en Picanya. Para ello Tatami ha podido forjar durante este período de construcción de CAMPOVAL convenios con Escola Gavina y Colegio Baladre, presentando unidades didácticas para iniciación del rugby y promoción del mismo. De esta forma los que a partir de ahora vayan a descubrir este deporte en el patio del colegio, que convive muro con muro con el nuevo recinto, luego puedan continuar de forma federada en el club groc-i-negre.

El colegio Ausiàs March y el instituto Enric Valor, también en Picanya, también están en el radar del Tatami, así como también un colegio en la vecina Torrent y en Paiporta. L’Horta Sud va a recibir un amistoso ‘bombardeo’ de rugby con el Tatami, y su nuevo hogar, como grandes impulsores y embajadores de los valores del rugby.

De la mano del Ayuntamiento de Picanya los vecinos tendrán descuentos e incentivos para acercarse a descubrir esta práctica en este recinto, estableciéndose sinergias entre todos los agentes públicos y privados implicados en hacer que florezca la pasión por Tatami y el rugby en esta localidad, así como en otras cercanas de la comarca. Queda claro que este no ha sido un acontecimiento menor para el balón ovalado valenciano.

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