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FOTOS: Pedro Marcet y Toni Mingot

Este combinado nacional de XV dirigido por José Antonio Barrio viajó hasta el continente negro, en lo que ha sido la primera gira transcontinental de la selección española femenina. Nunca antes se dio algo así, y en ese equipo había dos valencianas que nos cuentan su experiencia.

Ambas fueron campeonas de Europa con este equipo en el año que aún nos ocupa, ambas juegan al máximo nivel y las dos reconocen lo especial que ha sido formar parte de algo que va a abrir nuevos caminos a las futuras generaciones del oval femenino español.

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La disciplina castrense

Pero quedémonos antes del viaje con la experiencia que las Leonas vivieron en Alicante. Concretamente en el acuartelamiento Alférez Rojas Navarrete de Alicante, con los ‘boinas verdes’ en lo que fue una primera e inolvidable parada para este grupo de jugadoras y técnicos.

De ahí lo de “duro, pero increíble” con lo que titulamos este reportaje. Declaraciones de María Calvo, la joven internacional valenciana que recuerda así lo vivido entre militares durante 3 días que comenzaron a lo grande con un simulacro de secuestro del autobús que las llevaba, o eso creían ellas, a una jornada de relax y descanso. Ingenuas…

“Nos crearon situaciones de estrés y fuera de nuestra zona de confort en la que solemos vivir nosotras. No teníamos horarios y apenas dormimos, fue muy duro pero nos ha unido mucho como grupo y nos ha venido genial”, apunta la actual jugadora del Cisneros madrileño de División de Honor Femenina.

Es algo que también elogia su compañera María Ahís, pese a que ambas resaltan lo complicado y exigente que fue vivir esos días en tensión constante, y sin saber qué era lo próximo que se les venía encima. Una lección para la vida y para el deporte, que ya han aplicado durante la gira por tierras africanas.

En un partido hay muchas situaciones que no están preestablecidas en el guion inicial, surgen dificultades y hay que saber adaptarse a ellas. No solo de forma individual, sino que como equipo debemos saber salir de esa frustración y tirar para adelante».

Creo que la experiencia de Alicante fue clave y nos sirvió mucho como equipo y como grupo, estamos muy contentas y agradecidas por el trato que todas las personas involucradas en esas jornadas tuvieron con nosotras”, señala Ahís.

FOTO: TeleMadrid

Una gira casi perfecta

El único borrón lo puso el caótico viaje de ida, encontrándose la expedición española con la huelga en los aeropuertos españoles que tantos problemas ocasionaron a la ciudadanía. Ellas también los sufrieron, y eso produjo un desgaste que por suerte pudieron combatir con su cohesión como grupo.

“Fue duro el llegar pero no fue peor de lo que pasamos en Alicante, allí nos prepararon muy bien con las situaciones de estrés y trabajando fuera de la zona de confort. Luego ya se jugó y se hizo todo lo que pudo”, reconoce María Calvo. Y ese “todo lo que pudo” se tradujo en tres victorias en tres partidos, siendo la última ante la selección anfitriona de Sudáfrica.

Pero además de las victorias, María Ahís también se queda con la convivencia y el contacto con la gente local. Una gira que ha ido más allá de lo deportivo para estas jugadoras. “Creo que hablo por todas cuando digo que hemos sido afortunadas por vivir algo así. Ya en el cuartel de Alicante nos llevamos un aprendizaje como jugadoras y vital que nos caló mucho, y luego ya el poder estar en Sudáfrica ha sido increíble”.

Trabajando con las escuelas de allí y viendo una forma de vida tan diferente a la nuestra. Además, luego hemos podido disfrutar del rugby en un entorno con tanta tradición y respeto como allí lo viven”, añade.

La cosecha final, además de las victorias, es salir reforzadas a todos los niveles para coger con moral y confianza lo que va a ser el camino clasificatorio hacia el Mundial 2021 de Nueva Zelanda. El próximo gran desafío para las Leonas XV.

“Estamos con ganas de rugir y llegar a tope al clasificatorio para ganarlo, y entrar así en el Mundial de Nueva Zelanda”, apunta María Calvo, orgullosa al mismo tiempo de poder ser una referencia para las niñas que ahora empiezan en la Comunitat. “Siendo de Valencia, que no hay DH, se demuestra que pese a ello hay calidad, y mucha gente de la Comunitat puede llegar a la selección con trabajo y más trabajo”.

“Este año tenemos a Les Abelles en DHB, y eso le va a dar un gran salto al nivel de Valencia con respecto al rugby femenino”, concluye.

La aventura inglesa

Su compañera y amiga María Ahís es otro espejo y referente para las nuevas generaciones. Con más experiencia y bagaje en las Leonas, a sus éxitos con la selección añade liga (con MVP de la final incluido) de DH con el Olímpico Pozuelo madrileño. Pero ahora ha cambiado de residencia y se ha mudado a Inglaterra, concretamente a Londres, para seguir creciendo en todos los ámbitos.

“Era algo que tenía en mente, me apetecía cambiar y vivir una experiencia diferente. Jugar en Francia me aportó mucho a nivel personal y deportivo, por eso tenía ganas de llenar otra vez la mochila de cosas diferentes. Ahora se trata de adaptarme a una nueva vida, idioma y diferente estilo de juego. Cada cambio te aporta cosas nuevas como jugadora y persona”, reconoce la castellonense.

Sueña con estar en el Mundial de Nueva Zelanda en 2021 pero sabe que no será fácil. Eso sí, escuchándole, que nadie dude de que este grupo que conforman staff y jugadoras de las Leonas se va a dejar el alma por conseguirlo. “Si quieres grandes resultados tienes que apostar fuerte, la gira de Sudáfrica lo demuestra y creo que como grupo ahora estamos mucho más metidas en el objetivo común. El trabajo se refleja en los resultados que hemos tenido”.

Ella, al igual que otras españolas, afrontará ahora un nuevo curso lejos de casa y con el deseo de que esta apuesta dé sus frutos en lo individual, pero sobre todo en lo que pueda aportar a futuro en el colectivo de la selección nacional. Otro de los secretos que explican los últimos grandes éxitos que están cosechando las Leonas.

Nuestro objetivo es muy ambicioso, queremos dar un salto de calidad y que se nos empiece a respetar a nivel internacional”.

“Creo que el camino que estamos siguiendo es el adecuado. Hay muchas jugadoras que están buscando aumentar su nivel de competitividad jugando en ligas más potentes en el extranjero, e incluso la liga española ha dado un salto de calidad muy importante. Estas medidas hacen crecer el rugby femenino español”, añade.

Un rugby femenino español al que, pensando en clave selección absoluta, ya parece quedársele pequeño el Campeonato de Europa y necesita nuevos desafíos como podría ser un VI Naciones, y sobre todo el Mundial de Nueva Zelanda. Hacía allí quieren dirigirse estas chicas, con valencianas como María Calvo y María Ahís presentes y ojalá que en el futuro sean muchas más.

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