Cómo afecta el running a tu suelo pélvico
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Cómo afecta el running a tu suelo pélvico

Cada vez se ven más y más mujeres practicando running por cualquiera de los rincones de nuestras ciudades o pueblos. Nos animan en los medios de comunicación. En las revistas vemos a las ´celebrities´ presentando ropa para correr, y nos motivan organizando carreras para la mujer.

Los clubes de runners se multiplican como setas. También las asociaciones de madres corredoras. Además, en estos momentos el clima es especial y todo anima a salir a correr.

Desde luego que hacer deporte y correr es una actividad beneficiosa, pero en el caso de la mujer hay algunas particularidades que se deben tener en cuenta y te explicamos más adelante.

Podemos afirmar que el running está más de moda que nunca. Actualmente es uno de los deportes más económicos: sólo necesitamos unas zapatillas cómodas. Nuestras ciudades nos ofrecen rutas especiales, vías verdes, parques, playas o montañas donde se puede correr.

Por un lado, este ´boom´ del running me gusta, ya que mucha gente que no puede permitirse practicar deporte en centros deportivos tienen la oportunidad de salir de su casa y moverse.

Correr es un ejercicio aeróbico, muy beneficioso para nuestra salud. Se incrementa el volumen del corazón, disminuye la presión arterial, mejora el sistema cardiovascular y nos hace sentir más optimistas, entre otras muchas cosas.

Sin embargo, la información que encontramos en las revistas, medios de comunicación o guías para runners mujeres sobre la importancia de complementarlo con fortalecimiento del perineo, es prácticamente inexistente. Eso sí me molesta, porque correr es una actividad que somete el suelo pélvico a constantes presiones.

Al correr no sólo sufren las articulaciones de las piernas (tobillos, rodillas, caderas), también padece la zona perineal. Cuando el efecto de la gravedad, -la fuerza que hacemos de arriba hacia abajo- se une con el impacto del salto que sufrimos con cada paso al correr, la función de sostén de nuestro piso pélvico para los órganos internos se pone en peligro.

Si además estamos en un momento de postparto -los 6 primeros meses tras un parto natural o cesárea-, tenemos sobrepeso, hemos tenido una operación ginecológica en el último año o si ya tenemos síntomas de debilitamiento del suelo pélvico -pérdidas de orina, gases, heces, prolapso-, es casi seguro que el running hará mucho daño en las estructuras pélvicas.

Incluso podría estar contraindicado.

Correr de manera frecuente debilita los músculos de la zona perineal

Mientras corremos, se produce una hiperpresión en el abdomen y en nuestra musculatura pélvica. Por ejemplo, vamos a imaginarnos una hamaca. En ella, nuestro suelo pélvico y una pelota medicinal tirada desde arriba hacia abajo de manera repetitiva.

Está claro que al final la hamaca se sobreestira, e incluso algunas fibras de su material se romperían.

Ocurre exactamente igual cuando corremos. Cada una de las veces en las que uno de nuestros pies apoya contra el suelo, empujamos todos los órganos internos hacia abajo, comprimiendo y debilitando el perineo femenino.

La gimnasia abdominal hipopresiva es beneficiosa para practicar running.

La gimnasia abdominal hipopresiva es beneficiosa para practicar running.

¿Tengo que dejar de correr si soy mujer?

La respuesta es no. Lo primero, queremos animarte a practicar el deporte que te guste y que te motive para estar en forma, y mantener la vida saludable.

Sólo en caso de que el running haya producido daños en tu zona perineal -empezaste a notar pérdidas de orina, dolor en la vagina, sensación de peso dentro de la vagina- deberías dejar de correr, y consultar con un fisioterapeuta especializado en ginecología o con tu ginecólogo.

Lo más beneficioso es combinar el running con los ejercicios de fortalecimiento del perineo femenino. Los ejercicios de Kegel es un método más común y más antiguo para activar esta zona.

Se trata de contraer el perineo voluntariamente, mantener esta contracción 5 segundos y relajar en 5 segundos más. Practicar Pilates con una fisioterapeuta especializada en ginecología sería la manera ideal para tonificar tanto la musculatura abdominal como el suelo pélvico.

Son ejercicios abdominales que activan las partes musculares más profundas, y nos ayudan a conectar los músculos de la zona perineal de manera refleja.

La electroestimulación vaginal, muy recomendada por los especialistas en uroginecología, es una herramienta dedicada no sólo a las mujeres que sufren trastornos del perineo. Es una manera de prevención, tonificación, estimulación muscular y nerviosa de todo el conjunto del perineo femenino.

Si corres, haz hipopresivos

Seguramente ya habías oído muchas veces sobre los beneficios de la gimnasia abdominal hipopresiva.

En mi opinión, es la mejor manera de complementar el deporte de alto impacto, -running, zumba, tenis, pádel, hípica, kickboxing, bodypump-, con ejercicio que tonifique y nos ayude a prevenir el descenso de los órganos internos durante el impacto contra el suelo.

Te recomendamos que acudas a un centro donde te enseñarán cómo se realizan esos abdominales, ya que no todos los hipopresivos sirven para los diferentes casos.

En poco tiempo notarás que tu vientre es más plano, más fuerte, tu suelo pélvico más firme y podrás disfrutar el running sin preocuparte de nada.

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