El pasado fin de semana, Pablo Martínez fue el más rápido en el Campeonato del Mundo de Triatlón de Invierno. En Andorra, el triatleta del CEA Bétera Triatlón terminó en primera posición en el rango de su edad (16-19) un recorrido que constaba de 4.1 kilómetros de carrera a pie, otros 4.9 km de bicicleta BTT y otros 4.9 km de esquí de fondo.

La victoria de Pablo no solo suponía una gran noticia para el deporte valenciano sino también para el nacional. Y es que este joven valenciano representaba también a la Federación Española de Triatlón en el torneo mundial. Eso sí, Pablo no estuvo solo.

Andorra corona a otra promesa del triatlón valenciano

Además de la inestimable compañía de su madre, quien le iba chivando y poniendo al día de los tiempos, Pablo estuvo acompañado por su padre. Javier Martínez también compitió en el torneo de Andorra y terminó en una destacable cuarta posición en su rango de edad (45-49). Hoy, padre e hijo son protagonistas en YoSoyNoticia.es.

Siempre tenía a mi hijo en la cabeza

La vida familiar de los Martínez Sebastià siempre ha estado ligada al deporte. De hecho, que padre e hijo compitieran hizo que la preparación fuera más llevadera como reconoce el propio Pablo: «Mi familia y yo llegamos el domingo y estuvimos entrenando casi toda la semana el esquí de fondo y lo íbamos combinando con la carrera a pie o el ciclismo. La preparación fue bastante bien aunque estábamos un poco lejos».

Pero si hay algo que genera el competir en familia es un impulso tremendo, sobre todo para Javier. El padre de Pablo contaba con la motivación de saber que su hijo estaba disfrutando de la carrera: «Yo fui a hacer mi carrera. Estaba muy motivado y contento porque siempre que he intentado hacer este tipo de carrera no he podido porque siempre coincidía con alguna competición de Pablo. Pero lo que es cierto que, cuando iba bastante cansado, tenía a mi hijo en cabeza y que estaba disputando lo que él quería«.

Además, los dos tuvieron que tirar de estrategia y fueron conscientes de cuáles eran sus principales ventajas para ir conquistando el recorrido. De hecho, Pablo tuvo que arrancar fuerte: «Yo salí rápido para ir tomando ventajas. Sabía que mi rival (atleta de la República Checa) tenía mayor ventaja en el esquí y quise apretar desde el principio. Cuando me bajé de la bici, mi madre me dijo que tenía unos 2 minutos de ventaja y era un buen margen».

En el caso de Javier se juntaron las ganas de competir, la pasión por las BTT y la motivación de competir con su hijo para convertir un peligro en una ventaja: «Sabía que en la bici podía apretar porque es un formato sobre nieve cien por cien, con la dificultad que tiene y con un circuito rápido y peligroso por la nieve y el hielo. Pero eso me gustaba y ahí es donde apreté».

Los piques sanos entre padre e hijo

Más allá de la competición celebrada en Andorra, Javier y Pablo tienen sus particulares carreras cada vez que salen a entrenar. Sin ir más lejos, los dos comparte entre risas alguna que otra anécdota divertida de los entrenamientos que realizan.

De hecho, Javier ya tiene que ir dejando la etiqueta de ‘padre’ al uso si no quiere quedarse atrás: «Cuando Pablo era pequeño, siempre me dejaba ganar y ahora me las veo y me las deseo para ganar. En el Mundial me sacó una minutada. Yo, que me mato a entrenar con el esquí, y Pablo lo ha cogido dos veces y me ha metido dos minutos. Nos hacemos mayores…».

La educación y el deporte como puntos de partida

Lo que está claro es que el deporte acompaña a Pablo y a su hermano pequeño desde el principio, algo que transmitieron desde la familia: «El deporte me ha aportado muchas cosas: la vida social, conocer a gente, el educarte en una serie de valores… El deporte, para nosotros como padre y madre, es un punto muy importante a nivel educativo«.

Entre esos valores está la constancia. A sus 15 años, Pablo entrena y estudia en el Complejo Educativo de Cheste en busca de mejorar su rendimiento, un rendimiento que ya le ha valido para ser Campeón del Mundo en plena adolescencia.

Pero el deporte también aporta humildad, algo que transmite el propio triatleta cuando habla de sus sueños: «Prefiero disfrutar del día a día, pero sí tengo objetivos a corto plazo. Este año tengo como objetivo quedar en el Top 15-20 en el Duatlón de Avilés, que estaría bastante bien. Es cierto que luego llegará el Triatlón de Pontevedra, pero ahí hay factores que no se pueden controlar todavía».

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