No hay un evento cuya magnitud se acerque mínimamente a unos Juegos Olímpicos y solamente hay que escuchar hablar de ello a los grandes protagonistas. No es la excepción el joven marchador español Diego García, subcampeón de Europa en Berlín en el año 2018, y que reconoce que le dio «pena» cuando se oficializó el aplazamiento en pleno confinamiento.

«Lo viví así, porque significaba no poder cumplir ese sueño este año. Además, nos sirvió a todos para entender la magnitud de lo que estamos viviendo», va contando a Yo Soy Noticia.

Lejos de venirse abajo, pronto le dio la vuelta a la tortilla para sacar la parte positiva de esta situación, si es que la hay. «Hay que entender que unos Juegos Olímpicos no es como una liga de fútbol o un torneo de tenis, tienen una logística muy complicada. Ahora toca disfrutar del verano, que normalmente no podemos por tener las competiciones importantes, aceptar lo ocurrido y no obsesionarnos por algo que no depende de nosotros».

Pensando ya en la próxima temporada

Así que su mirada está fija ya en la próxima temporada. «La vuelta a los entrenamientos después de la cuarentena ha sido muy progresiva. Era algo que teníamos muy claro desde el principio porque no nos podíamos arriesgar a tener lesiones, que es algo que puede ocurrir después de un parón tan largo», reflexiona sobre esta temporada tan particular, especialmente para una disciplina como la marcha, que requiere picos de forma muy concretos.

«La intención ahora es empezar en septiembre una nueva temporada a la antigua usanza y con el objetivo final de competir en los Juegos de Tokio el próximo verano. Y hacerlo allí lo mejor posible»

Sin embargo, la palabra incertidumbre sigue estando muy presente en el diccionario de todos los deportistas. «La realidad es que no tenemos nada claro, como todo el mundo, pero tenemos que trabajar con la hipótesis de que se podrá competir el año que viene», explica.

Y es que la realidad y el futuro de la pandemia no lo sabe nadie. «Mira, teníamos varias concentraciones para final de año y algunas ya se están suspendiendo», va contando.

«Tenemos que acostumbrarnos a vivir con esta incertidumbre. Si las cosas van bien, las competiciones fuertes empezarán en marzo de 2021 y luego hay que saber cómo se resolverá el tema de la clasificación para los Juegos de Tokio»

Esa es una de sus principales preocupaciones. Si los Juegos hubiesen sido este verano, Diego García tenía sellado el pase porque tenía la mejor marca de todos sus compatriotas, sin embargo, ahora sabe que tal vez la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) les pida ratificar esas marcas, algo que les obligaría a un primer pico de forma antes de Tokio.

«Es justo que se mantengan los mismos criterios que durante todo el ciclo olímpico, pero también entendería que se nos pida demostrar que estamos a gran nivel». Lo explica con claridad y se pone como ejemplo. «Yo hice mi marca en junio de 2019, serían dos años antes de los Juegos, veo normal que quieran controlar nuestro estado de forma».

El impresionante 20 kilómetros marcha español

Y es que, por suerte, España es un país con un nivel altísimo en la prueba de los 20 kilómetros marcha. Además de Diego García está el actual campeón de Europa Álvaro Martín o el campeón del mundo Miguel Ángel López, por citar solo un par de ejemplos. «Si hay que refrendar la marca nos la jugaremos a tope, cómo tiene que ser. Por desgracia, siempre se va a quedar alguien fuera».

Al hilo de todo esto, Diego García explica los motivos por los que España tiene un nivel tan alto en esta prueba. «Yo creo que en España se ha sabido entrenar muy bien la marcha y los deportistas hemos ido siguiendo en la rueda. Eso es clave. Que los jóvenes se vayan cogiendo al nivel de los más mayores. Si una generación se pierde y los que vienen por detrás no tienen esos atletas a los que imitar es cuando se puede cortar este gran nivel».

Pero la marcha se encuentra en un momento clave de su historia, puesto que tras Tokio se eliminará la histórica distancia de los 50 kilómetros marcha. «En primer lugar es una pena que no hayamos sido capaces de mantener las dos pruebas, pero dando por hecho que la situación de 50 es bastante límite, creo que es una buena idea hacer este cambio que nos permita seguir manteniendo dos distancias y que no se pierdan plazas», explica con seguridad. «Si se cambia a los 35 kilómetros es una distancia que me atrae mucho más que el 50, que es muy largo».

«Antes no veía claro el pasar a los 50, pero el 35 sí lo veo, aunque tendré que hablarlo con mi entrenador, que es el estratega. Está claro que cuando se pierde la chispa y la velocidad hay que reinventarse para seguir siendo competitivo»

Preocupación por las condiciones climatológicas

Lejos de pensar en ello, en su cabeza también preocupan las condiciones climatológicas que puedan encontrarse en los Juegos, sobre todo después de la terrible experiencia vivida en Doha. «Es un añadido más, porque te encuentras condiciones a las que el cuerpo no está habituado», explica.

En el último Mundial de Doha no encontró respuesta para este problema, por eso celebra que el Comité Olímpico haya decidido cambiar de sede y sustituir Tokio por Sapporo. «Se supone que habrá una importante reducción de temperatura, será algo más similar al verano de Barcelona, que tiene un calor más habitual. Lo de Doha fue terrible, de verdad».

No contento con estar en la élite absoluta del atletismo, Diego García lo compagina con sus estudios y también toca la trompeta. Preguntado por como puede sacar todo adelante, tiene claro que la clave es «la organización» y también tener la «suerte de tener los distintos sitios cerca y que sea compatible por horarios. Yo la tuve. Hay que aprovechar bien el tiempo y dormir bien», cierra con una ligera sonrisa.

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