A sus 48 años, el castellonense Kike Tena llevaba años soñando con debutar en la Penyagolosa Trails MiM. Una prueba de resistencia de semi-autosuficiencia cuyo recorrido consta de 60 kilómetros que se inicia en Castellón y termina en el Santuario de Sant Joan de Penyagolosa, a 1.280 metros de altura.

Ha tenido que esperar a la edición de 2018 para hacer su sueño realidad, pero de una manera que nunca hubiera imaginado y sobre todo deseado. Y es que Kike sufrió un percance importante con muchos kilómetros todavía por recorrer que pudo dejarlo completamente K.O y del que hablaremos a continuación.

Inicios y carreras

Deportista de toda la vida, ha practicado diversas modalidades como futbito, tenis o ciclismo de montaña entre otras, se aventuró en el trail running cuando fue padre para poder compaginarlo tanto con su vida familiar como con la profesional. Y es que Kike es farmacéutico.

A diferencia de la mayoría de corredores, la progresión como corredor de Kike ha sido progresiva sin cometer grandes locuras. “He ido poco a poco, la gente se equivoca al querer hacer grandes distancias a la primera de cambio”, critica.

Aunque nuestro protagonista también ha probado con el asfalto, ha realizado tres maratones de Castellón y otros tres de Valencia así como la Behobia de San Sebastián, su verdadera pasión es la montaña por “los paisajes y sendas preciosos, adoro la naturaleza”.

Dentro del trail running Kike comenzó con la Marxa Entreparets, de Villafranca del Cid de donde es natural. A partir de ahí probó sobre todo con la Lliga de Curses per Muntanya Castelló Nord, la Marató de Penyagolosa y el Trail de Montanejos de 55K.

Penyagolosa Trails MiM

Con el exceso de demanda para participar en la Penyagolosa Trails MiM, motivado por el boom que supuso acoger el Campeonato del Mundo de Trail, la organización estipuló un sorteo que dilucidaría quiénes serán los afortunados. Entre ellos, Kike fue uno de los elegidos.

“Es la carrera de nuestra provincia, es mítica y me hizo mucha ilusión que me tocara por sorteo. Soy un afortunado por vivir el ambiente de lo que supone un Campeonato del Mundo y un Campeonato de España”,  reconoce.

Para habilitar el Penyagolosa, al aunarse tantas pruebas en el mismo día, se practicaron modificaciones como por ejemplo reabrir sendas antiguas. El trabajo por parte de la organización ha sido muy exhaustivo y Kike ha querido felicitarles por ello.

“Di la enhorabuena a los organizadores porque los cambios enriquecen la prueba ya que son partes de patrimonio, cultura e historia de nuestra provincia y tiene mucho mérito”, subraya.

El objetivo de Kike para el pasado sábado 12 de mayo, día en el que se celebró la Penyagolosa Trails MiM, no era otro que “disfrutar” e intentar hacer “un buen tiempo dentro de mis posibilidades”. El castellonense se fijó un tiempo de 8:30 horas. Pero al final ni una cosa ni otra, porque el destino le tenía preparado un auténtico vía crucis.

A la altura de Useres, cuando todavía quedaban 25 largos kilómetros, Kike no podía comer absolutamente nada. Tan sólo podía dar pequeños sorbos de agua, a veces incluso coca-cola, lo que le hizo plantearse seriamente en varias ocasiones retirarse de la carrera.

Finalmente decidió no rendirse y terminar la prueba como buenamente pudiera. Kike cambió radicalmente el ritmo, tuvo que ir muy pero que muy despacio e incluso parar en diferentes tramos a reposar. El apoyo del público en los diferentes puntos fue trascendental para empujarlo hasta la meta.

“Se me cerró el estómago y mi cuerpo no tenía de dónde reponer las fuerzas. Fui caminando la mayor parte e incluso me senté bastante rato en el avituallamiento antes de Xodos. Fue increíble como me animó el público y mi familia, sin ellos no habría acabado”, subraya.

La montaña como metáfora de la vida

Una nueva experiencia se suma a su mochila repleta de vivencias, que conforman también una gran lección de vida. Y es que para Kike la montaña es como la vida misma, obstáculo tras obstáculo que hay que ir superando.

“La montaña te enseña que vas a tener momentos duros, de dolor en la vida. Tienes subidas, bajadas, tramos que corres demasiado, otros que recapacitas, también en los que dejas pasar trenes… A mí me ha enseñado mucho”, explica.

 

Hasta el punto de que Kike reconoce que la montaña le ha ayudado para encontrarse consigo mismo. “Es como mi yoga, me ayuda a conocerme psicológicamente y físicamente, saber mis puntos fuertes y mis límites”, sentencia.

En definitiva, su ejemplo se puede extrapolar a cualquier faceta donde rendirse no es una opción posible. Kike tenía un sueño, debutar en la Penyagolosa Trails MiM, y aunque no fue como esperaba decidió acabarla dejando tras de sí una gran lección. Kike ha ganado.

 

 

 

 

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información ‘aquí’.

Aceptar Cookies