El mundo del deporte es una fuente inagotable de valores. A nivel deportivo, siempre hablamos de que hay generaciones de ganadores y ganadoras que se acaban. Lo hemos visto en el fútbol, lo veremos en el baloncesto, en el balonmano… Pero si algo perdura es el propio deporte. Y ahí es imposible perder los valores intrínsecos que él mismo aporta. Y una vez más, la Comunitat Valenciana ha sido protagonista de un evento que usa al deporte como vía para la inclusión.

Viajamos concretamente a Xàtiva. Allí, en las pistas de atletismo del ‘Ciutat de l’Esport de Xàtiva‘, se celebraron este miércoles unas jornadas de deporte que reunieron a más de 300 deportistas con diversidad funcional. El objetivo no era otro que volver a disfrutar de una competición con diferentes pruebas de atletismo como si fueran unos Juegos Olímpicos improvisados. Y decimos ‘volver’ porque el evento está más que consolidado.

Lo sabemos gracias a David Soler, monitor de deporte del Centro Ocupacional La Costera de Xàtiva. En YoSoyNoticia.es quisimos conocer este tipo de jornadas a través de Soler para, una vez más, recordar la importancia que tiene el deporte en el largo camino de la inclusión social.

La sociedad está aceptando que estamos todos en el mismo bote

Estas jornadas de deporte y atletismo cuentan ya por la séptima edición. Eso sí, con una modificación. Y es que este año los que ayudaron a que todo saliera bien fueron los chicos de un centro de menores: «Es la primera vez que lo hacemos trayendo gente del centro de menores para que ayuden. El encuentro lleva haciéndose ya desde hace años. Y es que yo creo mucho en la inclusión y lo promuevo en sus diferentes formas».

Preguntado por el funcionamiento de este tipo de jornadas, David Soler nos las describe como lo que realmente son, un campeonato más: «El atletismo en pista lo hacemos desde hace muchos años y está muy asentado y teniendo muchísimo éxito. Tenemos un calendario de pruebas oficiales (pruebas olímpicas) y de adaptadas. Empezamos con una competición y se van produciendo de manera correlativa. Cada coordinador es el responsable de llevar a los chicos a la zona de salida. Se entrena en los centros y esto lo hacemos como un campeonato, como cualquier Campeonato de España».

Pero lo importante no es quién gana o quién hace el mejor tiempo. El mensaje de la inclusión vuelve a lanzarse a la sociedad, algo que David lleva haciendo muchísimos años y que empieza a dar sus frutos: «Esto es un camino que tiene largo recorrido y la sociedad, a base de insistir, está aceptando que todos estamos dentro del mismo bote y hay que ofrecer alternativas para todas las capacidades. Esto es la consecuencia de un trabajo de muchísimos años, de tener un discurso muy lineal y siempre con la misma tendencia».

Hablamos de capacidades diferentes y no de capacidad

Dentro de ese mensaje que lanzan eventos como estos, desde el Centro Ocupacional de la Costera prefieren buscar algo diferente para que la palabra ‘discapacidad’ suene cada vez menos: «Queríamos siempre que todos participaran y con el apoyo de diferentes colectivos nos beneficiamos todos. Es un tópico, pero al fin y al cabo la que acaba ganando con todo este tipo de eventos es la sociedad en sí. Nosotros preferimos hablar de capacidades diferentes en lugar de discapacidad«.

Además, David Soler recuerda que en el camino de la inclusión estamos todos y todas para apoyar: «Es una rutina y un aliciente para su día a día. Todos hablamos el mismo idioma, como los que salen de trabajar y quieren hacer su hobbie. Pues esto es lo mismo. Y en la diversidad está la riqueza. Todos formamos parte de la sociedad y todos tenemos que aportar«.

Y sin duda, la inclusión y el trabajo del Centro Ocupacional de La Costera van de la mano de una inclusión completa: «Una cosa importante es que hacemos el deporte donde todos lo hacen. No nos apartamos y nos quedamos en el centro. Si vamos a jugar a baloncesto, vamos a jugar al pabellón del centro. Como lo hacen todos. El deporte mueve montañas y es un escaparate que nos da visibilidad e inclusión».

El deporte mueve montañas, pero también derriba puertas. Y eso es lo que llevan haciendo tanto David Soler como el centro de La Costera cada día para seguir trabajando en la inclusión social definitiva. Este miércoles solo se vivió un ejemplo más.

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