Lucha como uno más en un deporte que parece olvidado por la sociedad pero del cual España guarda un gran recuerdo de las medallas olímpicas conseguidas a lo largo de su historia. Se esfuerza cada día por mejorar y poder acercarse al sueño que persigue todo deportista: estar en unos Juegos.

Lo hace con la certeza de que nació en una día asignado para personas que han venido a la tierra para dejar huella como Stephen Hawking que se marchó en 2018 o Albert Einstein que llegó en 1879. Sí, los dos físicos tienen algo que ver con que el 14 de marzo sea el Día del Número Pi. Ese mismo día del 2000 llegó un deportista dispuesto a comerse el mundo bajo el nombre de Eloy Hornero Gallent.

Siempre le ha encantando el deporte, principalmente el cross y las carreras de larga distancia. Luchaba por conseguir la mínima en los 1000m pero veía no llegaba y al probar suerte en la marcha corrió en los tiempos indicados, lo que le hizo desviar su atención hacia esta modalidad. Acababa de encontrar la disciplina que le permitiría recorrerse parte de la geografía española.

Solamente han pasado tres años desde el día en que tuvo su primer contacto con la marcha y no fue hasta 2017 cuando comenzó a competir a nivel nacional en una temporada en la que no quedó del todo satisfecho con sus resultados porque trabajaba pero no llegaban las marcas que quería. Llegó a plantearse dejarlo pero el empeño y el entusiasmo de su entrenadora Miriam Ruiz le animó a continuar.

Afortunadamente, en esta campaña, con un gran trabajo a sus espaldas empujado por el empeño y el apoyo de su equipo de trabajo, está consiguiendo asentarse en la marcha y ser un atleta respetado fuera de la Comunitat Valenciana. “Requiere mucha dedicación y acumulación de kilómetros. Si no tienes una buena compañía… a mí me acompaña mi padre en bicicleta y se me hace más cómodo”, cuenta a YSN.

¡Una falta de respeto!

Pese a lo avanzada que está la sociedad para algunos deportes, hay otros en los que todavía no se trata a los deportistas como se debería. “Cuando voy por la calle veo que la gente me mira raro o directamente, por desgracia, me insultan o se ríen de mí. Es una falta de respecto. Afortunadamente hay gente adulta que me anima a ello y lo ve como un deporte”.

Su entrenadora le está ayudando para que siga adelante y vaya motivado a cada entrenamiento, en los que disfruta como un campeón. “Motiva saber que los objetivos están yendo bien. El factor mental llega a ser casi un 100% del rendimiento. Gracias a la psicóloga estoy notando muchas mejoras”.

Toda su escuadra (entrenadora, psicóloga, masajista y nutricionista) se está volcando al máximo para que pueda rendir al mejor nivel posible y sobre todo que se sienta ilusionado con su ejercicio. “La enhorabuena es del trabajo de todo el equipo, yo solo no podría con todo. El equipo es todo, hay mucho trabajo detrás”.

Un camino difícil hacia el éxito

Ser el mejor del país nunca es tarea sencilla y menos cuando se te presentan tantas adversidades para conseguirlo. Para poder competir en el nacional tuvo que salir de Castellón en coche hacia Valencia para coger un avión hasta Madrid que le dejase en Canarias, donde le esperaría otro vuelo hacia la isla para subirse al autobús que le llevaría al hotel y desde allí se desplazarían -en un trayecto de una hora- a las pistas.

Vivió una auténtica locura en las horas previas a proclamarse campeón de España juvenil. “Para nada me esperaba ese resultado. Hubo gente que vomitó. Creo que a la mayoría de atletas les molestaría tener estas complicaciones. Cuando lo conseguí no me lo creía. No era consciente y menos después del viaje que hicimos”.

Después de vivir esa experiencia con la delegación valenciana y ver que en sus tres participaciones en el campeonato de clubes autonómico le han sacado la roja… “Ya empiezas a pensar si es por el equipo o por si realmente marcho mal. Cuando salgo de la Comunitat Valenciana no me suelen sacar ningún aviso y vienen padres o competidores a felicitarme. No encaja y no creo que sea el único que se queja”.

Esta situación ha llegado a un punto de que prefiere competir en otras comunidades autónomas porque piensa que es más probable que pueda terminar las carreras. “Me da más seguridad y motivación”. Hasta ese punto ha tenido que llegar el corredor castellonense, afincado en Benicàssim, para poder seguir disfrutando de su deporte.

Afortunadamente también cuenta con el apoyo del Proyecto FER que le impulsa cada semana a seguir superándose con el sueño de poder ser algún día olímpico. Previamente a ello tratará de luchar por competir a nivel internacional y seguir progresando constantemente su técnica. Todo ello sin descuidar los estudios que le empujen hacia ser algún día bombero. “Quiero ayudar a la gente y también me gustaría ser entrenador”.

Apenas tiene 18 años, pero con los pies en el suelo, va a darlo todo para poder disfrutar al máximo de la marcha y quien sabe si poder ganarse la vida con ello. “Es muy difícil porque cuando se acaba tu trayectoria se termina todo. Hay que pagar viajes, zapatillas… llegas justo. Solo tendrías para el día a día”.

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