Hace unos meses recibió una de las mejores noticias que le han podido contar hasta la fecha porque su prueba la PTV1 (discapacidad visual), pasaba a formar parte, por fin, de la agenda de competiciones de los Juegos Paralímpicos. Se enteró al terminar un entrenamiento en el que al acabar de ejercitarse cogió el móvil y se lo encontró repleto de mensajes sin saber muy bien lo que sucedía.

Se emocionó al ver un WhatsApp de su padre con la noticia de que por fin su prueba formaría parte de los Juegos Paralímpicos. Una noticia que cambiaría el transcurso de los acontecimiento de Héctor Catalá, el deportista que sueña y trabaja para medirse a los mejores del mundo en Tokio, una cita para la que entrena a conciencia, algo que ya hizo de cara a Río 2016 pero sin éxito porque no estaba en el programa.

Ante esta gran novedad que muchos pueden pensar que le ha cambiado la vida, él es consciente de que sigue siendo fiel a sus principios, trabajando a diario por dar lo mejor de sí mismo en cada entrenamiento. “Creo que poco se me puede achacar, este es mi nivel y estamos trabajando para seguir aumentándolo. Hay rivales extremadamente buenos que me han hecho motivarme para entrenar duro en mí día a día. Estoy muy contento por ello e ilusionado”, cuenta a YSN.

Se prepara para una temporada especial

Es un año muy importante en el que ha decidido competir en menos competiciones de paratriatlón para poder tener más días de entrenamiento. A finales de abril comenzará a medirse a sus rivales en la Serie Mundial de Milán, mientras tanto está aprovechando que Valencia es la ciudad del running para trabajar la carrera a pie, una faceta esencial en su deporte.

En los entrenamientos los tiempos van saliendo como tiene previsto en su planificación para llegar en un gran estado de forma a las citas claves de la temporada. “Hay muchas ganas de llegar a Milán y ver reflejado todo lo que hacemos en nuestro día a día”. Una de las grandes ventajas del triatlón es que puedes probarte en las tres modalidades por separado y para ir cogiendo experiencia en cada una de ellas y eso es lo que está haciendo.

En septiembre Valencia se volcará al máximo con el Campeonato de Europa que atraerá a los mejores participantes del viejo continente y será puntuable para la clasificación de cara a los Juegos Olímpicos. “Los valencianos no somos conscientes de lo que tenemos. Poder tener ahí a compañeros de entrenamiento, familia, amigos, patrocinadores… lo tengo marcado en rojo, aunque la competición referente es el Mundial y no hay que perderlo de vista”.

Hay muchas ganas de llegar a Milán y ver reflejado todo lo que hacemos en nuestro día a día

Se siente muy contento de poder ver que Valencia ha trabajado muy duro para poder traer esta gran competición a la Marina Real, donde se podrá disfrutar del triatlón de altísimo nivel. “Mi dio una alegría muy grande cuando me enteré, no me lo creía. La gente se va a sorprender, no solo de la espectacularidad, también del alto nivel que hay en el deporte paralímpico”.

En el caso de firmar un buen año en las pruebas puntuables para los Juegos, previas a Valencia, podría darse la situación de que en la capital del Túria sellase su billete para competir en Tokio 2020. “En casa, con toda tu gente y a final de temporada… me parece una motivación muy grande para seguir entrenando mucho más todavía”.

La gente se va a sorprender, no solo de la espectacularidad, también del alto nivel que hay en el deporte paralímpico”

La locura de su guía

Héctor Catalá es todo un ejemplo de superación que nació con una enfermedad rara conocida como Enfermedad de Best, que le hizo reducir su visión hasta el 10% actual en un solo ojo. Ante esta adversidad decidió luchar y salir adelante gracias al deporte, primero la natación y posteriormente el triatlón, donde con mucho trabajo ha logrado ganarse un nombre y actualmente es uno de los mejores del mundo.

Su principal necesidad para poder rendir a gran nivel es encontrar a una persona que ejerza de guía en sus pruebas, quien también debe estar dotado de una buena preparación. Él, al igual que el ciclista valenciano David Casinos, aprecia y admira la figura del guía. “Es muy complicado encontrar a una persona de ese nivel que quiera involucrarse en el proyecto, que se sacrifique por ti, que sus objetivos sean los tuyos…”

Afortunadamente, en el camino ha coincidido con diferentes personas que le han conducido a luchar por sus sueños y actualmente esa función la ejerce Gustavo Rodríguez, un deportista de otra casta que lo da absolutamente todo en cada competición y, como dice el triatleta de Serra, “va sin reservas“.  Juntar dos grandes atletas hace que el proyecto ambicioso que tienen en mente siga creciendo día a día.

Gustavo me ha sorprendido mucho a todos los niveles. Como deportista le tenía un gran respeto y admiración porque me encanta su forma de competir, desde antes de conocerle, de darlo todo, me veo reflejado en él. Conocerle como persona ha sido una maravilla”.

Un claro ejemplo que hace especial a Rodríguez fue lo que sucedió hace unos meses y que sigue sorprendiendo a propios y extraños. Ambos tenían que disputar el Campeonato del Mundo de Australia, un país situado a más de 15.000 km de España. Debían llegar con tiempo porque la competición tendría lugar el 16 de septiembre (domingo).

Catalá aterrizaría ese martes, mientras que su guía lo haría el miércoles de esa misma semana porque venía directamente de competir en el Ironman de Gales, siendo tercero. Sí, después de dar guerra en una prueba en la que realizó 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km a pie. Una auténtica locura.

Descansó todo lo que pudo en el avión, en un vuelo muy largo para llegar a la otra parte del mundo. Pese a que pueda parecer una auténtica locura, Rodríguez estaba en perfectas condiciones para poder rendir en el Mundial de Paratriatlón. “Me da mucha tranquilidad saber que aunque venga de un Ironman va a estar a un nivel muy superior al mío y la verdad que en ese sentido se confirmó”.

El impulso del Compité Paralímpico Español

Desde la inclusión de su prueba en los Juegos Paralímpicos ha notado un gran cambio gracias a la entrada de las becas del Proyecto FER, ADOP…Te da tranquilidad, no solo a nivel económico, sino al sentirte respaldado por grandes asociaciones. Me siento más arropado que nunca. Han sido muchos años de lucha en la sombra y ha llegado el momento de disfrutarlo también”.

El Comité Paralímpico Español está demostrando su buena labor en actividades de patrocinio y en la transmisión de los valores de sus deportistas. “Hay acciones muy buenas como son los vídeos, las charlas que se dan en las empresas… Ya no se trata de llevar el logo, no somos futbolistas, sino de asociar los valores entre la marca y el deportista. Ahí es donde más podemos aportar los deportistas, con y sin discapacidad”.

Me siento más arropado que nunca. Han sido muchos años de lucha en la sombra y ha llegado el momento de disfrutarlo también”

Todo ello está haciendo que grandes empresas apuesten muy fuerte por el deporte como es el caso de Caixabank. En ellas se está viendo que además de los valores de superación que transmiten está la esencia deportiva. “Que nadie piense que el deporte paralímpico es menor, puede serlo en cuanto a repercusión, pero el nivel me ha dejado alucinado”. Se tuvo que dejar su empleo para poder tener opciones de ser competitivo porque “el nivel es abismal”.

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