El domingo Jorge Ureña conseguía una gesta impresionante al colgarse la medalla de oro en el Campeonato de Europa celebrado en Glasgow. De esta manera superaba la plata cosechada en Belgrado en el año 2017, solo dos temporadas más tarde llegaría a lo más alto del podio.

Desde entonces, ha recibido el cariño de la gente y la atención los medios de comunicación. Llamadas constantes que le han hecho tener que cuadrarse una agenda para poder atender a todos los solicitantes. No todos los días uno consigue ser campeón de Europa. Dicho así suena a poco pero el sacrificio que ha tenido que hacer para llegar hasta aquí es digno de un verdadero crack.

Se lo ha currado desde el primer día que arrancó su aventura en el atletismo, especialmente con las pruebas combinadas que se han convertido en una parte muy importante de su vida, bajo la supervisión de su entrenador José Antonio Ureña, que también es su padre.

Jorge Ureña hace historia para el atletismo español: campeón de Europa de heptatlón

El trabajo que he llevado haciendo es muy satisfactorio porque es conseguir cosas y cuando salen te llenan de orgullo, alegría y de todo“, cuenta a YSN.

Su fortaleza mental le llevado a rendir al mejor nivel posible en cada una de ellas y poder completar un gran campeonato en las modalidades de 60 metros lisos, salto de longitud, lanzamiento de peso, salto de altura, 60 metros vallas, salto con pértiga y 1.000 metros lisos que componen el heptatlón.

Por esa razón, es partidario de los que piensan que es “un cansancio más mental que físico pero para eso entrenamos“. Ya está acostumbrado a medirse a esta serie de desafíos y a ser todo un referente en su deporte, puesto que en 2017 fue designado como Mejor Atleta Español del Año.

Cuando se acercaba la última prueba, los 1.000m, veía que tenía la posibilidad de establecer el récord de España que está en su poder. Sin embargo, su padre le pidió que saliera a disfrutar, olvidándose de mejorar su marca personal porque era más importante colgarse el oro. “Quise asegurar la medalla y si tenía piernas y buen ritmo intentar buscarlo“, asegura. Esta mentalidad le llevó a bañarse en oro y olvidarse de “desafíos secundarios“.

Onil espera unir su nombre al de deportistas olímpicos

Una vez terminado el Campeonato de Europa de pista cubierta se ha mostrado ambicioso. “Voy a tratar de mejorar mis puntos débiles y conseguir buenas marcas“. Para esta temporada se ha señalado con especial interés el Mundial de Doha, que tendrá lugar en Octubre, y, por supuesto, lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, una cita que no quiere perderse.

De conseguir el billete para los Juegos se convertiría en el cuarto deportista de Onil en lograrlo tras José Javier Arques, Salvador Vila y Eusebio Cáceres (compañero FER). El municipio de cerca de 7.000 habitantes sigue sorprendiendo a propios y extraños. “Se trabaja muy bien la base y trabajando todos los deportes vas ganando coordinación y un poco de todo que permite despuntar“.


Una vez regresó a casa se encontró con un recibimiento alucinante, comandado por una banda de música. “Se agradece que la gente esté pendiente, te siga… y que te muestre su cariño“. No fue una banda cualquiera, sino en la que él toca la percusión y a la que accedió con 11 años. Actualmente sigue ligado a ella, siempre y cuando la competición se lo permiten.

Guardará su llegada a Alicante con especial cariño para la posteridad, pese a indicar que al principio le daba un poquito de vergüenza. No estará acostumbrado a los focos mediáticos pero esta hazaña le tiene que aupar para poder luchar por mejores registros en las competiciones de aire libre y ojalá le llegue el billete para Tokio 2020.

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