Jorge Ureña es uno de los muchos deportistas que por fin ha podido volver a su hábitat natural. Tras dos meses de confinamiento y de entrenamientos en casa, el atleta de Onil y del Proyecto FER pudo volver a pisar la pista de atletismo. Siguiendo, evidentemente, las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y cumpliéndolas a rajatabla. Pero las zapatillas volvían a pisar la pista.

La presión de no saber qué pasaba con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 al inicio de la cuarentena, no poder salir ni a estirar las piernas hasta hace apenas dos semanas y el ejercicio indoor se habían terminado. Ahora, la incertidumbre reside en saber cuándo volverán las competiciones, pero eso empieza a quedar en un segundo plano. Poco a poco, la normalidad está volviendo a la vida de Jorge Ureña y de muchas otras personas.

Hoy, en YoSoyNoticia.es, conocemos las sensaciones del que fuera Campeón de Europa de Heptatlón en los Europeos de Glasgow el pasado año 2019 al volver a entrenar con cierta normalidad y, sobre todo, cómo han sido para un deportista de élite y un atleta que pensaba en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 los dos meses de confinamiento.

Sentí mucha alegría, claro. Es muy positivo volver a trabajar

La sensación de liberación y liberación es lo que ha sentido Jorge Ureña al poder calzarse las zapatillas, coger el coche y trabajar sobre la pista de entrenamiento: «Bueno, sentí mucha alegría y felicidad. Después de dos meses, poder volver a entrenar con cierta normalidad es muy positivo. Tras estos dos meses encerrado, uno tiene muchas ganas de volver a entrenar, de pisar la pista de atletismo…».

Para muchos, los últimos días esperando el cambio de fase empiezan a ser los más duros. Para los atletas de élite, lo peor fue el principio: «A mí se me hizo duro el principio. Estábamos más restringidos, con las dudas del Campeonato de Europa, de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020… Teníamos ese malestar de ver las competiciones en el calendario y no poder entrenar. Esa mala sensación fue lo peor. Pero la mentalidad cambió cuando empezaron a cancelarse y luego, cuando hemos podido empezar a salir, ha sido una pequeña liberación».

Y dentro de esas complicadas situaciones en relación a las competiciones, la incertidumbre que rodeó a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 fue lo más difícil de digerir: «El proceso de Tokio 2020 fue el más duro para todos los deportistas en general. Los Juegos Olímpicos estaban en la fecha, pero no podíamos entrenar y no teníamos la posibilidad de competir para hacer marcas y poder ir a Tokio. Eso fue lo más duro. Luego, cuando se pasaron al año que viene, ya empezamos a estar más a gusto y a afrontarlo de otra manera».

La ausencia de competiciones, el frenazo a la hora de regresar

Para un atleta que combina pruebas de velocidad, de lanzamiento y de salto es complicado trabajar en casa. Por eso, Ureña ha buscando mantener un cierto nivel físico dentro de todas las dificultades: «He intentado mantener el nivel físico dentro de lo que se puede, corriendo lo que podía, haciendo ejercicio de cardio para mover el cuerpo y mantener la fuerza. No he podido hacer en casa ejercicios técnicos, claro. No podíamos hacer mucho, pero sí podía poder haciendo progresiones y resistencias».

Ahora, cuando uno vuelve a correr, descubre y nota lo duros que se han hecho estos meses de trabajo en casa: «Se ha perdido muchísimo, se nota cuando vuelves y te das cuenta. Lo que estamos haciendo ahora es coger la condición física, trabajando con series de ritmo lento, poca recuperación, multisaltos… Y a nivel técnico, ejercicios muy básicos todavía. Ayer hicimos trabajos con conos para los últimos apoyos en los saltos, un poco de lanzamiento… Pero el cuerpo todavía no está preparado. Tenemos que ir cogiendo la forma y haciéndole recordar al cuerpo».

Y mientras el cuerpo vuelve a recordar lo que es ser un deportista de élite, el calendario está vacío de competiciones, algo que supone un lastre a nivel motivacional: «Esto va a ser lo más duro porque yo me centro mucho en las competiciones. Me motiva mucho trabajar de cara a un torneo y teniendo objetivos a corto plazo. Este año, que voy a entrenar sin tener ningún objetivo a corto plazo, va a ser duro y pesado. Estamos entrenando y notaremos mejoras, pero a mí me gusta competir».

Es aquí donde entra la mentalidad ganadora, aquella que hace más fuertes a los deportistas ante situaciones difíciles: «Tendremos que pensar que trabajamos para el año que viene e ir mejorando. Podemos centrarnos más en uno mismo e ir más despacio, de manera progresiva al no tener la necesidad de lanzar una marca en concreto. Creo que de esta manera se trabajará mejor«.

El objetivo de Jorge Ureña, como el de muchos deportistas en general y del Proyecto FER en particular, sigue siendo el de estar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Las dudas y el futuro son inciertos, pero la vuelta al trabajo y a los entrenamientos son los primeros pasos hacia la normalidad.

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