Este pasado fin de semana y en la localidad malagueña de Nerja, el atletismo español volvió a disfrutar de una competición oficial. Después de los meses de parón obligados por la crisis generada por el coronavirus COVID-19, el deporte español celebró una competición oficial. Y como no, allí estuvo el Club de Atletisme Playas de Castellón, que regresó como si nada hubiera pasado para apuntarse victorias y podios.

Una de las protagonistas del fin de semana fue una atleta recién llegada al club. La gallega Leticia Gil se llevó el triunfo en el salto de longitud gracias a una marca de 5.89 metros. Gil volvió por la puerta grande a la competición y hoy, en YoSoyNoticia.es, queremos conocer cómo fueron las vivencias de una victoria y una competición en la era post COVID-19.

Gran puesta en escena del Playas de Castellón en la primera competición tras el COVID-19

Sientes alegría, pero también te sientes raro a nivel físico

Como nos ha pasado a todos y a todas, los primeros días de la nueva normalidad generan sentimientos encontrados. Si lo llevamos a la competición, más de lo mismo. Así lo sintió Leticia Gil: «Sientes alegría al ver que por fin podemos volver a hacer lo que nos gusta. Para eso hemos entrenado, claro. Pero las sensaciones físicas fueron diferentes. La altura a la estamos de año, el confinamiento… Estamos un poco perdidos. Al tercer salto estaba un poco cansada porque no tenemos ritmo de competición».

Y si los sentimientos encontrados florecen al volver a la competición, los protocolos sanitarios evidencian que la nueva normalidad está más que instaurada: «Te medían la temperatura antes de entrar y siempre llevas mascarillas dentro. Te desinfectas las manos y te toman los datos para tenerlos guardados por si ocurre algo en los próximos 15 días. Teníamos una parte de la grada reservada para los atletas y teníamos puntos para saber dónde nos teníamos que sentar. Y saltando, en la zona de descanso, estábamos separados cada compañero».

Pero entre extrañeza y extrañeza, Leticia Gil consiguió centrarse en la competición aunque su marca de 5.89 m no haya sido la mejor: «La marca no es una marca excelente. Creía que podía haber sacado un poco más, pero las circunstancias son las que son. Di todo lo que pude. En la competición estaba un poco perdida al principio, pero bueno. Te coges y consigues sacar algo. Por esa parte estoy contenta. Al final iba a competir porque me apetecía y tenía ganas. Es una forma de empezar y así volver a la normalidad».

Era impactante y extraño a la vez

Semanas después del confinamiento, la vida empieza a acostumbrarse a la nueva normalidad mientras lucha por evitar nuevos rebrotes con respecto al COVID-19. Dentro de esa vida nueva, las primeras veces generan cierto impacto: «Todo fue impactante y extraño a la vez. Recuerdas las competiciones antes del confinamiento y todo era normal. Ahora, ver esto impacta un poco. Estamos acostumbrados a estar cerca, hablar entre nosotros y no puedes mantener contacto. Tienes que tener mucho cuidado con todo esto. Estás compitiendo pero tienes que estar atento a más cosas».

La concentración del deportista se multiplica al tener que estar pendiente de tu rendimiento y también de seguir todas las medidas sanitarias, aunque Leticia Gil cree que esto no supone una desconexión: «No creo que te saque de la competición, pero la primera cosa que haces en esta nueva normalidad te impacta. Como cuando salías los primeros días a la calle, guardar la distancia, la mascarilla… No te acostumbras al principio, estás como perdida».

Lo más duro fue ver que esas dos semanas de confinamiento solo hacían que aumentar

Esta futura Graduada en Veterinaria de 28 años está viviendo su primer año como atleta del Playas de Castellón. Y con confinamiento por medio ha podido sentirse partícipe de la entidad: «Es mi primer año en el Playas. No me ha dado tiempo a poder competir mucho con el club y solo hice la Copa de la Reina de invierno, pero estoy muy contenta. Entreno en Madrid, pero los entrenadores del club se han preocupado por la gente para realizar sesiones y evadirse. Nos enviaban correos electrónicos para saber de nosotros y conocer cómo estábamos».

Y como ocurrió en todas las personas, los días iban pasando con vaivenes emocionales difíciles de gestionar: «Unos días estabas animado, otros no… Lo más duro fue cuando nos encerraron y solo iban a ser dos semanas. Se fueron cancelando competiciones importantes, el calendario se vino abajo y eso fue lo más duro. Estabas entrenando porque tenías que hacerlo pero era difícil mantener la motivación. No teníamos una fecha en el calendario, no sabíamos nada».

Afortunadamente, las tornas empiezan a cambiar y la vida empieza a llenarse de eventos sociales y deportivos para recordarnos a lo que teníamos tan establecido hace apenas unos meses: «Es muy bueno que haya competiciones poco a poco. Nos beneficia a todos. Hemos estado entrenando estos meses encerrados y ahora podemos hacerlo fuera. Nos viene bien porque así, el trabajo que hemos hecho no ha sido en balde. Podemos luchar por tener un buen un resultado durante esos días y nos beneficia a todos para recuperar la visibilidad del atletismo».

Fotografías: SportMedia cedidas por Leticia Gil.

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