El mundo del deporte se mide, casi en su totalidad, por los resultados. Parece una obviedad decir esto en 2019, pero nunca está mal recordarlo por lo injusto que suele ser. Olvidar todo el trabajo que hay detrás, el sacrificio de los entrenamientos y la lucha por compaginar la vida personal con la profesional es una de las cosas más injustas que ofrece el deporte.

Hoy nos encontramos ante una historia en la que los resultados, en este momento, pueden darnos igual. Sin ir más lejos, ver competir una vez más a nuestra protagonista ya debería ser equivalente a una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Hoy nos sumergimos en el agua, nos subimos a la bicicleta y corremos por el asfalto para conocer a la triatleta Tamara Gómez.

Esta ilicitana viene de ser Campeona de España y Medalla de Bronce en el Europeo de Kazán de Triatlón, aunque la verdadera victoria es la que no se ve. Y es que Tamara Gómez ha tenido que superar un auténtico calvario de lesiones para volver a competir. Y eso que algunos osados le dijeron que eso de volver a correr, nadar y pedalear era cosa del pasado.

Estoy centrada en seguir con la reconstrucción

Para ser conscientes de lo logrado por Tamara Gómez es casi necesario conocer su lesión. Tras sufrir una fractura de vértebra en el año 2016. Después de un duro y arduo proceso de rehabilitación, un año después volvería a entrenar y empezaría el calvario: «Empezó ahí el dolor en las piernas y luego, las cirugías. Llegué a estar tres años parada, pero nunca me conformé». La causa, el síndrome de atrapamiento de la arteria poplítea, algo que impide circular a la sangre con normalidad.

La cirugía la explica la propia Tamara Gómez para que todos y todas seamos capaces de entenderla: «Un trozo de gemelo está mal insertado y, cuando contraes el gemelo, comprimes la arteria y no circula la sangre. Las cirugías consistían en cortar ese trozo, que luego no se regenera, pero era muy complicada tanto la operación como la rehabilitación. Tenía que volver a tener en fuerza en los gemelos y el proceso de rehabilitación ha sido de casi un año».

Ese año después se ha traducido en un Campeonato de España y el bronce de Kazán, aunque eso no es lo realmente importante. Lo principal, el estado de ánimo de Gómez: «El balance es positivo porque estoy contenta. Las sensaciones en competición fueron mejores que las que tuve anteriormente y por eso estoy bastante contenta. Estoy evolucionando, estamos trabajando en la misma línea y esa es la de crecer».

De ahí que la medalla no haya sido el motivo principal de la sonrisa de Gómez: «La medalla de bronce es un premio y me hace mucha ilusión ser bronce, pero este año, después de todo, es un año de toma de contacto. Queremos intentar competir bien, entrenar mejor… Si los resultados llegan, perfecto. Pero estoy centrada en seguir el proceso de reconstrucción y volver al nivel en el que estaba antes».

Es muy importante tener apoyos y saber gestionar tus sentimientos

Aunque parezca mentira, no fue sencillo para Tamara Gómez dar con la solución a su problema. Tuvo que pasar por varios médicos para encontrar su problema: «Por casualidad y por descartar, me hicieron unas pruebas y me descubrieron el síndrome de atrapamiento de la arteria poplítea. Es un síndrome que lo tiene un porcentaje muy bajo de la población. De hecho, hablé con médicos y fisioterapeutas que no lo habían ni siquiera escuchado».

Entre su lucha por os que le negaron la vuelta a la competición y un médico atrevido surgió la solución: «Si tienes la suerte de dar con un buen médico que piense un poco más allá puedes encontrar la solución. Lo que tenía en las piernas es un problema vascular derivado de una malformación en los gemelos. Lo normal era que fuera una rotura de fibras, pero el dolor no se correspondía con eso. Mis piernas no respondían a ese tratamiento».

Durante todo ese proceso, nada frenó a la triatleta. Ni siquiera aquellas frases que decían que jamás iba a poder competir de nuevo. La capacidad de Gómez de luchar por sus sueños estuvo siempre apoyada por los más cercanos: «Es muy importante tener la cabeza amueblada y un buen apoyo para cuando no estés tan motivada. En todo mi proceso he podido gestionar mis sentimientos sabiendo que tenía a mis amigas o a mi pareja al lado. En momentos en los que no confías tanto en ti, es importante tener a alguien que te haga ver las cosas como son».

Y ahora, los éxitos deportivos tienen un sabor que apenas tiene descripción: «Es una sensación inexplicable, no sé cómo describirlo. Es como decir ‘por fin, por fin vuelvo a competir, a hacer lo que me gusta‘. Es una recompensa al trabajo, algo que estaba esperando durante muchísimo tiempo. Sentía que iba a contracorriente y que se te pasa por la cabeza dejarlo. Y luego, todo esto es como un alivio. Saber que has sido capaz de superar todos los problemas».

No hay que rendirse. No te vas a arrepentir si sigues luchando

Gómez ve desde el podio cómo el triatlón se consolida y sigue creciendo día a día en la Comunitat Valenciana, algo que le genera una sensación de ilusión y orgullo a partes iguales: «Me hace ilusión que la gente de Valencia esté compitiendo. Están haciendo un buen trabajo con la tecnificación que ha promovido la Federación. He competido con Noelia Juan y hemos sido compañeras de Selección. Estoy contenta y orgullosa de que gente de mi tierra esté ahí y siendo buenas y buenos triatletas».

Y ella, como buena triatleta, manda un mensaje a todos y todas las deportistas que se lanzan cada día a entrenar con un sueño por delante: «Les diría que no se rindan, que no se van a arrepentir de seguir luchando. Todos tenemos problemas en nuestra vida y hay que luchar para superarlo».

Fotos: Tamara Gómez.

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