De hecho, si uno olvida por un momento el patio, los niños jugando o las aulas, podría caer en la tentación de pensar que esto es como una cantera de un club que busca los mejores resultados y la competición por encima de todo… craso error porque estamos en un colegio, lo que pasa que no es uno cualquiera. El sentimiento tan fuerte de pertenencia a El Pilar solo se puede explicar habiéndolo vivido desde dentro, y varios nombres ilustres pueden dar fe de ello.

LOS MARIANISTAS Y EL DEPORTE

Desde su implantación en nuestro país, los Marianistas siempre han tenido predilección por educar con el deporte, de ahí que éste sea un pilar fundamental dentro de su pedagogía. Los valores de sacrificio, compañerismo y esfuerzo individual y colectivo lo impregnan todo en la vida diaria de El Pilar, dando pie en su momento a las Olimpiadas internas que ya van por su edición número 57. Eso en lo que respecta al centro de Valencia, que a nivel nacional todos los colegios marianistas ya están por la edición 37 de un evento que congrega a unos 2.000 alumnos realizando todos los deportes, cada vez en una ciudad distinta.

Y centrándonos en El Pilar de Valencia, que es de lo que se trata, hay unos 60 equipos contando los de antiguos alumnos con una media de 780 deportistas en equipos federados. Ahí están los dos equipos de baloncesto, masculino y femenino, jugando en Liga Nacional, en una categoría similar el de balonmano y también en este nivel se encuentra el fútbol sala. Este último merece una mención especial por el simple hecho de haber tenido que renunciar dos veces durante dos años seguidos a subir de categoría, un grupo que componen exclusivamente alumnos del colegio. “Ni queremos ni podemos subir, solamente podríamos afrontar el subir con la gente que tenemos en el fútbol sala, y si viene alguien y nos da dinero. Estamos en la categoría ideal para nosotros, en fútbol sala y en baloncesto en Nacional también, subir a EBA requiere pagar y otra estructura”, explica Manolo Díez, el responsable de Deportes de El Pilar que lleva toda una vida dedicada a este centro, varias décadas desde que empezó sus estudios en él.

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Pero ojo, que si los chicos mandan en el fútbol sala la tradición colegial dice que las chicas dominan en el baloncesto, el deporte femenino por excelencia dentro de los muros de este centro educativo. “Tenemos una generación de infantil de primer año que está compitiendo contra las de segundo año. El año pasado teníamos 4 jugadoras en la Selección Valenciana, verlas jugar es una gozada, es un grandísimo trabajo del entrenador”, afirma Díez, quien añade una reflexión sobre el estado actual del baloncesto femenino. “El baloncesto femenino está cogido con pinzas, y la única forma que tenemos para mantenerlo es que los clubs y colegios que luchamos por eso nos respetemos”.

Y además del fútbol sala (con un campeonato interno), el baloncesto (están a punto de sacar un campeonato interno de 3×3 y ya tienen un torneo de Minibasket llamado ‘Luis Fernández’) y el balonmano, que son “algunos de los deportes que puede acoger un centro sin campo de fútbol”, como apunta el responsable de ellos, aún hay mucho más. Toca mencionar la sección de patinaje con unos 12-15 patinadores federados pero con una base de niños pequeños que ya asciende a unos 30-40, a ‘El Pilar Running Team’ de carrera popular con unas 40 personas metidas entre antiguos alumnos y padres, y todavía hay espacio para más actividades extraescolares deportivas: Iniciación al judo y judo superior con unos 60 niños y un Predeporte que absorbe a 250 niños en edades comprendidas entre los 4 y 7 años. Manolo Díez lo explica así de fácil: “Nos enorgullece el saber que en tercero de Primaria, cuando se inician los equipos, si tenemos 90 alumnos unos 75-80 hacen deporte en el colegio entre todos los equipos que tenemos”.

‘ESTE PATIO ES MI CASA’

Es el lema que preside en lo alto del colegio, una frase que salió hace muchos años de la inocente boca de uno de los miles de niños que han ido pasando por sus canchas de baloncesto y sus pistas de fútbol sala y balonmano. Pero sin olvidar que por encima de todo están jugando en el patio, en lo que ellos considera como su casa.

Y su ‘casa’ tiene la estructura de un club deportivo, con preparadores físicos para edades y para las distintas categorías y deportes, con coordinadores que se encargan de llevar cada sección deportiva y una Junta Directiva, al margen del APA, que se encarga en exclusiva de todos los problemas del deporte. Como reitera Manolo Díez, “somos una estructura de club deportivo pero al final somos un colegio que hace deporte, el mejor deporte posible”.

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Esto no va reñido con las clases y las obligaciones que éstas conllevan, como cuando llega época de exámenes y entonces se resiente de alguna forma la práctica deportiva. “En época de exámenes priman ellos por encima del deporte, nos gustaría que todo el mundo cumpliera pero es cierto que no penalizamos esa falta porque el colegio y los deportes tienen que ir unidos”.

Y la idiosincrasia tan especial de El Pilar no afecta solo a los que ya están, se abre al barrio y a todos aquellos que en su momento no pudieron disfrutar de esta atmósfera tan peculiar. “Hay antiguos alumnos y antiguos jugadores que quieren que sus hijos vengan aquí, también antiguos rivales nuestros que los recibimos como papás porque han traído a su hijo, de vez en cuando hay algún jugador o persona que destaca que viene al colegio invitada para que este aquí y le gusta nuestro proyecto. Hay jugadores nuestros que se van a otros clubs porque es ley de vida, la puerta de entrada es tan grande como la de salida”, matiza Díez, quien les manda el siguiente mensaje: “Que sepan que cuando quieran volver esta es su casa”. Una que cada año quiere hacer un poco más de deporte, hacerlo un poquito mejor, atraer a más niños y papás (que ya tienen a su disposición una novedosa sala de salud para estar activos) hacia la práctica deportiva.

‘FAMOSOS’ Y LA ATMÓSFERA DE LA COPA COLEGIAL

Tres jugadoras profesionales de baloncesto femenino como Anna Montañana, Patricia Benet y Vega Gimeno saben lo que es jugar en las pistas del colegio El Pilar de Valencia. Patinadoras campeonas del Mundo como Sheila Herrero también han entrenado aquí, o jugadores de División de Honor del fútbol sala como Manu Segarra o ahora Rafa que está en la élite con el Levante UDDM. Y las futuras generaciones siguen haciendo ‘ruido’ en el patio de su ‘casa’, con una generación de benjamines y alevines que fue campeona de España absoluta en fútbol sala así como un subcampeonato del Mundo escolar en baloncesto hace años. No se detendrá aquí, no es posible viendo la ‘locura’ que se forma con la Copa Colegial.

Surgida tras el fallido experimento que inició la ACB para las ciudades que tuvieran un equipo jugando en su competición, con el nombre de ‘Series Colegiales’ y que pese a que acabaron siendo fulminadas por la propia ACB sí que plantaron la semilla de lo que existe en la actualidad. Sobre todo en lo relativo a la atmósfera que generaban los partidos en los colegios, el ‘look’ tan estadounidense de ‘high school’ que hacía que el sentimiento de pertenencia a cada sitio fuera todavía más fuerte si cabe. Abarcaba desde 4º de la ESO hasta segundo de Bachillerato, siendo El Pilar de Valencia un centro de referencia en aquella época y en la actual.

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Porque tras la desaparición de las ‘Series Colegiales’ surgió en Madrid una Asociación de Baloncesto Colegial, instaurando la Copa Colegial con partidos de baloncesto a muerte súbita entre colegios que conseguían una identificación total entre los alumnos, los únicos que podían participar. Viendo el éxito, Manolo Díez y Daniel Roca, el responsable de Comunicación de El Pilar, no tuvieron ninguna duda cuando les llamaron desde la capital para instalar la Copa Colegial en Valencia. Unas cuantas llamadas a otros colegios de la ciudad y en 2014 fue la primera edición, logrando el título en niñas.

Con un patrocinador fuerte detrás, cada partido (siempre se juega los viernes cuando acaban las clases) crea un ambiente sin igual en el colegio. Hay merchandising, presentación de los equipos, mascota… un evento al más puro estilo americano que ya va por su segundo año en la capital del Turia y que solo tiene margen de crecimiento. Tanto es su potencial, que gente como Chechu Mulero, Víctor Claver, Rafa Martínez o Víctor Luengo apadrinaron la puesta de largo de una Copa Colegial que solo es el comienzo. Y con El Pilar como guía, con unas instalaciones y un pabellón de mucho nivel que acoge la final y le convierten en la sede para todos aquellos colegios que no tienen medios, ya se está trabajando en crear la Asociación de Baloncesto Colegial a nivel de la provincia de Valencia. Significaría subvenciones y más estructura pero sobre todo respetar la filosofía de “hacer el mejor deporte posible”. Eso sí, siempre en el ‘patio de mi casa’.

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