Juan Roig: el donante incansable, el mecenas del esfuerzo | Yo soy noticia

Es humano, pero no se comporta como tal. El humano en una amplia mayoría es (somos) egoísta, celoso, envidioso y presumido. Cuando ya tiene para tumbarse a la bartola, él y varias generaciones venideras hasta de sus hijos… ¿Qué le lleva a Juan a no parar de trabajar, de dar dinero, de repartir soluciones, de motivar a jóvenes o de impulsar y defender lo valenciano?

Se me ocurrió este artículo tras leer su última aportación anual al sector deporte… Que por cierto no es la única. Un día hicimos la cuenta Paco Raga y yo, y desde que empezó Juan debe haber puesto ya más de 200 millones de euros a fondo perdido. Sin contar los 220 que se va a gastar en el Pabellón Arena de inversión privada.

Además del deporte, y junto con su familia, también aporta más cosas. Su mujer lo hace en el arte y la protección cultural a través de su Fundación Hortensia Herrero (9 millones de euros en los dos últimos años). La restauración de la Iglesia San Nicolás con su Capilla Sixtina valenciana es una de las afortunadas. O deberían conocer, como yo conozco, el Centro de Trabajo para Discapacitados Intelectuales en medio de los naranjos de Bétera, que impulsa la Fundación Roig Alfonso.

Resulta inspirador ver a esos jóvenes haciendo cerámica o pavimento con diseño que luego elegiremos para hogares. Tiene doble mérito y supongo que doble satisfacción. ¿Quieren motivarse? Pasen un día por allí 5 minutos. Por algún motivo Juan cogió los valores de la humildad de sus padres: mezcló y potenció lo comercial de su padre con el espíritu ‘hormiga’ de su madre. De ahí la Fundación Trinidad Alfonso (dedicada sobre todo a la rama deportiva).

La ‘Cultura del Esfuerzo’

Hace poco le hice una entrevista a un joven deportista invidente de 20 años que está bajo el paraguas de dicha Fundación. Un perfil claro de YoSoyNoticia.es, el medio de comunicación de los deportistas MÁS MERITORIOS  aunque menos mediáticos. Su nombre: Sergio Alamar. Internacional por España en fútbol sala. Es de las entrevistas más bonitas que he hecho en mi vida. Eso sí que fue una clase de ‘coaching’ sobre la vida y lo que de verdad es importante.

Escucharlo y hablar con él da sentido al dinero que Juan pone en el Proyecto FER (Foment d´Esportistes amb reptes). Juan debería hablar un día con él. A sus asesores les propongo una idea, y es que ambos deberían dar una conferencia sobre el tema favorito de Roig: el ESFUERZO.

Juan Roig no sabe estar sin hacer nada. No sabe disfrutar de lo que tiene, sólo disfruta creando algo nuevo, perfeccionando lo que ya ideó, motivando a quien lo necesita y regando el desierto cuando en el horizonte sólo se ve arena. No disfruta navegando en un mega yate. Disfruta creando el vivero de empresas, el Proyecto FER, potenciando el Maratón de València, sosteniendo a Valencia Basket entre los 5-6 mejores de España cada año, etc.

Cualquier día se lo encontrarán en un Mercadona comprobando en persona la experiencia del cliente. Roig es como la Lotería de Navidad: si tienes la suerte de que te toque y haces méritos para ello, puede que cumplas o tengas el trampolín para tu proyecto o sueño.

Pero hay una clave: no regala el dinero, como no se lo han regalado a él y como no se lo regalaban a sus padres. De ahí la frase del pecho en la camiseta del Valencia Basket: ‘Cultura del Esfuerzo’.

Frente a la subvención (mal usada) para fomentar la vagancia, la cultura del esfuerzo como dogma de fe. Ahora se ha empeñado, y a diferencia de los magos del humo y los vendedores de desilusiones, va a construir un Pabellón Arena que será uno de los mejores de Europa. Y lo va a pagar enterito de su bolsillo. Hasta quería pagar el suelo sobre el que construirlo, pero casualmente una concejala no se lo permitió.

A veces se montan casos sobre usos medio regalados de los bienes públicos y cuando viene uno que quiere pagar lo que vale el solar municipal, se lo impiden. La ciudad perdió unos 25 millones por cobrarle un canon ridículo anual (durante 50 años) que no podrá ni de lejos aportar soluciones a la ciudad como esos 25 millones. De facto el suelo es suyo, pero por una cantidad mucho menor y menos aprovechable para los ciudadanos.

Como somos como somos, resulta que hasta le pusieron pegas al nombre de SU Pabellón. Se le ocurrió llamarlo ‘Casal España Arena’ y le echaron en cara que el nombre no llevara València; como si hubiese alguna duda de la entrega, preocupación y donaciones de Juan a València y lo valenciano. O como si el Pabellón fuese municipal. Lo hace él porque no se lo puede permitir la ciudad, lo paga él y encima nos metemos en cómo lo bautiza.

Millones de euros para el deporte valenciano

En deporte en el año 2020 ha metido 30 millones de euros entre el Valencia Basket, las becas a 142 deportistas del proyecto FER, el Maratón, la Fundación Trinidad Alfonso, etc. Al margen de ello, ya saben de esa maravilla que es l’Alqueria del Basket: la universidad valenciana del baloncesto. Un proyecto que dijo que iba a hacer e hizo, y como hará con el Casal España Arena de València, lo empieza y lo acabará.

Igual que está haciendo el Levante UD. No como otros. Alguno(s) habrá(n) que frente a los 16 millones que pone cada año en el básquet le reclamará que con todo el dinero que tiene, no ponga más para hacer un equipo ‘campeón’. ¿Les suena el eslogan? Pues no lo hará porque Juan es Juan y no quiere comprar los éxitos, sino que quiere conseguirlos trabajando.

Como a mí, que mi padre no me compraba unas zapatillas deportivas marca ‘Paredes’ de pequeño (las Puma de los años 80) y llevaba marca ‘La Tórtola’ para que luego entendiera que yo tenía que poner algo de mi parte para tener las ‘Paredes’.

Se trata de valores, de forma de enseñar. Y teniendo dinero, mucho dinero, también hay que saber enseñar y saber tenerlo. En medio de todo esto, se cruza el Valencia CF con su enorme problema, generado por valencianos, facilitado por valencianos, no castigado por valencianos a los dos grupos anteriores, no resuelto por valencianos y estando casi todos los valencianistas de sentiment en modo ‘hombros encogidos’.

Y en este barrizal, se le sugiere a Juan que arregle el marrón. Que por favor nos saque los pies del barro. Afortunadamente no se le exige… Pero de pedírselo a exigírselo , aquí siendo como somos, hay sólo un paso. Yo le recomiendo que no lo haga si pienso con la cabeza. No me gustaría nada que la trituradora en que se ha convertido el Valencia CF hiciese picadillo la imagen de uno de los empresarios, personas y modelo de los que la Comunitat Valenciana puede presumir.

Si hablo con el corazón le animaría a ello. Pero el Valencia CF podría herir gravemente a Juan en todo lo que su figura representa para València y España. De mecenas a tacaño hay una distancia muy corta aquí en València.

Si usted fuese su hija(o) o su hermano(a), ¿se lo recomendaría? Sea sincero consigo mismo. Y además, ¿cómo va Juan a competir con su hermano Fernando en el Villarreal CF?

Justo cuando por la frívola, altanera y despreciativa gestión hecha por el mundo Singapur, frente a la profesional y pertinaz gestión del Villarreal, resulta que ya mismo, si el Valencia CF frena, el Villarreal se choca con su matrícula porque le ha alcanzado. Realmente ahora mismo están por delante ya. Observaran que siempre estamos hablando de cosas que Juan hace por los demás, o esperamos que haga.

Un legado

Pero lo que me pregunto es, ¿qué hacemos nosotros por Juan Roig? ¿Qué hace la València social o política por Juan? ¿Qué podemos hacer los demás por él? Siempre pensamos al revés, y yo profundizaría ahí. Más allá de una insignia, un título o una estatua. Cuestión distinta es que no se puedan hacer proyectos o iniciativas en las que parezca que Juan no está de acuerdo, y haya quien se auto censure porque así lo cree. Error.

Hasta a Juan le gustaría que alguien defienda ‘con su esfuerzo’ que se haga algo que a él no le guste. Y desde luego, que hasta acabe haciéndose. Faltaría más. A mí me gustaría escuchar más a Juan. Pero habla poco. No le animan más a ello sus bienintencionados asesores. Juan debería impartir experiencia, incluidos posibles errores . No deberían tener miedo a que Juan hable.

Yo pagaría por escuchar y hablar dos horas con Juan Roig y preguntarle, ¿cómo lo has hecho? Esa sabiduría es, o sería, su otro gran legado. Y cuanto más lo escondan, menos aprendemos. No le tengáis miedo. Dejadlo humanizarse… MÁS. Es un contrato de aprendizaje social recíproco.

Pedro Morata Calvo

Fundador de YoSoyNoticia.es

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MÓVIL: 692.511.555

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