Integración, inclusión, igualdad o valores son palabras que, afortunadamente, cada vez aparecen y suenan más en el itinerario colectivo de la sociedad. Y, por supuesto, también lo hacen en el mundo del deporte, considerado como uno de los mejores motores a nivel de inclusión social.

Precisamente estas palabras son las que llevaron al profesor de Educación Física Juanjo Bendicho a crear el Colpbol a finales de los año 90. Desde aquel momento, el Colpbol se ha ido consolidando bajo una oferta deportiva en la que competir contra el fútbol, baloncesto o balonmano es una de las tareas más complicadas. Pero ahora ha dado un paso al frente al sumarse a la oferta del programa de Escuelas Deportivas.

El Colpbol se suma a la oferta del programa de Escuelas Deportivas

Pero, más allá de ser un deporte más, el Colpbol es especial por unos valores intrínsecos que lo convierten en una modalidad deportiva colectiva casi al extremo. Y en YoSoyNoticia.es hemos querido conocer de la mano del propio Juanjo Bendicho qué es lo que hace especial y diferente a este Colpbol que continúa en plena expansión.

Queríamos superar unas limitaciones que tienen, en general, los deportes de equipo a nivel educativo

El mundo del deporte engloba muchísimos ítems: desarrollo corporal, educación, trabajo en equipo, competitividad… Pero no todos los deportes pueden o son capaces de llevarlos a su máximo esplendor. Ahí es donde Juanjo Bendicho encontró un pequeño espacio para crear una actividad que pudiera sacar el potencial tanto físico como educativo.

Así nació el Colpbol, con tres valores como punto de partida: «Queríamos ofrecer una alternativa deportiva que superara las limitaciones de los deportes de equipo a nivel educativo en base a tres valores. El primero, la cooperación. En la base, los deportes de equipo en ocasiones generan diferencias técnicas y motrices entre los jugadores. Los mejores acaparan casi todo el juego y se produce una desigualdad. Queríamos romper con esto, que todo estuviera supeditado al colectivo».

Esa desigualdad también estaba en relación al sexo: «El deporte ha tenido una tendencia masculina y se han ido separando los deportes en base al sexo: baloncesto femenino, baloncesto masculino… El Colpbol buscaba ofrecer una alternativa que fuera realmente mixta, que siempre tuviera que ser practicado por chicos y chicas en el mismo equipo».

Potenciando esas igualdades, el Colpbol no quería dejar atrás a la inclusión: «Por último, no podíamos olvidar el valor de la inclusión. Queríamos conseguir un deporte que reglamentariamente ayudara a cualquier persona a participar y disfrutar desde el minuto 0. El reglamento es muy sencillo y las habilidades no requieren mucha complejidad. Conseguimos un deporte con un grado de inclusión muy alto».

El deporte que no tiene ‘chupones’

Dentro de ese deporte igualitario, el Colpbol no olvida que las habilidades y el carácter competitivo forman parte de la actividad deportiva: «El que mejor juegue, es mejor en Colpbol, como en todo. La habilidad existe, pero queda en un segundo plano. Lo que intentamos es que la capacidad individual esté supeditada al colectivo. Un jugador en baloncesto o en fútbol puede hacer de todo, sobre todo en deporte base. En este caso, el Colpbol vive del colectivo. Hay que cambiar el chip».

Ese cambio de mentalidad lo agradecen los más pequeños, que disfrutan de un deporte que obvia la figura del jugador o jugadora que solo piensa en el individualismo: «Hace unos años, grabaron unos reportajes y entrevistaron a varios niños sobre el Colpbol. La respuesta de uno de ellos fue que ‘aquí no hay chupones‘. Este es un deporte de equipo que está por encima de la capacidad individual».

Esto es un paso más dentro del desarrollo de nuestro deporte

Ahora, todos esos valores e ideas colectivas han llevado a la Fundación Deportiva Municipal a contar con el Colpbol como una opción más, al que continúa con el proceso de expansión: «Desde el 1997 hemos tenido un crecimiento progresivo y han ido llegando los reconocimientos, las competiciones, la expansión territorial… Tenemos una buena tendencia y queremos seguir creciendo».

Por eso, haber llegado a la Fundación Deportiva Municipal equipara al Colpbol con otros deportes: «Estamos llevando a cabo desde hace tiempo el trabajo de entrenamiento y tecnificación junto con un trabajo extraescolar. Ahora, a través de la Fundación, podemos usar el Colpbol como una alternativa al deporte que ya está establecido fuera del ámbito escolar».

Sin ir más lejos, quien quiera puede lanzarse a practicar este deporte: «Con esto, se abre la posibilidad a que chicos y chicas de València puedan montar un grupo en l’Escola de Colpbol en cualquier parte. Es un avance muy importante. València es la ciudad más poblada de la Comunitat Valenciana. Estamos dentro de la oferta de actividades deportivas junto con otros deportes como el balonmano, el baloncesto o el fútbol».

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