El deporte genera muchísimos beneficios más allá de la salud. Hemos visto en millones de ocasiones utilizar el deporte como vía de escape, como unión entre colectivos o como motivación para las grandes estrellas a la hora de ayudar al resto de la sociedad. En YoSoyNoticia.es hemos conocidos una gran parte de historias que tienen que ver con las otras caras del deporte. Y durante este Estado de Alarma, muchas más.

Pero en los últimos años, el deporte como un motor integrador de una parte de la sociedad está siendo más que protagonista. El trabajo de muchas personas está siendo visible y asociaciones como Aspromivise son un buen ejemplo de ello. Aunque también podemos encontrar al deporte como una vía para la reinserción social. Gente en riesgo de exclusión que se agarra al deporte como si fuera un camino hacia una vida mejor. Una vida digna.

Carlos Grau, capitán del Club Balonmano Benidorm, sabe de primera mano cómo es esa cara del deporte. Él es el monitor de uno de los cursos que realiza el LABORA, el Servicio de Empleo y Formación de la Generalitat Valenciana, para personas en riesgo de exclusión social. Hoy, en YoSoyNoticia.es, volvemos a hablar con Carlos Grau para que describa la necesidad de este tipo de cursos y la relevancia del deporte en nuestra sociedad.

Era difícil mantener un nivel estándar al principio, pero el curso salió muy bien y estamos en la segunda fase

Carlos Grau se encontró con estos cursos hace un año. Buscando el comienzo hacia una vida fuera de las pistas de balonmano, el todavía capitán del CBM Benidorm no dudó en apuntarse a liderar este tipo de cursos gracias a su formación académica: «Siempre había visto cursos o talleres de jardinería, albañilería… Pero justo el año pasado salió un curso de mantenimiento y funcionamiento de las instalaciones deportivas. Yo he estudiado Magisterio y cursado el ciclo de Técnico Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas y decidí apuntarme».

Como en todo, los inicios no fueron sencillos, aunque el paso del tiempo terminaría confirmando la idea de que Carlos Grau había acertado: «Tratar con el grupo fue complicado. Había mucha diversidad: gente con discapacidad intelectual, personas con problemas económicos… Era difícil llevar el mismo ritmo para todos. Pero la experiencia fue muy buena. Salió el curso muy bien y ahora estamos en la segunda fase, que está más enfocada a trabajar con la bicicleta para que conozcan los itinerarios, el mantenimiento, las zonas de Benidorm…».

Con este tipo de talleres, las personas en riesgo de exclusión social encuentran el camino hacia una vida mejor: «Con este certificado pueden convalidar asignaturas en diferentes módulos. Un certificado de profesional de administrativo, por ejemplo, serviría para convalidar asignaturas del módulo administrativo. Es como la rampa de salida para llegar a cursos profesionales. Hablamos de gente que no tiene estudios, que tiene problemas económicos, y es una forma de darles formación, trabajo, educación… Es un pequeño parche en su trayectoria para poder empezar a trabajar».

El balonmano me ha servido mucho para esta experiencia

El trabajo de Carlos Grau en la actualidad tiene que ver con la bicicleta y un mundo más sostenible. Antes, la formación estuvo centrada en el mantenimiento de instalaciones deportivas: «Intenté enseñarles el control de usuario, el mantenimiento de las piscinas… Todo estaba basado en cómo trabajaría un conserje de una instalación deportiva. Pero también les enseñé cómo trabajaría un monitor con el material deportivo y demás. Todo estaba encaminado a que pudieran trabajar, por ejemplo, en este tipo de instalaciones».

La experiencia de nuestro protagonista con adultos era inexistente, pero el balonmano y sus vivencias como capitán han tenido mucha relevancia: » No tenía experiencia con adultos, pero el balonmano me ha servido mucho. Tratas con mucha gente, soy capitán y se gestiona un poco el grupo en el vestuario. Intentas aplicar todo esto buscando que la gente esté contenta, que se lo pase bien, que esté entretenida. Hablamos de gente que tiene problemas y que viene buscando una vida nueva».

Lo que está claro es que el resultado de ayudar a personas en riesgo de exclusión social es más que positivo: «Es un trabajo muy gratificante. Hay días mejores y días peores, como en todo. Pero ves a la gente contenta, que puede llegar a fin de mes y empezar a vivir y a salir adelante. Todo está relacionado con el deporte: conocen los tipos de modalidades deportivas, las instalaciones… Había gente que no había practicado deporte nunca y algunos se han podido comprar una bicicleta para disfrutar de esta segunda fase».

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