“Todos tenemos un puntito masoquista”, explica Sara García (5/2/1988, Zamora) ante la aventura que se le viene por delante de nuevo. A menos de un mes de que arranque el Rally Dakar, el más duro del mundo, ella se siente más “preparada que nunca”.

Además, después de no poder completar el de 2019, este año también ha querido mostrar su lado más solidario y subastará el casco con el que va a disputar la carrera en favor de la Asociación Zamorana de Ayuda contra el Cáncer. “Ellos ayudaron mucho a una amiga y yo siempre he querido tener un detalle. Se me ocurrió el tema del casco y creo que es algo bastante vistoso, y que puede tener una buena acogida”.

Así lo ha decidido, así lo anunció en sus redes sociales y así nos lo confirma a Yo Soy Noticia en una breve charla en la que tiene claro cómo va a proceder. “Yo correré con él y después lo donaré a la Asociación para que ellos hagan el sorteo y lo puedan gestionar todo”.

Sara García tiene clara la importancia de estas asociaciones y también es consciente de la precariedad en la que están instaladas muchas de ellas, por eso portará un caso en el Dakar muy especial y que va dirigido a la lucha contra el cáncer.

“Espero con este gesto poder ayudarles en todo lo que pueda”

«Espero que puedan sacar el presupuesto que necesitan y ayudarles con esto en lo que pueda», han sido las palabras de la protagonista de esta historia, emocionada ante la ayuda que la asociación prestó a una buena amiga que sufrió un cáncer de mama.

Con la fuerza que le va a dar el caso y sus ganas, Sara García va a afrontar su segundo Dakar en pocos días, un Dakar diferente, nuevo, en Arabia Saudí, pero al que llega “mucho mejor que el año pasado. No he tenido ninguna lesión, he podido entrenar muy fuerte, me siento bien y además ya tengo la experiencia de la edición del año pasado”, va explicando sabedora de que tiene por delante otra gran aventura vital.

“Mi único objetivo es poder terminar el Dakar”

Ella es de las pocas valientes que sabe que, al margen de su pareja, Javier Vega, no contará con mucho más apoyo que el de sí misma. “Mi único objetivo es terminar el Rally”, bromea al hablar sobre qué espera de esta carrera. “Viene Javi otra vez, así que tendré las espaldas bien cubiertas”, comenta al tiempo que recuerda todas las dificultades encontradas en 2019.

“Mira, me dio mucha rabia porque al final me tocó abandonar por algo ajeno a mí, por un problema mecánico, y son muchas horas las que se invierten hasta llegar a ese momento”.

Cuando piensa en todo lo sucedido hace casi un año, describe cada momento a la perfección, todo está perfectamente asentado en su cabeza y ese aprendizaje puede ser clave en la edición de este año. “Tengo recuerdos muy positivos y otros muy negativos, claro. 2018 fue un año muy complicado para mí, lo pasé bastante mal. Estuve mucho tiempo lesionada y además tuve que ir recaudando todo el presupuesto para poder tomar la salida».

Este es un trabajo bastante frustrante porque llamas a muchas puertas y te las cierran todas en la cara; pero bueno, al final conseguimos llegar y después de todo ese trabajo da mucha rabia no poder terminar la carrera”, describe.

“Es verdad que tuve caídas, pero al final me tocó abandonar por un problema mecánico, aunque sí es cierto que vino precedido por estas caídas. No conseguimos arrancar la moto porque se dobló el radiador y subió mucho la temperatura. Fue muy complicado, pero este año vamos con eso también preparado, así que espero que vaya mejor”, cuenta y desea casi que al mismo tiempo.

Y es que el desierto siempre esconde trampas y obstáculos, por eso el Dakar tiene la mística que tiene y nadie puede superarlo sin mirar a los ojos al miedo. Pese a ello, Sara García partirá hacia Arabia Saudí sabedora de que el recorrido le debe venir mejor que el de Sudamérica, aunque irá a ciegas para allí. “En principio, por el tipo de terreno, es mejor para mí».

«Creo que voy a estar mucho más cómoda porque es un terreno que se asemeja mucho más a Marruecos, que es donde bajo yo a entrenar más a menudo. Creo que será más sencillo que el año pasado, que fue una verdadera locura”, añade.

“El Dakar es una carrera diferente a todas las demás”

Sin embargo, pese a las dificultades encontradas en 2019, extrajo muchas cosas positivas que espera aplicar estas semanas. “Mira, yo aprendí mucho allí, me di cuenta de que íbamos con una estrategia errónea, porque hay que asumir que esta carrera es totalmente diferente a las demás en las que estamos, así que este año ya sabemos a qué nos vamos a enfrentar. Estaremos en Arabia, que nunca hemos estado, pero eso es algo que ya llevo interiorizado”, matiza la piloto española.

Sobre las dificultades de conseguir el dinero necesario para estar en la salida también Sara García reconoce que las cosas han cambiado mucho este año, al llevar el bagaje de lo logrado hace casi 365 días. “No ha tenido nada que ver, la gente ya sabe cómo funcionas, ya te han visto y ven que no te dan el dinero para que te quedes en casa”, bromea.

Saben que yo lo voy a invertir y que ellos van a tener un retorno. El año pasado generamos 5 millones de euros a nivel nacional, y cuando puedes presentar estos números a las empresas pues te ven de otra manera. Al final, la gente ha terminado contenta y casi todos los del año pasado han repetido esta vez”, cuenta orgullosa.

Aún con todo, ella y los de ‘su especie’ se consideran un poco “masoquistas” porque “pagamos para sufrir. Es así, sabemos que vamos a una carrera a pasarlo mal, pero es que engancha mucho. A mí me lo dijeron la primera vez que bajé a entrenar a Marruecos con 18 años, me escuché varias veces eso de ‘ya la has cagado porque ya no vas a poder pasar un año sin que vengas’. Y vaya sí tenían razón, desde entonces he bajado siempre con mi moto, algunas temporadas hasta tres veces».

El Dakar tiene algo especial, algo que te obliga a volver. Es un reto y sientes que tienes que ir superándote cada día”, concluye.

Así es Sara García y así es el Dakar, una carrera especial, un rally diferente, una de esas aventuras que cuando la pruebas te dispara la adrenalina y ya no quieres otra cosa en la vida. Esta vez, además, con el componente solidario en la mochila de esta zamorana. Que todo salga bien y que se doctore en Arabia Saudí.

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