La crisis generada por el coronavirus COVID-19 ha golpeado también al mundo del deporte. Nadie ha conseguido esquivarla, aunque algunos deportes ya parecen dejarla atrás como el fútbol o el baloncesto, que en Alemania o en Israel ya empiezan a regresar. El golpe ha sido duro, aunque en algunas modalidades deportivas ha sido mucho más doloroso. El caso del taekwondo en la Comunitat Valenciana es uno de ellos.

El ejemplo para entender la situación actual del taekwondo en nuestra autonomía es el evento que ha preparado la propia federación autonómica para el próximo 30 de mayo. Ese sábado, la Federación de Taekwondo de la Comunitat Valenciana va a celebrar un evento solidario con venta de camisetas, participación de atletas de alto nivel y un telemaratón para poder recaudar fondos para los clubes más afectados.

El objetivo no es otro que ayudar a los clubes particulares a poder paliar una situación que no solo tiene tintes deportivos. Y es que muchos de esos clubes son el sustento de familias que han visto parada su actividad. Y para conocer cuál es la realidad y la relevancia de la situación, hablamos con Juan Carlos Cobos. El vicepresidente del ente autonómico expone lo complicado que está siendo esta crisis para su deporte y para el tejido social que forma parte de él.

Hay compañeros que están sufriendo mucho

El evento del próximo 30 de mayo es solo una de las muchas ideas que ha manejado la junta directiva de la federación valenciana para poder ayudar a su deporte. Y es que esta nueva junta, llegada el pasado mes de junio, continúa acechada por las deudas del anterior mandato y no tiene la posibilidad de abastecer con total libertad a los clubes de recursos como mascarillas, geles o principales materiales de primera necesidad.

Y así es cuando surge el evento solidario: «Hay compañeros que están sufriendo mucho. Esta idea es una de las muchas que tuvimos en cuenta y que se votaron en una reunión. Hemos hecho unas camisetas, vamos a hacer un telemaratón para recaudar fondos con deportistas de alto nivel. Vamos a intentar recaudar fondos y que vayan destinados a los clubes en forma de bonos para que puedan comprar alimentos«.

Con el paso de los días y el avance de la desescalada en fases, el deporte está volviendo a la actividad. Pero en el mundo de las artes marciales, la situación no es tan sencilla: «Los gimnasios en los que se practican artes marciales no podemos abrir, no sale a cuenta. Trabajamos con niños, podemos mantener la distancia social y tener entrenamientos individualizados, pero no podemos abrir y dar clase a una sola persona. No podemos ir más allá del trabajo online».

Ante esta situación, lo único que parece claro es que el deporte de base va a ser el más resentido y que muchos clubes tienen un futuro muy oscuro: «El deporte del que se habla ahora está enfocado al alto rendimiento, pero se están olvidando de que no hay alto rendimiento sin los gimnasios o clubes de barrio. Si no se potencian a los chicos y chicas jóvenes, no llegarán al alto rendimiento. Ahora no va a pasar factura, pero sí dentro de 4 ó 5 años. Muchos clubes abrirán en septiembre, pero no sabemos cuánto beneficio podrán tener después de tanto parón».

La única solución que nos quedaba era celebrar este evento

La Federación de Taekwondo de la Comunitat Valenciana ha propuesto diferentes modelos económicos para poder subsistir, aunque desde la capital española todavía no han recibido respuesta: «Hemos solicitado a la Federación Española que hubiera una reducción de sueldos, que esa rebaja fuera para las federaciones territoriales y que las cuotas de los clubes fueran reintegradas, aunque estamos esperando la respuesta. También hemos pedido que parte de la deuda que tenemos con la federación se condone para reintegrar una parte a los clubes. Seguimos a la espera».

Y mientras pasaban los días y nadie recibe llamadas, la federación decidió actuar: «La única solución que nos queda como federación territorial, a la vista de que no estamos recibiendo respuestas, de que hay muchos compañeros que están generando pérdidas y que ni siquiera están pudiendo acceder a comida, era esta. Un club no puede generar ingresos de un día para otro. Vivimos de los alumnos y si no salen de casa, ¿cómo vamos a dar clase?».

Sin poder dar clases y generando pérdidas, el largo plazo es un concepto que genera sudores fríos: «El impacto que va a tener esta crisis en nuestra federación va a ser mínimo este año ya que nos ha cogido con las arcas en valores positivos para acabar el año. Pero el próximo año no sé si podremos tener 80 clubes y actualmente tenemos 100. Hay centros que están perdiendo entre 2.000 y 4.000 euros al mes por no poder abrir».

Nadie sabe qué respuesta va a tener el evento del 30 de mayo, pero nadie va a poder con la esperanza de salir de este duro bache y poder recuperar la senda de una situación mucho más positiva. El último sábado del quinto mes de este odioso año 2020 se dará el primer paso hacia una solución. El taekwondo valenciano se une para salvar su propio deporte.

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