La fuerza es una de las grandes incomprendidas a la hora de entrenar en un gimnasio. El usuario corriente se centra en la búsqueda de los resultados estéticos, y se obvia los beneficios que suponen para la salud un correcto entrenamiento orientado a la fuerza.

Por un lado están aquellos que buscan ganar masa muscular, y por otro los que tienen miedo a aumentar de volumen al realizar ejercicios de fuerza. La realidad es que el entrenamiento de fuerza es beneficioso para ambos objetivos, pues también ayudará a mejorar el resto de cualidades físicas.

La mejor forma para entrenar la fuerza

Ante esta situación, hay quien se pregunta cómo se entrena la fuerza. Tradicionalmente se utiliza el RM, conocido este como el número de repeticiones máximas, del cual se calcula la intensidad de trabajo. Sin embargo, expertos apuntan que hay ciertos inconvenientes que dificultan el empleo de esta técnica, como la temporada en la que se esté realizando la actividad física o que cada ejercicio necesita un RM diferente.

¿Cómo entrenan la fuerza los deportistas de élite? Como solución a lo mencionado, existen otros formas de medir la carga correcta: el carácter del esfuerzo y la velocidad máxima.

Cuando hablamos de carácter del esfuerzo, nos referimos al número de repeticiones a la que el deportista podría haber llegado en lugar de las que ha realizado. Es decir, cuántas más repeticiones habría necesitado para llegar al fallo. Y la velocidad máxima, es la máxima fuerza que se alcanza en cada repetición.

La combinación de ambas nos ayudará a entrenar más eficientemente la fuerza. Conforme se van realizando las repeticiones, baja la velocidad, y por lo tanto la fuerza, hasta tal punto que ya no resulta beneficioso. Con una medida de carácter al esfuerzo, inferior a la que conocemos del fallo, podemos realizar más series encontrando una menor pérdida de velocidad.