En septiembre, si aparecen los últimos y necesarios apoyos económicos que necesita el ultrafondista de Alfafar, su gran desafío de este extraño 2020 marcado por la pandemia de COVID-19 será en Grecia. Aguarda el espectacular, mítico e intimidante Spartathlon, el lugar en el que más talento de la especialidad se va a concentrar y donde todos pagan por participar.

El ‘espartano’ valenciano

Los que conocen, aunque sea de oídas esta legendaria prueba de ultradistancia llamada Spartathlon, solo tienen palabras de elogio y admiración hacia ella. Una cita que pone a prueba los límites físicos y psicológicos de sus participantes, con 246 km de exigente recorrido desde el Partenón de Atenas hasta los pies del mito Leónidas. Además, todo ello en un mes de septiembre que todavía se caracteriza por las altas temperaturas de la zona.

Ha habido españoles y también valencianos que participaron en el pasado, pero ninguno de ellos ganó. ¿Será el recordman español Iván Penalba, y top 5 mundial de ultrafondo, el primero en lograrlo? Está por ver, además siendo año de confinamiento durante varios meses y con una preparación diferente tras la cancelación de Mundial y Europeo, para los que estaba convocado por la selección española.

Por eso también todos sus esfuerzos de preparación y de reunir el capital económico se centran en el Spartathlon 2020, la gran cita que tienen marcada en el calendario los mejores de la especialidad, y que se sitúa como única y gran oportunidad que las principales figuras tienen para lucirse este curso.

¿Qué piensan de las opciones de Iván los que mejor le conocen, su entorno profesional y deportivo que le cuida y asesora? Ellos, a diferencia de algunos patrocinadores azotados por la crisis económica, no le han fallado y siguen a su lado para tratar de escribir otra brillante página en la meteórica trayectoria profesional del mejor ultrafondista valenciano de la historia.

Un portento psicológico

A los que seguimos y cuidamos el deporte en toda su extensión nos duele que alguien como Iván, referente mundial en el atletismo de largas distancias e internacional español, no pueda vivir de lo que practica a través de becas. Los sponsors vienen y van con crisis como la actual, y solo unos pocos permanecen siempre fieles a gente como nuestro protagonista.

Uno de los que está siempre a su lado ya desde hace casi 3 años es su entrenador, el argentino Fabián Campanini. Está monitorizando la adecuada preparación de Iván Penalba de cara a ese anhelado Spartathlon 2020, y la radiografía que nos hace del de Alfafar explica todo lo que ha logrado en apenas un lustro de competición.

“Hablamos de un corredor atípico al ser muy joven (28 años) y no venir del mundo del atletismo. Eso lo hace vulnerable por tener deficiencias a nivel de técnica de carrera y trabajo de fuerza, además de una serie de adaptaciones a nivel fisiológico que tardan décadas en lograrse, pero fuerte a la vez porque lo tiene todo por delante para mejorar”, relata.

Su vinculación arrancó cuando Iván apenas empezaba a destacar en pruebas populares, desplazándose con su familia en la furgoneta con la que repartían solidaridad por diferentes puntos de la península. Y es que la vertiente solidaria del valenciano es lo que también le ha hecho destacar, unida a unas marcas que han llamado la atención de todo el mundo en el ultrafondo.

Campanini no nos habla de él como un portento físico, pero sí que es “un portento psicológico con una gran capacidad de sufrimiento y adaptación. Es capaz de resolver inconvenientes que le pueden ir sucediendo en cada competición, y marca la diferencia desde el punto de vista psicológico”.

Es muy tenaz, sumamente disciplinado y entusiasta, y por eso me hace muy fácil el trabajo porque no tengo que insistirle en que entrene, sino frenarle para que no se lesione”, añade alguien que además de entrenador también es amigo, hermano y casi que un segundo padre para el joven deportista de Alfafar, a quien la vida no se lo ha puesto tan fácil como a otros.

Con respecto a Spartathlon, donde seguro que va a haber más nivel que en un Mundial y mucho más este año, sin otras citas que preparar antes de lo de Grecia, destaca lo diferente y duro que va a ser para Iván cambiar los giros en pista de atletismo, habitual en otras grandes citas de ultrafondo, por el trazado que atesora la cita griega. “En los primeros 80 km no lo voy a poder ni siquiera mirar. Es una prueba completamente diferente a lo vivido hasta ahora por Iván, implica un desafío muy importante para él”.

Concluye Fabián, que en su caso sí que ha tutelado en el pasado a otros ‘finishers’ del Spartathlon, dándonos esperanzas acerca de las opciones del valenciano. “Creo sinceramente que puede escribir una nueva historia aquí. Va a ser la prueba más disputada de las que se han celebrado, y va a ubicar a cada uno en su lugar a nivel mundial”.

Sus otros ángeles de la guarda

David Valenzuela y sus compañeros Pablo Salvador y Alejandro Aguilar son los que trabajan la parte de recuperación en el cuerpo de Iván Penalba. Son sus fisioterapeutas de confianza, los que conocen dónde actuar sobre su musculatura para hacerle sentir bien tras cada exigente entrenamiento o campeonato. “Como paciente es una locura porque rompe todos los límites fisiológicos y estructurales que puedas imaginarte”, señala David, alucinado por las distancias tan bestias que recorre el joven ultrafondista.

Antes de montar la clínica Box55 de Aldaia a la que acude Iván para ponerse en sus milagrosas manos David, fisioterapeuta deportivo de élite, estuvo más de 10 años vinculado al fútbol profesional. Pero hasta que apareció Iván en su vida no había visto nada igual. Su labor es crucial para el valenciano porque consiguen que pueda correr tras machacarse en la preparación, y después de vaciarse física y mentalmente en carrera le recuperan para que pueda volver cuanto antes.

Le decimos lo de “tú corre Iván y reviéntate, que cuando vengas te arreglaremos. Es la base de nuestra confianza con él”. Tanta es la cercanía entre ambos que David, cuya clínica estuvo habilitada como centro sanitario durante el reciente estado de alarma y confinamiento en España, puso una cinta de correr en sus instalaciones para que el paciente Iván Penalba pudiera seguir dando zancadas, y no quedarse completamente parado en su domicilio.

“En lo profesional es muy fácil trabajar con él porque tiene un umbral del dolor altísimo y puede sacar rendimiento a tu trabajo. Es un luchador nato, y aprendes más de superación con él que con otras cosas de este mundo”, concluye David, encargado exactamente de la parte de biomecánica, prevención y recuperación con readaptación deportiva. Su compañero Pablo es el que lleva el control de la estructura del cuerpo de Iván, experto en ecografía guiada y otra figura a la que aprecia mucho el de Alfafar.

Por último, cerrando el círculo de confianza, está el nutricionista Miguel Górriz. Porque nada de lo que consigue Iván llegaría sin la adecuada planificación nutricional con la que dotar de mucha y buena gasolina a su maquinaria interna. Son ya casi 2 años de colaboración conjunta entre ambos, y el aprendizaje ha sido mutuo pues como bien nos apunta Miguel, “no hay ningún estudio hecho en 24 horas corriendo ni en las intensidades que lo hace Iván”.

Por eso su relación es de confianza plena y de ensayo y error para ver qué es lo que mejor le sienta a nuestro protagonista, tanto en el día a día como sobre todo cuando toca correr 24 horas sin parar en alguna cita de ultradistancia. “Iván tiene una gran capacidad de tolerancia a nivel de volumen e intensidad, en lo que es la ingesta energética durante la carrera”.

Trabajar con una persona tan meticulosa, que lo lleva todo controlado, me dio mucha información para nuestra labor”, añade Miguel, alucinado todavía al recordar un detalle que explica parte del éxito de este gran ultrafondista valenciano y español.

¡Récord mundial a la vista! El valenciano Iván Penalba iguala en cinta de correr su récord de España

“Me sorprendió que llevaba un registro de lo que había comido y bebido en todas las carreras, sobre cómo se encontraba en cada evento y las sensaciones que ha tenido”, revela Miguel, que habla de “disfrutar” cuando se refiere a la colaboración con Iván Penalba.

Estando en su círculo profesional y de confianza le ha visto batir el récord de España, y recientemente el del mundo corriendo en cinta durante el confinamiento. “Ha sido bonito el probarlo y ver cómo iba evolucionando todo durante esta etapa”.

Aún les queda mucho que vivir juntos, comenzando por Grecia y el Spartathlon para el que Iván se prepara de la mano de Fabián, David, Pablo, Alejandro y por supuesto Miguel, que cierra así: “me inspira ganas de seguir aprendiendo con él y de estar a su lado porque creo que tiene un potencial enorme, con el que va a seguir haciendo cosas muy gordas en el mundo del atletismo”.

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