Juristas valencianos ante un desafío mundial | Yo soy noticia


Hay rapapolvo a los ‘tardones’, y enseguida se empiezan a escuchar los sonidos del bendito fútbol. Choques y entradas fuertes al balón, gritos pidiendo la bola, reclamando una falta o reprochando cualquier otro aspecto del juego, el ambiente es de seriedad máxima una vez comienza a rodar el esférico porque además todos son conscientes de que estas no son unas fechas normales.

Estamos ante la previa de la 5ª edición del gran Mundial de Juristas, del martes 21 al sábado 25 de septiembre en Braga (Portugal) donde este nutrido grupo de abogados, procuradores, notarios, criminólogos o policías (todos deben aportar título para poder formar parte de este equipo y de la competición) van a ser la orgullosa representación de la Comunitat Valenciana.

Una cita mundial

Los 31 que viajan (en los entrenamientos han llegado a ser más de 50, viviendo el grupo un necesario rejuvenecimiento en los últimos años) al Mundial de Juristas en Braga van representando, por ser más exactos, a la provincia de Valencia, pero como Castellón o Alicante no mandan expedición pues vamos a entender todos, que es bastante lógico, que esta nutrida representación llevará la bandera de la Comunitat en suelo portugués.

Del resto de España solo les acompaña un equipo de Vigo y otro de Granada, y allí se pueden cruzar con combinados procedentes de Sudamérica, África y resto de Europa, en un torneo que se divide en 2 categorías: + 35 para aquellos conjuntos con una media de edad más baja, y + 48 para aquellas escuadras más ‘veteranas’.

El evento tiene miga porque no hablamos de grupitos de amigos fuera de forma, y que viajan a dar cuatro patadas a un balón. En estos campeonatos mundiales o europeos participan ex futbolistas de alto nivel en sus países de origen, y sin ir más lejos en el equipo del ICAV (que tiene más de dos décadas de tradición) hay gente curtida en el pasado dentro de categorías como Segunda B o Tercera División.

Por eso se nota que aquí no se viene cada miércoles a pasar el rato, sino a buscar un estilo y una compenetración que luego les pueda hacer triunfar en los exigentes campeonatos, como el que ahora les aguarda a estos 31 jugadores en Portugal. Se celebra cada dos años y para el ICAV solo es la segunda participación en el mismo, aunque nos cuentan que el optimismo es grande al estar considerado el mejor grupo que han podido juntar en todos estos años.

El más joven tiene 33 años, y el más veterano 56, y entre sus logros previos está el título de campeones de España obtenido en 2018 en la localidad andaluza de Estepona. Luchar por las medallas en la cita lusa sería todo un logro para ellos, pero para eso se sacrifican todas las semanas y después de intensas jornadas laborales, dejando durante unas horas a un lado a las familias y el teléfono móvil para centrarse en su pasión: el fútbol.

Compromiso dentro y fuera del campo

Aquí todos arriman el hombro. En el terreno de juego para sumar como se pueda, y fuera del mismo para lograr esos ingresos extras que faciliten sus participaciones en la liga local y los viajes, sobre todo cuando llega la ocasión de actuar en los multitudinarios eventos europeos o mundiales.

Hay cuota mensual para formar parte del equipo, y entre la misma, los patrocinadores que sacan por las gestiones de algún miembro y lo que aporta el ICAV consiguen que viajes como el de Braga sean una realidad para ellos. El resto ya depende de su estado físico y acierto con el balón, y por supuesto que del nivel de unos rivales que ahora mismo son una incógnita. Aunque todos saben que se van a encontrar enfrente a varios jugadores de muchísimo talento y también capacidad física, ex jugadores semiprofesionales como aquí ocurre con Míchel Izquierdo, Edu Serna u Óscar Benita.

Precisamente Míchel Izquierdo y César Ganga son los que actúan de ‘entrenadores’ del numeroso grupo humano que han formado aquí. Una ‘familia’ que sobre todo se divierte, aunque exige la máxima implicación cuando se trata de formar parte de este conjunto. En unos días irán a por la gloria mundial, dejando por unos días el traje o uniforme para calzarse las botas y vivir la magia de los himnos y de un ambiente muy distinto al habitual.

Pero pase lo que pase, aquí nadie olvida que se gane o se pierda en Portugal el día después siempre quedará la verdadera esencia de este proyecto que surgió hace más de 20 años: compartir tiempo con compañeros y amigos, almorzar antes de los partidos locales los findes y cenar después de los entrenes los miércoles. Saborear esos instantes de complicidad que tan necesarios son después de muchas horas en la oficina o patrullando, una química palpable y que ojalá muy pronto se traduzca en un nuevo título para las vitrinas de los juristas valencianos.

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