Al tiempo que se va acercando la gran cita de París 2024, los nervios crecen, los deportistas afloran y los estados de forma mejoran. Una de las deportistas más en forma que tenemos ahora mismo en España es la joven judoka Ariane Toro, quien, con sus 20 años, ha tirado a patadas todas las puertas que se ha ido encontrando por el camino y apunta a lograr un billete a esos Juegos, con destino a lo más alto.

Todavía no tiene asegurada su plaza para esa gran cita en la capital francesa, sin embargo, está cada vez más cerca y eso que, hace algunos meses, parecía más una utopía que otra cosa.

París 2024, el sueño de una niña puede hacerse realidad

«Es algo satisfactorio», dice al ser preguntada sobre el hecho de que se esté hablando tanto de ella en las últimas semanas. «Eso significa que las cosas está saliendo», continúa. «Ahora hay que seguir con los pies en la tierra y hacer un caso relativo a lo dicen. Eso me puede generar mucha presión si se gestiona de manera incorrecta, así que el objetivo es seguir en esta línea».

«Estoy muy ilusionada con la posibilidad de estar en París, pero no quiero pensarlo en exceso hasta que no sea 100% seguro. Ahora mismo estoy clasificada, pero todo tiene que seguir así hasta junio»

Habla de «ilusión«, al mismo tiempo que lo hace de «incertidumbre«, dos palabras que conviven en su cerebro y en su vida y que tiene pinta de que esto va a seguir así, al menos, un par de meses más, hasta que se certifique la noticia de que competirá por la gloria olímpica al costado de la Torre Eiffel.

A la hora de pensar en su ejemplo, y echando la vista tres años atrás, retumba el nombre de Adriana Cerezo quien, en Taekwondo, también se clasificó, contra pronóstico, gracias a unos últimos meses excelentes y acabó mordiendo una brillante medalla de plata y que a punto estuvo de ser de oro.

Huye de comparaciones, de otros ejemplos y de todo eso, pero sí tiene clara una cosa. «Si finalmente estoy en París, voy a trabajar, a luchar y a prepararme lo mejor que pueda para conseguir una medalla olímpica. Es algo que he soñado desde pequeñita y si logro la plaza, tendré la oportunidad de pelear por eso que tantas veces he soñado desde que era una niña».

Otra de las cosas con las que puede llegar aprendida a París es con el hecho de saber qué se siente al competir en un evento tan grande y majestuoso como son unos Juegos. Tanto su padre como su madre saben lo que es ser medallistas olímpicos, así que el mejor ejemplo, en su caso, lo tiene en casa.

«Ojalá pueda coger el testigo. Tengo la suerte de tenerlos como entrenadores. Me transmiten todo lo que saben y vamos a trabajar juntos para conseguirlo. Sería muy especial ganar una medalla y poderla compartir con ellos de forma directa»

De la cuna al tatami

Tenerlos al lado es muy importante para ella. «Me enseñan muchísimas cosas de judo y siempre me dicen que trabaje muy duro», va explicando a Yo Soy Noticia con la ambición de alguien que no se va a conformar con nada, que quiere más, que pelea por lo más importante y que sueña en grande.

Así que, como es lógico, al igual que hay niños que nacen con una barra de pan debajo del brazo, ella casi que lo hizo dentro de un tatami y desde bien pequeñita esto es lo que ha vivido en primera persona, es así como ha crecido y todo esto es lo que es ella, es lo que ha vivido y ahora está empezando a recoger unos frutos que empezó a sembrar en ese momento, de muy pequeña.

«Yo casi que puedo decir que nací en el tatami. Desde que soy una niña me viene a la cabeza el recuerdo de estar en el tatami jugando. Poco a poco fui haciendo más judo, por lo que llevo toda mi vida en este mundo»

Y aunque lleva toda la vida en su deporte, creciendo, mejorando y tratando de superarse a sí misma, nos cuenta que tiene la sensación de que le queda «mucho margen de mejora», algo que nos hace también soñar en grande a todos los aficionados que vamos a disfrutar de ella desde fuera del tatami.

«Es verdad que ya llevo mucho tiempo compitiendo, pero el circuito sénior es distinto. Yo acabo de empezar, como quien dice», va explicando sobre su llegada a la élite internacional. «Me queda muchísimo por aprender de judo y de la competición. Es verdad que del año pasado a este he dado un salto muy grande y cada vez me siento mejor. Pero sí, me queda mucho por mejorar todavía», cierra mandando un aviso.