La natación valenciana se abre camino poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Una de las chicas que está liderando este proceso es la talentosa Alba Herrero (finalista europea júnior en 400 metros estilo libre), natural de Elda, y que ahora se muda a Valencia para poder compaginar sus estudios con su entrenamiento diario. «Este año empiezo la universidad y estando en Valencia lo tengo todo mucho más cerca».

Ese ha sido el principal motivo por el que ha tomado esta importante decisión, sin embargo, también busca crecer como deportista en la capital del Turia. «Es que si me quedaba en casa, en Elda, iba a ser todo mucho más complicado. Tenía que ir a la Universidad a Alicante y luego a entrenar a Elche. Era estar todo el rato viajando de aquí para allá. Así va a ser todo mucho más cómodo y creo que me vendrá bien para mantener o subir mi rendimiento deportivo».

«Ahora mismo lo que tengo son muchas ganas de competir, volver a sentir esa adrenalina. Ojalá cuando lo hagamos pueda estar en mis tiempos y que todo fluya a partir de ahí»

Y es que así está un poco todo el deporte mundial, que ha ido arrancando poco a poco, pero hay disciplinas y categorías a las que les está costando mucho más recuperar parte de la normalidad perdida por culpa de la pandemia del coronavirus. «A ver si no hay más inconvenientes», nos cuenta la protagonista.

El Nacional de noviembre, gran objetivo

De cara a lo que viene por delante, lo prioritario para ella ahora mismo es «bajar» sus marcas de piscina corta en el próximo Nacional que tendrá lugar, si nada lo impide, en Castellón en el mes noviembre. Y que será la primera gran cita para los nadadores españoles después del parón causado por la pandemia.

Y es que este deporte ha sido de los más afectados por el parón, por la cuarentena y el confinamiento, ya que es un deporte que necesita el agua y ha sido imposible entrenarlo de forma eficaz en casa. «Han sido meses muy duros. Hemos entrenado como hemos podido en casa, todos los días, pero en la natación ha sido muy difícil mantener nuestra rutina de entrenamiento», cuenta a Yo Soy Noticia.

Sigue añadiendo que «el momento de volver ha sido como empezar de cero. Hay que tener en cuenta que cuando paramos una semana ya lo notamos, así que después de tres meses sin entrar en la piscina se notó mucho», lamenta todavía cuando ya lleva bastante tiempo entrenando en esta nueva situación.

Y aunque se ha convertido en un pilar sobre el que construir el futuro de la natación valenciana y española, no piensa demasiado en ello.

«No me siento con un exceso de responsabilidad. Hago esto porque me gusta y disfruto mucho haciéndolo. Cuanto más te relajas y menos piensas en ello, mejor salen las cosas»

Aunque, eso sí, en el fondo sí reconoce que hay ciertos momentos en los que es «inevitable sentir cierta responsabilidad, aunque como ya he dicho intento no hacerlo».

La influencia de Mireia Belmonte

Hablando de responsabilidad, de presión y de éxitos, sale a colación el nombre de la gran figura de la natación española de la última década, Mireia Belmonte, poseedora de cuatro medallas olímpicas.

«Es un gran referente y ha hecho mucho por nuestro deporte. Ha aparecido mucho en los medios y gracias a ello la natación ha cobrado más importancia»

De hecho, tiene claro que la influencia de Belmonte ha provocado que «muchos niños y niñas se animen a nadar desde muy pequeñitos».

Y, por último, también ha querido dejar claro la ilusión que siente por estar dentro del Proyecto FER. «Para mí es una gran oportunidad y estoy muy agradecida de estar dentro de este gran equipo. Me están ayudando todo lo que pueden  y eso lo agradezco mucho. Además, así me animan a seguir adelante y a ni tirar nunca la toalla».

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