El ciclismo valenciano goza de buena salud. Cada día son más los corredores que pueden codearse entre los verdaderos profesionales, como es el caso de Sebastián Mora, Felipe Orts, Óscar Cabedo, Joan Bou, Alba Teruel o Alejandro Martínez Chorro. Todos ellos son ciclistas de diversas modalidades que están situando a la Comunidad Valenciana como una verdadera cuna de talentos.

El caso de Alejandro Martínez Chorro nos lleva a San Vicente del Raspeig, donde se ha criado el velocista nacido en 1998 que se ha ganado el derecho a ser un habitual en la selección española de ciclismo en pista, lo que le permite ser profesional.

“En España la pista está un poco abandonada, siendo una de las modalidades que más medallas olímpicas da y ha dado”. “Es una pena que haya esa falta de afición en los velódromos porque crearía más cantera y habría más gente con nosotros”, afirma a este periódico el corredor alicantino. “Los que estamos en la selección nos sentimos bastante arropados”, añade.

En otros lugares como Gran Bretaña o Bélgica se vive con otra intensidad este deporte. “En la Copa del Mundo de Glasgow había una cola tremenda para entrar al velódromo, también para acudir a ver al Celtic. Son diferentes formas de ver los deportes. Aquí el deporte rey es el fútbol, eso no lo podemos cambiar”, cuenta.

En España vemos un claro enfoque hacia la carretera, por eso competiciones como la Vuelta o el Tour tienen tanta repercusión, mientras que las grandes citas de pista están un tanto olvidadas. “Se echa un poco en falta esa gente que hay en la carretera pero al final la gente que viene se agradece un montón, cuando estamos ahí sentimos el calor”, afirma.

Alejandro Martínez Chorro en el Mundial de China 2017 / Proyecto FER

La importancia de las becas y los patrocinadores

No es sencillo poder ganarse la vida con este deporte, por eso Martínez Chorro lleva muchos años trabajando muy duro para poder conseguir esa oportunidad de la que disfruta actualmente. “Nosotros tenemos nuestros patrocinadores. Cuesta conseguirlos, pero una vez se consiguen y se consolidan te echan una mano bastante importante”.

No debemos olvidar que al tratarse de un deporte olímpico tienen la posibilidad de optar a las becas ADO que cada año tienen la opción de coger en el Mundial. Para ello, hasta ahora debían firmar un puesto entre los doce primeros y en función del resultado obtendrían una compensación económica u otra.

Gracias a becas como el Proyecto FER puedo estar enfocado al 100% a la bici”.

Es probable que sin este tipo de ayudas se hubiera tenido que replantear su continuidad en el ciclismo, puesto que es muy complicado dedicarse a tiempo completo a este deporte sin el apoyo de los patrocinadores. También está la vía de unirse a un equipo profesional de pista pero en España apenas encontramos en la actualidad.

Tokio ya es un objetivo

El sueño de la gran mayoría de deportistas es poder competir en unos Juegos Olímpicos. En ese sentido, Alejandro Martínez Chorro no iba a ser una excepción. Siempre ha querido formar parte del combinado nacional en el gran evento deportivo. Lleva trabajando muy duro y quiere tener la oportunidad de medirse a las grandes estrellas de la pista en la capital japonesa.

Parecía un sueño estar en Tokio y ahora es nuestro objetivo”.

A sus 19 años ya ha competido en todas las pruebas que se disputan a nivel internacional, a excepción de los Juegos. “Hasta que no lo consiga no creo que pare”, apunta.

En agosto empieza el ranking clasificatorio y a diferencia del mundial, donde acuden 16 o 17 equipos, a Tokio solo irán ocho. “Intentar estar en Tokio, en la velocidad por equipos, va a ser una auténtica guerra”, afirma.

Durante los últimos meses de 2017 bajó algo de peso y eso le ha pasado factura en las pruebas internacionales. Sin embargo, poco a poco va cogiendo su ritmo y cada vez está alcanzado un buen punto de forma, como pudo sentir en la última prueba de la Copa de España, donde se sintió francamente bien.

Ahora prepara con mimo la cita mundialista que se celebrará del 28 de febrero al 4 de marzo en Apeldoorn (Países Bajos). Correrá en la modalidad de velocidad por equipos y es para él, el gran objetivo del año. “Llegamos en un buen momento de forma los tres componentes”, apunta.

Alejandro Martínez Chorro luciendo el maillot de su equipo

El nivel en la Comunidad Valenciana no deja de crecer

Alejandro Martínez Chorro no solo se dedica a competir, sino que también le gusta acercarse a compartir parte de su tiempo con los ciclistas más jóvenes de la Comunidad. “Siempre que puedo intento estar presente en competiciones minoritarias para apoyar y que vea la gente que hay salida. Parece que no pero con preparación se están dando oportunidades”, señala.

La cantera valenciana siempre da muy buenos ciclistas en casi todas las modalidades y yo creo que eso es lo más importante”.

Una de las características que más destaca de cuando acudió a una competición de la Liga de Pista de la Comunidad Valenciana es que ha subido radicalmente el número de participantes, síntoma de que se está realizando un gran trabajo con la base. “Lo que más me gusta es ver a la gente animada y que sube a correr al velódromo. He visto algún que otro detalle de calidad en los cadetes”, recuerda de su visita. “Ir a los velódromos y ver cada vez más gente, y que te conozcan, es una satisfacción enorme”, finaliza.

Iker Bonillo (izquierda) y Alejandro Martínez Chorro (derecha) en la Liga de Pista / Facebook

En cuanto a los juveniles, apunta dos nombres de su club, el Ginestar – ULB Sports, Alejandro Gregorio y Sergi Mora. En determinadas ocasiones entrena con el segundo, sobre el que espera que esté en el europeo de su categoría. “Tiene bastante calidad. El año pasado se vio en una situación muy buena. Ahora está un poquito por debajo de su tiempo, no le está acabando de gustar pero yo sé que acabará cogiendo el punto”, apunta sobre el ciclista de Favara.

Al terminar su segundo año de juveniles tomó la decisión de dar el salto a la categoría élite siendo sub23 -continúa siéndolo-. Uno de los motivos se debe a que en categoría sub23 solo hay Europeo, por eso la mayoría de ciclistas de estas edades corren con los élites para poder disputar el Mundial.

Era una oportunidad de entrar en la selección absoluta y yo directamente la cogí. Nunca he pensado en parar de crecer ni ir poco a poco, quise ir directamente a lo máximo, pasar a ser profesional en ciclismo en pista. Correr con los mejores del mundo sabía que me iba dar el nivel al que yo quería llegar”, cuenta. “Cuanto antes empieces a correr con ellos antes estarás a su nivel”, finaliza.

Así comienza a forjarse la carrera de un hombre que quiere dejar en la historia del ciclismo.

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