Lidón Muñoz del Campo (3 de diciembre de 1995, Castellón de la Plana) ha saltado a los grandes titulares de los medios de comunicación.

Lo ha hecho por sus méritos deportivos, que son muchos y muy buenos en este arranque de la temporada de natación, un año que es realmente especial porque hay un objetivo fijo en la mente de todos los deportistas, Tokio 2020, una cita que la valenciana no se quiere perder por nada del mundo. “Estar allí lo es todo. No hay más”.

Disfrutando del momento

Viene de brillar a lo grande en el Nacional de Piscina Corta de Gijón el pasado fin de semana, donde sacó tres oros y varios récords de España junto a su equipo, el CN Sant Andreu. “Estoy valorando mucho todo lo sucedido porque realmente fue un campeonato donde todo salió prácticamente perfecto. En el fondo, sé que eso no siempre va a ser así, por lo tanto, estoy disfrutando mucho de este momento”, ha explicado a Yo Soy Noticia la protagonista.

Y eso que ella misma reconoce que se plantó en la ciudad asturiana sin saber muy bien “cómo estaba” por el hecho de haber bajado de entrenar en altura. “Cuando vuelves justo para competir las sensaciones son un poco extrañas, así que intenté olvidarme de eso y me centré en las ganas de competir que tenía”.

Sin embargo, sí cuenta que las primeras semanas de la temporada ya fueron realmente buenas para ella. “Empecé muy bien la temporada en las competiciones de la ISL habiendo entrenado pocas semanas. Ahora que llevamos unos meses, puedo decir que el trabajo que hemos hecho ha sido muy bueno porque me ha llevado a competir mejor nunca”.

Esto es algo que ha demostrado en Gijón, donde ha volado sobre la piscina y, por eso se postula como una fija en el equipo español de Tokio 2020.

No estará en el Europeo

Pese a este buen momento, no va a cambiar en nada su calendario y no estará en el próximo Campeonato de Europa de Glasgow.

“Antes de empezar la temporada ya teníamos el calendario claro. Estaba decidido que ninguno de mi grupo de entrenamiento iríamos al Campeonato de Europa, pasara lo que pasase, porque nuestra preparación va enfocada a una competición que hay en Amsterdam el fin de semana siguiente del Europeo, y ahí es donde tenemos la primera oportunidad para hacer la mínima de los Juegos”.

Aunque, viéndose en este momento de forma, lo lamenta con la boca pequeña. “Es una pena, pero al ser tan seguido, un campeonato largo y sobre todo por el cambio de piscina de 25 a 50 metros creemos que es mejor centrarnos desde ya en esa cita de Amsterdam”.

Respecto a esas mínimas de cara a Tokio, Lidón tiene claro que las dos pruebas que pueden llevarla hasta allí son “el 50 y el 100 estilo libre”, y como el objetivo es lograr la clasificación no quiere pensar más allá. “Yo soy de no crearme expectativas antes de una competición, por lo tanto, seguro que tampoco lo voy a hacer con Tokio, que además todavía no estoy clasificada”, resume sabiendo que tendrá tres grandes oportunidades de conseguirlo.

“Este ha sido el mejor campeonato de piscina de 25 metros que he hecho hasta ahora”

Sobre su evolución como nadadora y deportista, tiene claro que el esfuerzo de todos estos últimos años está dando resultado. “Llevo 4 años haciendo un buen trabajo con mis entrenadores y mi equipo de apoyo, porque voy mejorando continuamente y siempre seguimos buscando cosas para mejorar. De momento es el mejor campeonato de piscina de 25 metros que he hecho hasta ahora. Esperemos que en el resto de la temporada también consigamos tan buenos resultados”.

Y es que la natación es un deporte complicado, especialmente para el sector femenino, que se ha visto ensombrecido por la legendaria figura de Mireia Belmonte, campeona olímpica y mundial. Por eso, para hacerse un hueco y poder seguir en la élite, es fundamental el apoyo de programas como el Proyecto FER, que apadrina a Lidón Muñoz.

“Es algo que es vital. Nuestro deporte, a pesar de ser el primero o el segundo más visto de los Juegos Olímpicos, no nos da para vivir, por lo tanto tampoco podemos costearnos las herramientas que necesitamos para mejorar nuestro rendimiento. Además, a aquellos que podrían proporcionarnos ciertas ayudas les cuesta reconocer el trabajo bien hecho, y nunca creen que sea merecedor de ellos».

Nada de eso ocurre con el Proyecto FER a tus espaldas. Ellos confiaron en mí desde el primer momento y me ayudan muchísimo a progresar cada año. Se lo agradeceré eternamente”, concluye.

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