Por una parte, la judoca Ana Pérez Box disputa este miércoles, 5 de mayo, el Grand Slam de Kazán, el penúltimo evento puntuable de cara a los Juegos de Tokio (el último y definitivo será el Campeonato del Mundo, certamen que se celebrará en Budapest del 6 al 12 de junio).

Por otra, Polina Berezina se adentra en la tercera de las cuatro Copas del Mundo que van a conceder tres pasaportes olímpicos. Esta Copa del Mundo se disputa el próximo fin de semana en Bakú, Azerbaiyán.

Ana Pérez acaricia su presencia en Tokio

La judoca alicantina, de 25 años, está a punto de alcanzar la meta. Ya vislumbra el objetivo. Todo lo que no sea conseguir el pasaporte para los Juegos de este próximo verano sería una monumental sorpresa. La deportista FER (menos 52 kg) ocupa la duodécima plaza en el ranking olímpico.

Recordemos que, de cada categoría de peso, las 18 mejores alcanzan el preciado pasaporte olímpico. Además, dentro de esas 18, sólo puede haber una representante por país. El halagüeño escenario para Ana Pérez se completa con la clara ventaja que la judoca alicantina mantiene sobre la madrileña Estrella López Sheriff.

La diferencia entre ambas, de 1000 puntos, es prácticamente insalvable a falta de dos eventos puntuables.

Este Grand Slam de Kazán va a representar la quinta competición para Ana Pérez Box desde que arrancó 2021. La judoca FER protagonizó discretas actuaciones en los tres primeros torneos del año. No brilló ni en el Master de Doha, ni en el Grand Slam de Tel Aviv ni en el Grand Slam de Georgia.

Sin embargo, mejoró sensiblemente sus prestaciones en el Campeonato de Europa, certamen celebrado el pasado 16 de abril en Lisboa, y en el que Ana Pérez rozó la medalla de bronce. Es decir, la deportista alicantina describe una trayectoria ascendente.

Sólo le falta volver a un podio internacional, hito que no consigue desde noviembre de 2019, momento en que fue plata en el Grand Prix de Perth, Australia, tras perder en la final ante la rusa Kuziutina.

Polina, sin margen de error

Obligada a la perfección. Sin opción para cometer más errores. La dureza de la gimnasia rítmica no sólo se plasma en el esfuerzo que conlleva, en la exigencia de sus entrenamientos, en la salvaje competencia internacional o en la necesidad de tener una mente privilegiada. También, en la inclemencia del proceso clasificatorio para Tokio.

Sólo 20 gimnastas competirán en la modalidad individual de los Juegos Olímpicos. Tras los 16 pasaportes repartidos en el Mundial de Bakú de 2019, sólo quedan cuatro billetes por asignar. Tres de esas cuatro plazas se distribuyen tras las cuatro Copas del Mundo de esta primavera. Serán para las tres más regulares a la conclusión de estos cuatro torneos.

Eso sí, cada gimnasta puede descartar el peor resultado, la peor Copa del Mundo. De momento, ya se han desarrollado dos, la de Sofía y la de Tashkent. Faltan otras dos por celebrarse: Bakú, este próximo fin de semana, y Pesaro, del 28 al 30 de mayo.

Polina Berezina, de 23 años, estuvo correcta en Sofia. Fue la sexta clasificada entre las aspirantes a los Juegos. Sin embargo, se complicó seriamente su sueño olímpico tras su paso por Tashkent, donde acabó décima tras sufrir, especialmente, en los ejercicios de aro y cinta.

Es decir, si quiere llegar con opciones, más o menos serias, a la última Copa del Mundo, la de Pesaro a finales de mayo, Polina Berezina ha de alcanzar la excelencia este fin de semana en Bakú. No obstante, si la deportista FER no puede conseguir su pase a Tokio vía Copas del Mundo, todavía dispondría de una última oportunidad. Esta postrera opción pasa por el Campeonato de Europa, fijado a mediados de junio en Bulgaria.

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