Sorprendió a propios y extraños al clasificarse para el Campeonato del Mundo absoluto de Portugal, en el que fue octava en el K2-1000m con solo 18 años. Una hazaña que confirmaba el gran trabajo que venía realizando en los últimos años, siendo también 13ª en el K2-500m del Campeonato del Mundo Sub23 celebrado en Bulgaria. Ambas competiciones tuvieron lugar en un 2018 inolvidable que la cargó de esperanzas para el futuro.

Tras estos grandes resultados se encuentra la valenciana Bárbara Pardo (08-12-1999, Antella) que inició su andadura en el piragüismo casi de casualidad cuando tenía 12 años y decidió apuntarse, junto a sus amigas, a unos cursos de verano que la catapultaron a mostrar todo su esfuerzo y sacrificio que la han guiado a ser internacional.

En aquella época le gustaba mucho probar diferentes deportes pero vivir en Antella fue determinante para decantarse por uno de ellos. «En mi pueblo hay bastante tradición y con el río que tenemos es bastante frecuente practicarlo. Como me gustó me animé a ello pero no era algo que tuviese en mente cuando era pequeña”, asegura la deportista del Proyecto FER.

Otro de los grandes motivos por los que decidió practicar a diario el piragüismo fue por todo lo que le aporta como persona. “Transmite unos valores para la vida cotidiana que en la calle o en casa no llegas a aprenderlos. Lleva mucho sacrificio porque un día de invierno meterte en el río a las 8 de la mañana con el frío que hace no es lo que más te apetece”.

Su constancia y sacrificio que la llevan a dar el máximo en cada prueba, como ella asegura, la han permitido crecer desde la humildad en su Antella natal hasta el Centro de Alto Rendimiento de Sevilla, donde permanece desde 2017 y actualmente entrena con el equipo nacional Sub23. La aventura por la capital de Andalucía le ha abierto las puertas a dar el salto de calidad que ella esperaba, firmando un 2018 para enmarcar, aunque avisa de que esta temporada espera superar esos registros.

El piragüismo, referente español en los Juegos Olímpicos

Cada cuatro años, con motivo de los Juegos Olímpicos el piragüismo se pone de moda al ver un medallero que brilla con luz propia para el deporte español. Los nombres de David Cal (1 oro y 4 platas) y de Saúl Craviotto (2 oros, 1 plata y 1 bronce) salen a relucir en la gran cita señalada, aunque pese al gran empuje que pueden dar a esta modalidad continúa sin ser puntera en cuanto a practicantes en España.

«Es un deporte minoritario y no tiene mucha visibilidad. Ahora con el patrocinio de LaLiga4Sports se le está dando visibilidad con el seguimiento de las competiciones. Gente como Saúl que hace por promocionarlo y con las medallas olímpicas de Río va creciendo pero aún nos queda para llegar a la altura de otros deportes”.

De Craviotto también le llama la atención su “capacidad de haber podido conseguir las medallas en los Juegos olímpicos, haber alcanzado la gloria que es el oro olímpico y querer seguir siendo ambicioso. Su constante les ha llevado al máximo”.

También cabe señalar la figura de Teresa Portela, la gran aclamada piragüista, que lleva cinco Juegos disputados y se prepara para un nuevo desafío. “Es muy admirable, no es nada fácil. Que con 36 años siga estando ahí, dando caña y que luche por estar en sus sextos Juegos es una auténtica pasada”. Desde Sydney 2000 hasta Río 2016 y con posibilidades de estar en Tokio 2020, una trayectoria al alcance de muy pocos deportistas.

La presencia de Portela ha dado un empuje a que más mujeres se animen a practicar el piragüismo y así seguir luchando por la igualdad en el deporte.

La disciplina hacia la cima

Cuando tenía seis años se aventuró en el mundo de la música, en el cual se animó a tocar el clarinete y continúa haciéndolo en sus ratos libres. “Me gusta mucho la música y sigo vinculada a ella, siempre que puedo voy a cualquier ensayo. Cuando me apunté a piragüismo tuve que decidir dejar la música como un hobbie”.

Además, está estudiando a distancia Criminología, un profesión que admira pero de la que el primer día le dijeron: «Qué sepáis que esto no es el CSI que aparece en la tele«. Pese a ello, ella tiene claro que es una buena labor a desempeñar para el futuro, aunque también baraja la posibilidad de presentarse a unas oposiciones para Policía Nacional.

Esa implicación para aprovechar cada hueco que tiene disponible la han llevado a ser muy organizada y disciplinada, un aspecto esencial a la hora de compaginar los estudios con el deporte de élite. Todo ello ayuda a poder ingresar en el prestigioso programa valenciano de becas deportivas que ofrece la Fundación Trinidad Alfonso con el Proyecto FER.

El Proyecto FER ha dado una cantidad económica bastante buena para el nivel en el que estoy y poder afrontar los pagos como los Selectivos, los viajes a casa… Sin ellos no podría hacerlos tan a menudo como los hago

Esta iniciativa impulsada por Juan Roig le ha permitido, como apunta, poder participar en más competiciones, gracias a la ayuda que ofrece, debido a que la Real Federación Española de Piragüismo tan solo cubre los mundiales, mientras que los Europeos no. «Al principio, si no estás en un equipo nacional te lo tienes que pagar todo”.

No es sencillo progresar a nivel internacional sin apoyos, así que al margen de competir tiene que estar pendiente de ver si van saliendo ayudas para impulsarla a continuar mejorando y poder ganarse un nombre en este deporte. Su próximo gran cita será del 15 al 17 de mayo con el Selectivo para las pruebas internacionales Sub23 en Pontevedra (Galicia). ¿Logrará mejorar los resultados de 2018?

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