Las lesiones forman parte de la vida de los deportistas. Esto es así desde que el mundo es mundo, y hemos visto y conocemos cientos de casos que las lesiones acaban con carreras profesionales de grandes estrellas o de futuras promesas. Y una de las más comunes es la lesión de rodilla, una articulación que sufre como ninguna otra el desgaste del deportista, pues tiene que soportar una gran carga.

Esto es algo que sabe bien el judoca alicantino Salvador Cases, de apenas 20 años pero que ya ha podido comprobar por sí mismo lo duro que es superar una lesión de rodilla, en su caso la derecha.

Él tuvo que pasar por el quirófano hace un año, sin embargo, ha demostrado una gran entereza y una gran fe en sí mismo para recuperarse en tiempo récord, acortar plazos y mirar hacia delante, demostrando que el amor por su deporte puede superar cualquier barrera.

Regreso con fuerza

Después de una intensa recuperación, volvió a la competición durante el pasado mes de julio y, desde entonces, Cases ha ido recuperando su mejor nivel. Ya en su primera competición no desentonó y demostró mucho de lo que vale tanto en Budapest (Hungría) como en Zagreb (Croacia), sus dos primeros Grand Prix disputados.

Sin embargo, su primera medalla internacional tras la grave lesión ya ha llegado y aunque lo ha hecho en una competición de menos rango como es la Copa del Mundo de Luxemburgo -en la categoría de menos de 73 kilos-, ha servido para volver a comprobar que este deportista que forma parte del Proyecto FER es un valor al alza y alguien a quien seguir muy de cerca durante los próximos años.

Seguro que este resultado le va a dar mucha confianza de cara a su futuro y más en un momento en el que ha visto como se ha quedado fuera del próximo Europeo sub-23, que se disputará a primeros de noviembre en Rusia, debido a no haber podido competir casi nada durante esta temporada y no haber acumulado puntos en el ranking nacional.

De esta forma, aunque se perderá la gran cita del año para los judocas de su categoría, se lleva esta medalla en Luxemburgo que le permite terminar el curso con una alegría, una sonrisa y toneladas de ilusión. El futuro ya es presente para Salvador Cases.

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