Se oficializó la noticia hace apenas unos días. La emblemática prueba de los 50 kilómetros marcha se despide del calendario olímpico después de los Juegos de Tokio, una noticia que demuestra las dificultades por las que está pasando esta disciplina, que sigue al rebufo de otras pruebas del atletismo que acaparan toda la atención.

Así se ve desde fuera y así lo sienten desde dentro los propios protagonistas. Lo explica perfectamente el deportista del Proyecto FER Eloy Hornero (14 de marzo del 2000, Castellón de la Plana), un joven de veinte años que intenta abrirse paso dentro de una prueba que no pasa por su mejor momento.

«Los marchadores españoles han cosechado grandes resultados internacionales y no se les reconoce ni la mitad que si se consiguen en otras pruebas»

La difícil situación de la marcha

Para corroborar esto, lo ejemplifica con lo sucedido hace no mucho tiempo. «Mira, en el último Europeo de ruta de marcha se consiguieron medallas tanto individuales como por equipos. Y en todas las categorías, desde júnior a absoluto y nadie dijo nada de todo lo conseguido».

Y eso que es perfectamente consciente de que la marcha atlética es, seguramente, la prueba que más éxito ha dado al deporte patrio en las últimas décadas, con referentes como Jesús Ángel García Bragado, veterano y referente de tantos y tantos jóvenes, Valentín Massana, María Vasco o más recientemente Miguel Ángel López o Álvaro Martín. 

«Es muy complicado alcanzar el nivel al que ellos llegaron, tanto en chicos como en chicas, pero ojalá algún día pueda aspirar a algo de lo que han estado logrando todos estos años», cuenta a Yo Soy Noticia el deportista del Playas de Castellón.

Sobre la supresión de los 50 kilómetros marcha del programa olímpico, asume que era algo que iba a terminar sucediendo más tarde o más temprano.

«Estaba claro, sobre todo cuando nos dijeron que tenían pensado modificar la distancia. Ocupaba mucho espacio televisivo. Yo no digo que no debamos adaptarnos a los nuevos tiempos pero no con estas justificaciones»

Por eso siente que el futuro de la marcha no es muy esperanzador, al menos en cuanto a lo que España se refiere. «No vamos muy bien encaminados, esa es la realidad. Si con los logros conseguidos por los marchadores que hemos tenido y que tenemos la cosa no ha ido a mejor, difícil será de cara al futuro«, reflexiona sobre ello en un momento en el que la crisis sanitaria del coronavirus se está llevando tantas cosas por delante.

Un 2020 lleno de obstáculos

«Este 2020 ya no empezó bien para mí, con un par de cambios de entrenadores, con diferentes adaptaciones, con la pandemia después. Y después tuve un accidente en la montaña con la bici. Recibí un golpe en la cabeza y tuve que dejar de hacer cualquier deporte durante un mes, así que me costó coger a la temporada a falta de un mes para el Nacional«.

Sin embargo, todo eso ya parece cosa de un pasado reciente porque nos cuenta que ha encontrado «a la entrenadora ideal» y que están compenetrándose bastante bien.

Eso sí, respecto a lo que venga por delante, todo dependerá de la evolución de la pandemia. «Ahora mismo estamos preocupados por los posibles aplazamientos que pueda haber. No sabemos si habrá un calendario fijo o no, eso es un problema para nosotros. Y estamos viendo que otros deporte con más contacto y más gente sí siguen en pie por una cuestión de dinero», reflexiona.

Al menos, durante la pandemia ha contado con el apoyo del Proyecto FER, que ha sido muy importante para él, además de un gran orgullo. 

«Para mí es un sueño ser un deportista FER. Les agradezco todo el apoyo que me han dado siempre y la ayuda para poder competir internacionalmente»

Fotos: Eloy Hornero y Playas de Castellón.

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