Enrique Herreros (Valencia, 15 de septiembre de 1999) es uno de los mejores atletas valencianos de la actualidad. Pese a su juventud, es una realidad del mediofondo nacional y va tras los pasos de su entrenador, el fabuloso José Antonio Redolat, quien llegó a correr los 1.500 metros en 3:31, un tiempo que todavía ve lejano Herreros. «De momento la diferencia es mucha, queda camino por recorrer, pero voy mejorando sus tiempos a su edad», avisa.

Y es que pocas cosas motivan más que el hecho de tener el referente y el ídolo en casa, a su lado. «Eso es algo que pienso más a largo plazo, todavía lo tengo lejos», bromea sobre esa posibilidad que más de una vez habrá salido en sus conversaciones diarias.

Pretende llegar a ello con constancia y con trabajo, además de con el talento natural que trae de serie. Y tiene más ganas que nunca, porque este confinamiento no le ha restado ni un mínimo de intensidad.

«Yo voy a entrenar cada día para ser el mejor atleta posible, me da igual que la próxima competición sea en tres meses o en año y medio. Quiero estar lo mejor preparado posible para cuando me toque dar el máximo»

La temporada 2021, muy importante

Así que por el momento no piensa en cuándo volverá a competir por primera vez. No quiere perder ese valioso tiempo y se dedica a hacer lo que mejor sabe, que es entrenar muy duro. «Es muy complicado poder decir algo u opinar respecto a cuándo podremos competir. Hay mucha incertidumbre. Si se hace algo en agosto o primeros de septiembre, creo que prepararé algo, pero si es después no creo porque ya prefiero centrarme en la próxima temporada, que va a ser muy importante«.

Considera que no deben volverse locos si este es un año perdido. «No hay que perder la cabeza, esta es una situación muy delicada, nadie la esperaba y ha tocado adaptarse. Lo prioritario ahora mismo es la salud y lo demás ya vendrá», explica a Yo Soy Noticia el atleta valenciano, sexto en el último Europeo sub-23 en Suecia, además de campeón de España de la categoría en el año 2019.

Lesionado en la temporada de pista cubierta esta pasada temporada, reconoce que le ha venido bien el aplazamiento del Mundial de Pista Cubierta. «Era el gran objetivo de esta temporada, así que lo intentaremos el año que viene. Creo que puedo conseguir la mínima, y la pista cubierta será muy importante en 2021, con Europeo, Mundial y siendo decisiva de cara a la clasificación para los Juegos».

Dentro de la desgracia de todo lo ocurrido con la pandemia del coronavirus, las suspensión de la cita olímpica también le puede venir bien a Enrique Herreros, todavía muy joven y en fase de crecimiento.

«Este año hubiera tenido muy pocas posibilidades de ir a los Juegos, así que creo que el año que viene tendré algunas más, sobre todo porque tendré encima  un mayor número de entrenamientos»

Tokio, reto complicado pero no imposible

Es algo que tiene claro, aunque con matices, porque «la mínima está muy cara. Hay que bajar de 3:35.00, pero también está la posibilidad de conseguirlo a través del ránking por puntos, es decir, hay que intentar hacer cinco o seis competiciones de nivel, en torno a 3:36 o 3:37, aunque luego hay otro problema y es que solamente van tres por país y habrá que ver cómo está cada uno», reflexiona.

Esas competiciones las puede lograr en la temporada de pista cubierta, a la que dará mucha importancia, pues confía en estar compitiendo tanto en el Campeonato de Europa como en el del mundo, a pesar de que entre ambos eventos solamente habrá una semana y media de diferencia. «Cuando llegas a una competición tan grande siempre estás preparado para darlo todo. Haremos el Europeo a tope, un breve descanso y luego al Mundial a tope también», explica valiente como es él.

Y por eso no ha perdonado ni un entrenamiento durante todos estos días de confinamiento. «Yo no he salido a la calle ni un solo día, cuando nos ha hecho falta algo ha salido mi padre», va contando sobre todos estos días. «Ahora sí que ya he salido a correr en la calle», donde también ha experimentado esa triste noticia de ser mirado mal por salir en un horario diferente al resto de personas, algo que tiene permitido por ser deportista de alto nivel.

«Un conductor de autobús me miró mal y la guardia civil me paró tres o cuatro veces, pero sin problemas al enseñarles los papeles de que soy deportista de alto nivel»

Descartó la idea de comprarse una cinta de correr y ha estado utilizando una bicicleta estática y unas pesas, un material de gran calidad que le cedió el Proyecto FER. «Me he centrado mucho en hacer trabajo de fuerza para no perder masa muscular con la inactividad y también algo de cardio», cuenta.

Aunque sí reconoce que durante unos días estuvo valorando la posibilidad de adquirir la mencionada cinta de correr, pero no terminó de convencerse. «Me di cuenta de que la que me podían traer no era de la velocidad que yo necesitaba y lo que podía trabajar con otra cinta lo podía suplir con la bici».

Además de agradecer al Proyecto FER todo el tema del material, no quiere cerrar la charla sin explicar la gran importancia que tiene este programa en su desarrollo como deportista, tanto a nivel mediático como económico.

«Nos ayuda por las dos vertientes, es fundamental para promocionarnos y darnos a conocer y también para afrontar todo con más calma, porque sabemos que tenemos ese apoyo económico de fondo que es clave para nosotros»

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