Alcanzar el sueño olímpico es sin duda el mayor logro deportivo de la carrera de cualquier deportista, pero más si cabe de un judoca, que tiene en las olimpiadas el colofón a su carrera y el reconocimiento del mundo del deporte a una trayectoria muchas veces en la sombra, hasta que llega el momento del combate por lograr un metal.

Por mucho que hubiera algunas ausencias (la francesa Buchard, la japonesa Uta, la italiana Giuffrida o la kosovar Kelmendi), la plata mundial conquistada por Ana Pérez Box es un hito grandioso. Ya no sólo por lo que representa y significa; también, por la forma con la que la ha logrado: con una autoridad incontestable, con una superioridad manifiesta en casi todos los combates que ha disputado. De esta forma, la judoca alicantina, de 25 años, certifica su pasaporte olímpico.

Ana Pérez Box: «A las olimpiadas voy a por el oro, si no es a ganar no sé a que vamos a ir. La intención es sin duda poder estar en la final».

Es un año complicado y por eso «sabe mucho mejor lo que hemos conseguido. Sin duda alguna creo que estoy en el mejor momento de mi carrera y vivir unos juegos es un sueño hecho realidad. Al final trabajamos mucho y muy duro durante mucho tiempo para intentar llegar a una cita como esta», nos cuenta la subcampeona mundial.

Es momento de forma es para la valenciana un motivo más para llegar con seguridad a Tokio. A las olimpiadas «voy a por el oro, si no es a ganar no sé a que vamos a ir. La intención es sin duda poder estar en la final, no va a ser fácil pero creo que tengo opciones de poder conseguirlo», reconoce Ana.

Julia Figueroa estará en sus segundas olimpiadas

La judoca nacida en Córdoba, pero formada deportivamente en la Comunitat Valenciana, ha disputado cinco eventos desde que arrancó 2021. Y en tres de ellos, ha ascendido al podio. El éxito alcanzado en el certamen mundialista resultó casi inmaculado. Figueroa ganó los tres primeros combates por ippon. Perdió en semifinales, y en el combate definitivo por el podio, superó a su rival, la argentina Keisy Perafan, con enorme autoridad. 

Julia Figueroa: «El apoyo del Proyecto FER fue determinante para tomar esa decisión, nos permite poder entrenar y estar centradas sólo en nuestra carrera deportiva».

Esta será la segunda oportunidad para Julia de estar en una olimpiada «y espero que se dé mejor que Río. Sin duda me encuentro mejor, tengo más experiencia y el mundial ha confirmado que estamos en el camino correcto. El objetivo sin lugar a dudas es traer a casa una medalla», comenta la andaluza.

Figueroa lo tiene claro: «vine a Valencia porque junto con Madrid es el único sitio para crecer en el judo de alta competición, y el apoyo del Proyecto FER fue determinante para tomar esa decisión. Estar aquí con ellos nos permite poder entrenar y estar centradas sólo en nuestra carrera deportiva, y al final eso es lo que provoca que los deportistas, no sólo los judocas, saquemos nuestro mejor rendimiento», concluye la cordobesa, que llegó hace once años a Valencia.

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