Hay que tener imaginación para dedicarse a la escalada, hay que tener una mente diferente a la de los demás para mirar hacia arriba y no hacia delante. Y eso es lo que siempre ha experimentado la joven Lucía Sempere (27 de mayo de 2004, Valencia), quien ya trepaba por los muebles de su casa antes de aprender a caminar. «Creo que en ese momento yo ya sabía que quería ser escaladora«, cuenta la deportista del Proyecto FER.

Ahora, cerca de sus 18 años ya casi se la puede considerar como una experta en la materia, pues lleva más de una década entrenando como una profesional. «A los seis años empecé a entrenar en serio», recuerda sobre sus inicios en un deporte minoritario pero que se va ganando su espacio con el paso de los años.

«Me subí a mi primer rocódromo con apenas dos años. Cuando la mayoría de niños empiezan a correr y jugar con un balón, yo ya estaba a dos metros del suelo»

Ha contado varias veces la historia, pero la recuerda con mucha ternura. «Fui a un parque de bomberos en el que trabaja mi tío, lo vi y me dijeron de probar. En unos minutos tuvo que cogerme de los tobillos mi padre porque ya estaba escalando», bromea.

La escalada, siempre presente

En ese momento todos se dieron cuenta de que a ella le gustaba mucho lo de la escalada y se pusieron manos a la obra para buscar un sitio en el que Lucía Sempere pudiera jugar y disfrutar de esa afición. «Estuvimos mirando rocódromos, no para entrenar, sino para que yo pudiera jugar y divertirme, pero la mayoría nos cerraban las puertas al ser tan pequeña. Hasta que dimos con uno, Vents de Muntanya, en el que sí que me aceptaron y donde pasé unos años así, descubriendo el deporte jugando», sigue contando.

«A los seis años ya empecé a entrenar aunque tuvo que empezar a entrenarme mi padre», continúa explicando.

«Mi padre se sacó un curso de escalada al que yo no podía ir para poder enseñármelo a mí. A los siete años ya hice mi primera competición y fue en ese momento cuando me di cuenta de que lo que yo quería era eso»

Esos recuerdos de infancia se mezclan con otros no tan agradables. «La escalada no es un deporte como el fútbol. Si haces fútbol eres genial, el mejor, pero si haces escalada la gente te pregunta eso qué es«, explica a Yo Soy Noticia Sempere. «La gente me miraba raro en el colegio y en el instituto cuando les decía que yo era escaladora».

Pero vaya sí lo era. Desde los seis años entrenando, pronto se convirtió en una escaladora de gran nivel. «Cuando yo tenía 12 años ya era mejor que muchos adultos«, reflexiona.

«Yo era mujer y niña y hacías las mismas cosas que ellos y eso les dolía en su ego. Es la verdad. Me intentaban dejar de lado. En ese sentido sí me sentí un poco discriminada»

Lo que sí está observando es que su deporte ha crecido mucho en los últimos tiempos, algo que celebra. «Se ha dado un salto muy grande en los últimos cinco años. El cambio ha sido brutal», resume. «Cuando yo empecé a escalar no había rocódromos para los niños y ahora no solo sí que los hay, sino que se hacen muchos cursos. Aquí en la Comunitat Valenciana la escalada se está enfocando mucho hacia los niños, se les va preparando desde pequeños. Eso es muy importante porque ellos son el futuro».

Mucha culpa de este crecimiento también lo ha tenido el hecho de que la escalada haya entrado en el programa olímpico, un paso adelante muy importante para el deporte. «La realidad es que ahora todos tenemos un objetivo mayor, que son los Juegos. Tenemos algo más grande que un Campeonato del Mundo. Los Juegos son lo máximo. Es una motivación añadida», cuenta, además de que esto ha permitido a los escaladores optar a más becas y más ayudas.

Amante de la competición

Campeona de España, la valenciana suspira por retomar la competición después de unos meses que están siendo «muy complicados» para ella y para su deporte. «Es difícil todo. Los centros deportivos están cerrados y yo llevo un tiempo entrenando en casa, pero son entrenamientos de mala calidad, claro. Estamos intentando salir adelante como podemos», reflexiona.

Mientras todo esto pasa, agradece al Proyecto FER y a la Federación toda la ayuda recibida, también en temas de material, porque entrenar en casa la escalada no es fácil. «No podemos trepar por las paredes», ríe. «Tengo un rocódromo pequeñito fuera de casa que me hizo mi padre hace un tiempo. Ahí puedo escalar un poquito y hacer algo de resistencia. Y luego pues tengo unas barras con las que puedo hacer algo de físico. El objetivo es mantenernos en forma, si no se puede progresar pues por lo menos poder mantenernos».

«Para mí es muy motivante estar dentro del Proyecto FER porque estoy junto a los mejores deportistas de la Comunitat Valenciana. Hace nada la gente me preguntaba qué era la escalada y ahora estoy con ellos. Es algo increíble formar parte de esa familia».

Y ante esta situación, su único anhelo ahora mismo es volver a competir.

«Ese es el objetivo principal. No me importa el puesto, pasar a la final ni nada de eso. Lo que quiero es volver a disfrutar de la competición. Hace mucho tiempo que no lo hago y es lo que más necesito ahora mismo».

Además, tenía una primera competición en pocos días y se ha aplazado a mediados del mes de mayo. «Solo son dos mesecitos…», suspira antes de cerrar la conversación.

Lucía Sempere siempre está lista.

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