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Ser la mejor en tu categoría de peso año tras año es toda una proeza y más cuando a tus 18 años consigues proclamarte como la mejor luchadora del país ante las Sub23. Esta hazaña permite a Marta Ojeda (2000) afianzarse en su sueño de ganarse un nombre entre las más destacadas del mundo.

Para ello sigue la estela de Maider Unda, la primera luchadora en conseguir la única medalla olímpica para España en este deporte tan minoritario en el que cuesta sudor y lágrimas poder tener el apoyo se necesitan para poder llegar lejos. Lo consiguió en Londres 2012, lo que supuso un impulso para muchas deportistas como la joven luchadora de Gilet.

La valenciana se marchó a Madrid el pasado fin de semana para competir en el Campeonato de España Sub23, que comenzó un tanto cuesta arriba para ella debido a que le resultó complicado dar el peso de su categoría (68kg.) y hasta el sábado por la mañana no sabría si estaría en las medidas acordadas por la organización. Se notaba un poco asustada ante la situación pero afortunadamente lo consiguió.

Ante este primer obstáculo volvió a sentir ciertas dudas al ver que debía enfrentarse a dos rivales contras las que hacía tiempo que no se medía. La primera de ellas parecía que la podía superar y cuando la gente se pensaba que se vería doblegada consiguió el touch, que es la finalización directa, a su favor y en el segundo lograría un 10-0 en el primer tiempo que le permitiría proclamarse campeona de España.

Con la medalla colgada siente que debe dar el salto y conquistar el absoluto, su próximo gran desafío a nivel nacional. “Veo mucho nivel en las otras luchadoras”, afirma. Pese a ello, trabajará duro para seguir mejorando y dar un salto de calidad que le permita competir en nuevos desafíos.

Afortunadamente para la luchadora del Proyecto FER los Juegos Olímpicos solamente cogen unas categorías de peso, entre las cuales se encuentra la suya. Siente que el nivel que presentan los Juegos es “estratosférico por todo lo que supone y la experiencia de las rivales, por ello su gran reto es París 2024, una cita a la que llegaría con una mayor madurez deportiva.

Para Tokio 2020 me veo muy joven porque 20 años es una edad temprana para una luchadora. Los 24 se adaptan mejor

Una visión machista que no se corresponde con la realidad

En las últimas competiciones ha notado un salto muy gratificante debido a que las competidoras de menor edad la van conociendo y admirando por todo lo que hace. “Es muy ilusionante que te conozcan”. Sin embargo, las personas que no están involucradas en la lucha olímpica tienen una percepción errónea de lo que significa este deporte.

Piensan que es un deporte súper agresivo. No tiene nada que ver, en la lucha somos rivales dentro del tapiz pero luego podemos ser amigas toda la vida perfectamente. Hay una rivalidad muy sana pero que se acaba cuando finaliza el combate”.

Por otro lado, hay quienes “piensan que es un deporte bastante masculino”, una opinión con la que Ojeda discrepa claramente. “Esto lo puede decir alguien que no conozca el deporte, como cualquier otro de contacto. Cuando lo vives desde dentro es totalmente diferente”.

Hay una rivalidad muy sana pero que se acaba cuando finaliza el combate

Además, desafortunadamente existe una visión machista que no se corresponde con la realidad. “Asocian un deporte de contacto con los deportistas masculinos… Es algo que hemos superado porque las mujeres estamos rompiendo barreras y demostrando que esto no es así. Estoy muy orgullosa de ello”.

Su entrenador es… su padre

Actualmente entrena a las órdenes de Pedro Luis Ojeda, su padre, que atesora una gran experiencia en la lucha olímpica. “Que mi padre sea mi entrenador es lo mejor que me ha podido pasar en cuanto a entrenamientos, a saber llevarme, a reaccionar ante las diversas situaciones… Me ha enseñado que no se me debe subir a la cabeza ni que deje de entrenar porque ahora mismo sea campeona de España. Que esté en todo momento conmigo es un apoyo muy grande”.

Siempre ha estado acompañándola desde sus inicios y lo sigue haciendo, ahora en la figura de entrenador. Ella le define con la palabra “esfuerzo” por toda la implicación que transmite en el día a día que le está permitiendo luchar por el sueño de ser olímpica en el futuro. “Cuando salimos de las puertas del gimnasio la lucha se queda allí. En casa es mi padre y en el entrenamiento es el entrenador”.

Que mi padre sea mi entrenador es lo mejor que me ha podido pasar”

En el único aspecto en el que puede considerar que el rol de entrenador aparece en el ámbito familiar es para controlar el peso, pero eso es algo que le viene genial para poder mantenerse en los registros exigidos por la competición.

Además, actualmente ha iniciado los estudios de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la Universitat de València, una faceta que compagina de maravilla con sus entrenamientos, gracias, en parte, a que ha sido incluida dentro de un programa de deportistas de élite. “Siempre he vivido con especial atención el deporte y me apetecía verlo desde diferentes puntos de vista”.

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