Pablo Herrera está tomando unos pocos días de descanso en Castellón, momento que aprovecha para atender a Yo Soy Noticia cuando ya tiene la noticia que más anhelaba en los últimos meses: va a estar en los Juegos de Tokio 2021 junto a su infatigable compañero de pista, Adrián Gavira. 

En 2004 se convirtió en deportista olímpico por vez primera, una primera vez que no olvidará porque en Atenas 2004 se colgó esa medalla de plata que recuerda casi a diario y que con el paso del tiempo cobra cada vez más valor. «Javi (se refiere a Javi Bosma, con quien la consiguió), que entonces tenía 36 años, ya me decía que yo no estaba siendo consciente de lo que habíamos hecho y de lo complicado que es sacar una medalla olímpica», explica con cierta nostalgia.

A por sus quintos Juegos

Han pasado 17 años de aquello y los ojos de Pablo Herrera demuestran las mismas ganas e ilusión que los de aquel joven de 22 años que aterrizaba en la élite del vóley playa.

«Van a ser cinco Juegos Olímpicos. Es mucho tiempo ahí arriba pero es todo cuestión de trabajo. No hay ningún otro secreto detrás»

Valora especialmente haber conseguido esta plaza, porque el camino ha sido más difícil que nunca. «Ha habido mucho estrés, muchos nervios, muchos torneos cancelados este último año y medio. Es muy fuerte todo lo que hemos pasado y lo que estamos viviendo», resume sobre la crisis sanitaria del covid-19. «Que se puedan hacer los Juegos Olímpicos es una gran suerte. Es algo que debemos agradecer», reconoce.

Y aunque ahora se ve más cerca esa celebración, «siempre existe ese miedo por saber lo que puede pasar», va diciendo, consciente de que el deporte no es lo más importante en una situación como esta. «Si se tienen que suspender es porque el mundo no estará preparado para pensar es deporte. Hay que asumir que estamos pasando por algo que es muy grave«.

Lo que está claro es que su clasificación, certificada en el torneo de Ostrava de este pasado fin de semana, lo ha puesto «muy feliz» y «muy contento». Aunque allí no fueron capaces de superar los octavos de final, el resto de resultados les han servido para garantizar ese billete para Tokio.

«Llegamos a España el domingo, cada uno se ha ido a un lado y todavía no lo hemos podido celebrar. Ahora tenemos una semana de descanso, pero en seguida ya nos juntaremos otra vez en Lorca y lo celebraremos, eso seguro», cuenta.

Quedan poco más de 40 días para esa gran cita del deporte y todo el mundo ya piensa en ello, aunque habrá que hacer una buena puesta a punto. «Ahora toca prepararnos bien. Antes de eso iremos a jugar a Gstaad para testearnos un poco más e ir cogiendo sensaciones».

«Sería un sueño y la guinda perfecta conseguir una medalla en los Juegos 17 años después»

Ese es su mejor -o uno de los mejores- recuerdo de una cita olímpica, pero con el paso de los años, ahora puede decir que cada una de las ediciones ha tenido algo de especial. «Londres fue muy bonito porque teníamos la pista en el centro, en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad. Y después Río también fue muy especial porque allí, Copa Cabana, el voley  playa se vive muchísimo. Es uno de los deportes rey y la gente lo disfrutaba mucho.

Y aunque son cinco Juegos, que es 20 años en la élite de su deporte, Pablo Herrera se sigue sintiendo capaz de seguir adelante tras Tokio, una decisión que terminará de tomar cuando acabe esa gran competición,

«Tendrá que ser por sensaciones. Adri y yo estamos jugando bien juntos. Yo estoy rindiendo a buen nivel, así que veremos qué camino tomamos tras Tokio, pero la idea es seguir»

El caso del vóley playa español

Su ilusión por el vóley playa es un verdadero ejemplo para los más jóvenes que vienen por detrás, aunque el relevo no está siendo fácil, ni en el caso de la selección masculina ni de la femenina donde Elsa Baquerizo y Liliana Fernández también están aposentadas como las reinas.

«A ver, viene gente más joven. En Lorca se está trabajando bien y se va notando. Es verdad que en categoría femenina tenemos más gente en la base y en chicos no está costando un poco más. Hay un bache generacional de varios años y ese es un espacio que hay que intentar cubrir poco a poco».

Por eso es tan importante que el vóley playa se asiente en nuestro país, para que acudir a los Juegos sea algo habitual. «Es que es la competición clave. En nuestro deporte todas las ayudas y objetivos están enfocadas cara a los Juegos. Es lo máximo. Conseguir una medalla es algo increíble pero el simple hecho de estar allí ya es muy importante. Nosotros siempre competimos defendiendo los colores de España, pero la cita olímpica siempre es mucho más emotiva».

Él da las gracias, especialmente, por ese apoyo que tiene tras de sí y que se llama Proyecto FER. «Bueno, es que es algo increíble», dice claramente. «A parte de la beca que tenemos, este año nos han dado una ayuda especial para comprar material que en nuestro caso ha sido fundamental. Yo he podido montarme un gimnasio desde cero y no he tenido que exponerme al virus en ningún momento», va explicando.

«Es que ahora está todo mucho mejor, pero imagina lo que supondría contagiarte a falta de poco más de un mes. Ahora, gracias a ellos, puedo ir a mi gimnasio y estar tranquilo. Pero vamos, no solo eso. Siempre están de nuestro lado cuando los necesitamos», cierra.

Fotos: Instagram Herrera_Gavira

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