Jorge Ureña ha empezado la temporada como un tiro, algo que viene consiguiendo año tras año. Cuando entra en una pista cubierta se transforma en una estrella mundial, compite sabiéndose entre los mejores del planeta y esa seguridad ya lo ha convertido en campeón de Europa de heptatlón, un título que logró el año pasado en Birmingham.

Jorge Ureña, récord personal del año para ganar el heptatlón de Tallín

Sin embargo, tiene clavada la espinita del aire libre, donde todavía no ha podido demostrar todo lo que vale en una gran competición. “Llevo muchos años pensando que ojalá sea este, pero no termina de salir, a ver si es este año”, resume.

Y es que 2020 es una temporada muy especial, porque en el horizonte están esos Juegos de Tokio que lo eclipsan todo y que quitan el sueño a cualquier deportista que se precie. No es menos el caso de Ureña, que en cuanto termine el Nacional de pista cubierta, se pondrá a trabajar pensando en la mínima para estar en Japón.

Todavía no sé que meetings haré, pero el objetivo es ese, buscar los 8.350 puntos que me den la plaza para Tokio, es difícil, pero creo que es asequible para mí y tiene que salir. Estamos trabajando para que así sea”.

Victoria en Tallín

Aunque todavía faltan muchos meses, no duda en reconocer que este año es especial y que lo afronta “con un extra de motivación”, pero con su cuota de presión correspondiente. “Estar en unos Juegos es el sueño desde que uno es niño”, explica a Yo Soy Noticia este fabuloso atleta combinero, que acaba de ganar en Tallín (Estonia) a algunos de los mejores especialistas del planeta.

“Fuimos allí en busca de la mínima para el Mundial de Pista Cubierta y mira, al final no hay Mundial -por la crisis del coronavirus-, y fue una semana de estar bastante de bajón. Luego, en el heptatlón algunas pruebas no salieron como esperaba, especialmente en la segunda jornada, pero bueno, la marca final está bien, es otra combinada por encima de los 6.000 puntos y ahora buscaremos seguir mejorando en el Campeonato de España”, que se celebrará en Orense el último fin de semana del mes de febrero.

Y aunque la ilusión por la temporada y los Juegos es grande, en su voz se nota cierta tristeza por la cancelación de ese Mundial de Pista Cubierta donde esperaba rendir a gran nivel. “Tenía esta primera parte del año encaminada al Mundial, estoy bien y después del año pasado tenía muchas ganas. Además, el Mundial también podía servir para la clasificación olímpica por ránking».

Era un objetivo grande y aprovechar que al ser año olímpico a lo mejor había bajas y se podía lograr una medalla mundialista, así que esto ha trastocado un poco los planes. Pero bueno, no pasa nada, es lo que hay y toca seguir hacia delante”, resume el atleta de Onil.

Hoja de ruta

Aunque sin esa cita de China en el calendario, Jorge Ureña tiene por delante dos semanas de actividad. En primer lugar estará en el Meeting de Madrid (21 de febrero) en Gallur, donde competirá en los 60 metros vallas y en el salto de longitud y luego afrontará el heptatlón del Campeonato de España antes de dar carpetazo a la pista cubierta. “Al no haber Mundial, tendré más tiempo para preparar el aire libre”. No hay mal que por bien no venga, como reza el refranero popular.

También tiene claro sobe qué pruebas hay que poner el foco de cara a mejorar y seguir creciendo en esta compleja disciplina que aglutina diez pruebas atléticas.

Tengo más margen en los lanzamientos, pero lo que más me interesa es conseguir trasladar a la competición las marcas que tengo en pruebas que se me dan bien, como la longitud y, sobre todo, la pértiga, que puedo estar por encima de los cinco metros y es algo sobre lo que hay que trabajar para que así sea”.

Sin embargo, él mejor que nadie sabe que el decatlón es la competición más complicada que hay en el atletismo, por muchos factores, pero sobre todo, porque “hay que mantener muy bien la concentración durante dos días muy duros y muy largos”. La gestión de los nervios durante tantas horas es algo que suele destrozar las combinadas de muchos deportistas.

Es que tú estás entrenando bien para hacerlo todo perfecto, pero luego trasladarlo a un gran campeonato es otra cosa, los nervios, la presión, todo influye mucho”.

El decatlón, prueba muy complicada

Ureña, que se ha visto en miles de estas, lo explica con ejemplos personales. “Llegas y te enfrentas a los 100 metros -la primera prueba- con viento en contra y, de repente, ya estás empezando con mal pie y con actitud negativa. Luego puedes no encontrar un buen salto en longitud y así sucesivamente. Hay muchos factores, pero ya lo conocemos todo esto y estamos entrenando para ello, sabiendo que cada decatlón es muy complicado de gestionar”.

De lo que sí se siente orgulloso es de pertenecer a ese nuevo atletismo español en el que sobresale junto a otros ilustres como María Vicente, como Bruno Hortelano, Álvaro de Arriba, Ana Peleteiro y un largo etcétera que han echado la puerta abajo y que no temen a nada ni a nadie. “Está muy bien que haya gente de nivel en todas las pruebas, antes los españoles solo aparecíamos en fondo y medio fondo y ahora estamos por todos lados, es una buena noticia”, finaliza el alicantino.

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