Así es Sergio Martos (25 de agosto de 1999), reconocido por sus compañeros y por su entrenador como una gran persona que trata de seguir creciendo en el deporte adaptado. En 2018 firmó unos registros impresionantes al clasificarse para el Campeonato de Europa absoluto y colgarse cuatro medallas, una hazaña de la que él mismo todavía se sorprende.

«Estuve hablando con mi entrenador y lo único en lo que pensábamos era en meternos en las finales. De ahí en adelante todo lo que viniese estaría bien, las medallas fueron una sorpresa y más cuatro«, cuenta a YSN. Los 50m libre, los 100m espalda, los 100m libres S8 y la prueba de relevos presagiaron el inicio de un nadador llamado a medirse con los más destacados en los próximos años.

La espinita que tenía clavada al quedarse a tan solo centésimas de poder competir en el Mundial de México 2017 supuso un «palo» del que se sobrepuso para buscar superarse en las siguientes citas, de modo que el pasado verano se consagró ante los grandes del viejo continente. No se podía creer que tantas horas de entrenamiento comenzaran a dar sus frutos en Dubín.

Cada vez que alguien le pregunta por la capital irlandesa le vienen a la mente recuerdos increíbles de lo vivido tanto en la piscina como fuera de ella. «Fue una experiencia bastante gratificante y quiero seguir a este ritmo. En vez de cuatro quiero ganar cinco medallas en el próximo europeo«.

En el combinado nacional hablan muy bien de él como es el caso de la castellonense Ariadna Edo quien afirma que es una persona «muy currante y eso se pudo ver en el Europeo«. Además, «es muy gracioso, nos reímos mucho juntos y espero seguir compartiendo más experiencias con él en la selección«.

El Mundial de Malasia como principal foco

La polivalencia del nadador de L’ Eliana le permite poder luchar por varias modalidades como se pudo ver en los mencionados campeonatos. Para ello cuenta con su entrenador David Román que ha llevado a grandes nadadores como Ricardo Ten -ahora ciclista- o a la joven Eva Coronado que también está escribiendo su nombre en la historia de este sacrificado deporte.

Tanto Román como Martos pasan muchas horas en la piscina de Campanar tratando de mejorar cada día para poder seguir creciendo. «Lo veo más que a mis padres, me paso 10 horas con él«.

Actualmente se encuentra plenamente centrado en el Mundial de Malasia para el cual deberá lograr la mínima a partir de marzo y una vez en el campeonato tratar de dar el máximo para medirse a los mejores del mundo. Para ello se marchará a este país situado a más de 10.000 km de España.

«No sé cómo voy a llevar el jet lag porque nunca he hecho un viaje así”. Tratará de aclimatarse de la mejor manera posible para poder rendir a su nivel y así centrarse en la competición.

¡No le gustaba el agua!

Al igual que muchos nadadores comenzó practicando este deporte por recomendación médica. Sin embargo, no le gustaba para nada el agua, pese a ello sus padres lo apuntaron a la piscina de Mislata y él iba con un grupo adaptado comandado por Luis Vallejo.

Ante su falta de actitud Vallejo le dejaba en una esquina o intentaba lanzarle al agua pero sin encontrar la fórmula para motivarle. La insistencia tanto de su entrenador en aquella época como de sus padres consiguieron que se aficionara a esta gran disciplina y ahora no quiere salirse del agua.

Le tengo que dar las gracias a mis padres por esa constancia de llevarme y a Luis por tener que aguantarme dos horas haciendo algo que odiaba. Si no fuese por él ahora mismo no estaría aquí”.

El sueño de Tokio 2020

Es cierto que su principal foco de atención está puesto en el Mundial no esconde que también piensa en Tokio 2020, los que serían sus primeros Juegos Paralímpicos, su mayor reto como deportista. Hace tres años seguía con especial atención todo lo que acontecía en Río de Janeiro 2016, observando a los grandes referentes para algún día ser como ellos.

“Ganar una medalla en unas paralimpiadas… se me ponen los pelos de punta ahora mismo. Es muy complicado, en una final te la juegas en centésimas”

Algunos de los grandes nadadores en los que se fija son compañeros suyos tanto de selección y como del Proyecto FER. se fija con especial interés en José Antonio Marí y David Levecq. “Mi sueño es competir con ellos internacionalmente. Me encantaría poder llegar a estar a su nivel que es muy complicado”. De ellos ha aprendido sobre todo “la capacidad que tienen para concentrarse y sobreponerse a los obstáculos”.

El proceso de aprendizaje es constante y trata de absorber sus consejos como si de una esponja se tratase. También se fijaba en Ricardo Ten, siete veces campeón del mundo de natación y una de ciclismo en pista. “Triunfa en todo lo que sabe, es una máquina. Tiene muchísima cabeza que ya les gustaría a muchos deportistas olímpicos. Todo lo que se propone lo va a conseguir”.

Pese a todos los calificativos que le puedan llegar, tiene claro que los pies los sigue teniendo en el suelo. La etiqueta de promesa no le afecta para continuar creciendo como deportista. “Creérmelo no me lo creo, yo siempre despacito y con buena letra. Hay que ser realistas, ahora mismo solo estoy pensando en el Mundial, no en otra cosa”.

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